Entre Europa y China, relación resguardada en la Biblioteca Lafragua

entre Europa y China

A finales del siglo XVIII, entre Europa y China se gestó una particular relación: aquella asentada en el conocimiento y el respeto del otro. Dicha correspondencia estuvo marcada por el intercambio de saberes: de un lado, los jesuitas que hicieron “el último gran intento” –antes de su expulsión– de acercar a la sociedad oriental con la occidental; y por el otro, la realización de un homenaje final a un emperador y a la magnificencia de su imperio.

En ello reparó la investigadora María Teresa González Linaje, autora del estudio “Un modelo de hibridación cultural para el siglo XVIII” que se integra, de manera autónoma y a la vez complementaria, a la edición facsimilar de la Suite des seize estampes representant les conquêtes de l’Empereur de la Chine.

Ambos volúmenes fueron publicados por la UAP en coedición con la editorial Lapislázuli. En el caso de la Suite se trata de una serie de 21 grabados calcográficos publicados en París en la casa M. Ponce en 1788, y representa uno de los tesoros bibliográficos que resguarda la Biblioteca Histórica José María Lafragua.


En pasados días, la sala histórica de Lafragua fue sede de la presentación de este texto. Ahí estuvieron Alfonso Esparza Ortiz, rector de la UAP; Manuel de Santiago Hernández, director de la Biblioteca Lafragua; Qiu Xiaoqi, embajador de la República de China en México; Flora Botton Beja, miembro del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México; y María Teresa González Linaje, investigadora del Centro de Estudios, Creación y Documentación de las Artes (CECDA) de la Universidad Veracruzana (UV).

En su mensaje, el rector Alfonso Esparza señaló que la UAP tiene un sólido y rico patrimonio por lo que su salvaguarda es una responsabilidad. Por ello, dijo que al preparar la edición facsimilar de la Suite, se pensó el proyecto más allá del goce estético ya que se propone como el testimonio del acercamiento de dos mundos.

A China, en cambio, lo describió como un “país potente en el imaginario y la realidad de México”. Así, la edición facsimilar de la Suite se coloca como un “nuevo tesoro documental que enriquece el fondo universitario”.

Entre Europa y China, estampas producto de una hibridación cultural

Para María Teresa González, autora del estudio “Un modelo de hibridación cultural para el siglo XVIII”, la Suite representa la relación entre Europa y China dada entre los siglos XVI y XVIII. También, es una fuente de información para conocer cuál fue la influencia de este país asiático en el México colonial.

De manera personal, reconoció que de ser una “analfabeta cultural” de aquella nación, gracias a sus estudios ha conocido, tras más de tres décadas, parte de la idiosincrasia de dicha sociedad. Ella, confió, vivió su propio proceso de hibridación cultural tal como lo hicieron las dos culturas hace más de dos siglos.

“Al final, se trata de la importancia de conocer al otro. Su idioma me llevó a su arte, y su pasado me ha ayudado a entender el presente”, señaló González Linaje.

Dijo que como ella, los jesuitas hicieron un gran esfuerzo de adaptación al habitar China: por un lado, trataban de cumplir los deseos de la Corona española y por otro, de comprender y respetar la cultura en la que se desenvolvían.

Reflejo de ello fue la Suite, serie hecha por decreto real del 13 de julio de 1765, cuando el emperador Qianlong (1711–1799) ordenó que se enviaran a Francia seis diseños de las victorias ganadas en el reino de Chanagar y en los países mahometanos con el fin de que fueran grabados por los más célebres artistas de la época.

Para los franceses, dijo la investigadora del CECDA, el hacer la Suite representó un pedido en el que se jugaba la calidad del grabado francés calcográfico, reconocido por ser el mejor de Europa. Para China, en cambio, era la posibilidad de mostrar las exploraciones militares de un emperador y de su imperio.

Alrededor de estos dos cometidos, expuso González Linaje, se da una “lectura rica” de temas culturales, económicos, proselitistas, religiosos, filosóficos y políticos.

La interacción cultural entre Europa y China se basó en el respeto, la admiración, la pasión, el aprendizaje y la generosidad. Por eso impacta no sólo la génesis de la Suite sino su sentido”.

Agregó que el nexo la Nueva España existió pues la Suite llegó desde Europa. Además, recordó que desde finales del siglo XVI ya existía una relación de intercambio comercial gracias a la Nao de China que llegaba al puerto de Acapulco. Además de la seda, la porcelana, las especies, de China llegaron libros que “pulularon”.

“Índices bibliográficos del siglo XVIII indican que de las Indias Orientales llegaron libros religiosos. Tan sólo, de 1650 a 1850 de imprentas occidentales salieron hacia China más de dos mil títulos en idiomas europeos. Mientras que sobre ese país, en español, otro tanto de volúmenes llegaron a México a las universidades, bibliotecas públicas y órdenes religiosas”.

Todos estos libros, expuso, estuvieron marcados por una mirada: aquella dada desde la visión occidental que empañaba asuntos como el confusionismo y el taoísmo chino, que no fueron comprendidos en Europa y, al contrario, estuvieron acusados de ser un tope para la cristianización del país.

“Para el siglo XVII ya había un mundo de libros con vidas, historias, curiosidades y datos sobre China. Unos 100 títulos abonan a la controversia de la sociedad china y su relación con Europa, algunos en contra y otros a favor, discusión que tuvo una pausa tras la salida de los jesuitas en el siglo XVIII”, confió la especialista.

Mencionó que la xenofobia –impulsada por el desconocimiento– avanzó durante los siguientes siglos. Es ahí, donde la serie de grabados hechos por Helman dan cuenta de un mundo “benevolente y justo con estampas que son producto de una hibridación cultural entre oriente y occidente”.

Con ello, finalizó María Teresa González, se conjuró un nuevo género iniciado por jesuitas que causó un desencuentro por quienes no supieron apreciar el volumen, los claroscuros y el drama occidental, frente al espíritu simple de formas taoístas