Lágrimas mayas

De muy lejos, de Hopelchén, municipio de Campeche, vinieron tres mayas a platicar muy largamente con el Comité del Ordenamiento Ecológico Territorial Integral de Cuetzalan (COTIC). “Estamos preocupados por la soya transgénica, por que se están acabando nuestras selvas para sembrar la soya y meter el ganado, por que nuestra miel se está contaminando por la soya, y por que ahora sabemos que hay un ordenamiento ecológico municipal que no entendemos cómo está hecho”.

Las redes de la sociedad civil funcionan como un tejido de seguridad tangible para todos aquellos quienes están buscando acompañarse en sus luchas. Así llegaron a Cuetzalan los tres productores de miel de Hopelchén, que resulta ser un municipio muy importante en esta actividad y reducto de la selva campechana, y en donde hace unos años se introdujo la soya transgénica que ahora los contamina.

Sentados en la sala de trabajo del Centro de Formación Kaltaixpetaniloyan, se presentaron Luis Javier Panti May, Hermilo Mass Ek y Heliodoro Huchim Cauich. Ellos tres forman parte del grupo que interpuso una demanda de amparo colectivo en contra de la siembra de soya transgénica en Hopelchén, su tierra. El Centro Mexicano de Derecho Ambiental es su asesor legal. Al grupo le fue obsequiada, como se dice, la suspensión de la siembra del transgénico. Pero tienen en puerta una consulta que mandató la Suprema Corte de Justicia de la Nación y ahora, además, supieron que está en marcha un proceso de Ordenamiento Ecológico Local––municipal.


Fue Cemda, este grupo de abogados que también trabaja en las demandas colectivas de la Sierra Nororiental poblana en contra de hidroeléctricas y últimamente la Línea de Alta Tensión Cuetzalan–Tajín, quien le recomendó al grupo maya de demandantes que subiera hasta el Altiplano y luego bajara hasta el antiguo Totonacapan. Que hicieran el viaje, de más de un día, para que pudieran escuchar de viva voz la experiencia de los maseual en la defensa de sus territorios: “Venimos a saber cómo han hecho ustedes aquí para no perder su lengua, para organizarse, para estar juntos.”

Fue un auténtico parlamento entre los pueblos antiguos, pueblos vivos. Muy emocionados, se cruzaron las presentaciones de Nazario Diego, del grupo Altepetajpianij, en el idioma maseualtajtol, el nahuat de Cuetzalan. También, las mujeres de Maseualsiuamej Mosenyolchicauamej, asesoradas por el CADEM, que forman parte del COTIC. Hablaron también los asesores de Tosepan Titataniske; entre todos se intercambiaron saludos, y luego testimonios muy extendidos de sus esfuerzos.

“Queremos saber cómo hicieron el ordenamiento ecológico que aquí tienen ustedes, cómo es que lo ocupan, cómo es que trabaja el COTIC. Cómo le han hecho para que los jóvenes y las mujeres participen”. Y ahí hubo que platicar, entre todos, los hechos más importantes de la historia reciente de las organizaciones de Cuetzalan. Ya hubo que ocupar el castilla, mejor. Se entiende entre todos que es la lengua para más rápido salvar las diferencias de idiomas, pero que no por eso las palabras maternas son menos valiosas. Muchas veces se hace referencia al orgullo de hablar “la lengua”, a la obligación de sentirse orgullosos de ella, al deber de cuidarla. Una idea fue quedando clara: el Programa de Ordenamiento Integral de Cuetzalan es lo que es, porque se hizo al modo maseual, y eso incluye principalísimamente la lengua.

“Somos hermanos, somos pueblos originarios. Debemos estar juntos, esta es nuestra tierra y debemos cuidarla y defenderla junto con nuestra vida”.

Todo el fin de semana se quedaron los mayas de Hopelchén en Cuetzalan. Escucharon a doña Rufina Villa en la 18ª Asamblea del sábado informar los logros del movimiento en defensa de los territorios serranos. Escucharon a Aldegundo González y a Leonardo Durán explicar en qué van las demandas colectivas contra los proyectos y los seis recursos de inconformidad para el presidente Óscar Paula por la violación al Programa de Ordenamiento Ecológico. Escucharon el detalle del fracaso de las nueve asambleas que Comisión Federal de Electricidad hizo en las comunidades para convencer a todos de que la LAT es para el bien de Cuetzalan. Escucharon a Susana Mejía explicar la importancia del Convenio 169 de la OIT sobre los pueblos indios. Escucharon las canciones maseual de los pipiltzin del Kalta, y lakota de Cheryl Angel de Standing Rock, Dakota de Sur.

Pero, cuando oyeron a las madres y padres de los 43 muchachos desaparecidos de Ayotzinapa, y a los comuneros de Xochicuautla, estado de México, que pelean por sus bosques y su vida, de veras que su emoción fue ya incontenible. En un maya que ahí todos comprendimos como si nos hubieran destetado en su arrullo, Heliodoro Huchim derramó lágrimas conmovidas, lágrimas hermanas. Lágrimas resueltas.




Ver Botones
Ocultar Botones