La vuelta al mundo en 97 partidos

Los años 30 del siglo XX fueron un tiempo de grandes giras futbolísticas impensables hoy en día. Algo paradójico si ahondamos en toda la tecnología que el siglo XXI pone a nuestra disposición en materia de comunicaciones y transportes, aunada a un presupuesto multimillonario del que hoy presumen los grandes clubes europeos pero que los equipos de la época referida no poseían ni en sus mejores sueños. En nuestros tiempos, efectivamente, tenemos noticias instantáneas sobre las infaltables giras veraniegas que año tras año efectúan los gigantes del viejo continente a través de Asia o de los Estados Unidos. No obstante, por más que la influencia de los medios intente inflarnos al máximo cualquiera de estos partidos, la trascendencia de los breves –y muy aburridos– periplos contemporáneos palidece ante el impacto de las grandes giras emprendidas por muchos conjuntos de auténticos aventureros de lo que yo bautizaría como una especie de “edad de la exploración” balompédica que se inició en nuestro planeta hace más de un siglo.

Profundizar sobre cuál fue exactamente el primer viaje de un conjunto de seres humanos con el objetivo de jugar al futbol asociación allende algún océano resulta casi tan complejo como determinar con absoluta rigurosidad quién fue el primer hombre de la masa euroasiáticafricana en pisar lo que hoy llamamos América. Prefiero concentrarme en las ya mencionadas grandes e irrepetibles giras de los años 30 del siglo pasado. Toda la historia del futbol mexicano está profundamente ligada a algunas de las mismas, por si alguien, contaminado por la banalidad de nuestros tiempos, duda de la importancia de recordar esta “edad de la exploración” futbolística. Incluso entre quienes solo se “nutren” informativamente del binomio televisivo que tiene en su poder al futbol de México es posible recordar que en 1937 el Barcelona visitó nuestro país, que meses después llegó también a nuestras costas y ciudades la selección del país vasco, y que en 1939 hizo lo propio el Atlético Corrales, un equipo paraguayo ya desaparecido y –peor aún– en peligro de extinción en los territorios de la memoria. Lo que hicieron estos conjuntos y muchos más de la misma etapa, como el Audax chileno en 1933 o el combinado del Pacífico (Perú y Chile) en el mismo año, han llenado cientos de páginas de magníficas investigaciones. De especial interés para México fue el legendario periplo de la ya mencionada selección de Euzkadi, la cual se mantuvo como un equipo trotamundos de primer nivel durante más de dos años, comprendidos desde la partida de su viaje en junio de 1937 hasta el último partido que jugó bajo la referida denominación, el 18 de junio de 1939, en el hoy desaparecido Parque Necaxa, justamente contra el Atlético Corrales.

Hasta hace muy poco el que esto escribe pensaba que no cabía en todo el orbe comparación alguna con esta gira del combinado vasco. Aquel conjunto encabezado por leyendas de las canchas como Isidro Lángara, Luis Regueiro, Leonardo Cilaurren o Ángel Zubieta –por nombrar solamente a algunos– viajó por Europa y América con un balance excepcionalmente favorable, incluido en el mismo el caso –único en la historia– de que un representativo regional de un país haya disputado completa una temporada de liga en una nación distinta.


Por lo anterior, no es descabellado decir que la selección vasca, ya como club en nuestro país, “conquistó” futbolísticamente México, y si al igual que en la época de los grandes navegantes, a esta “edad de la exploración” le siguió precisamente una etapa de conquistas, nos faltaría en la secuencia la primera circunnavegación, aludiendo con ello a la aventura consumada en 1522 por Juan Sebastián Elcano, o si así se prefiere a la célebre novela decimonónica de Julio Verne con cuyo título el autor ha jugado al encabezar este artículo.

¿Darle la vuelta al mundo jugando al futbol? Hubo quien lo hizo. Los protagonistas de tal aventura nunca fueron cracks célebres como los que conformaron a la selección vasca de la misma época, pero superan a esta y a cualquier otro conjunto de toda la historia del futbol en cuanto a kilómetros recorridos en una sola gira. Es momento de contar la historia del Islington Corinthians, un club londinense que entre octubre de 1937 y mayo de 1938 circunnavegó el planeta deteniéndose en distintos puntos del mismo para jugar un total de 97 partidos1.

Este equipo amateur de la en ese entonces conocida como “liga de media semana” de la capital británica reunió a 26 entusiastas aventureros: 23 jugadores, el técnico Harry Lowe, Thomas Smith –fundador del club– y C.F.S. Slight, jefe de la delegación. Su recorrido comenzó en Holanda, continuando por Suiza, antes de embarcarse hacia Egipto. La gira prosiguió por India (incluidos encuentros en lo que hoy es Bangladesh), Birmania (hoy Myanmar), Malasia, Singapur, Vietnam, Hong Kong, Macao, Filipinas, China y Japón. Luego de este intenso recorrido asiático, el equipo se detuvo a jugar un partido en Hawái antes de dirigirse a América, donde se enfrentó a conjuntos de Estados Unidos y Canadá, para luego finalmente regresar a Inglaterra.

Por supuesto, existen muchas anécdotas de este extraordinario viaje, entre las que es posible destacar las referentes a las nada cómodas condiciones en las que el equipo tuvo que viajar y hospedarse, particularmente en su recorrido por Asia, pasando por la de haber sido atacado –sin duda erróneamente– por el Ejército Británico en India, o la del enorme pastel en forma de campo de futbol que Thomas Patten, el cocinero del barco Duchess of Bedford, les preparó cuando estaban a bordo. Detallar un periplo semejante demandaría un libro, y ya hay más de uno al respecto en lengua inglesa. Para esta breve mirada basta puntualizar un poco más en lo ocurrido en los campos de juego que el Islington visitó.

El balance de la gira de los británicos (había también un escocés y un norirlandés en la expedición) fue por demás positivo: de los 97 partidos solo se desconoce el resultado de uno. En los 96 restantes el Islington obtuvo 70 victorias, 18 empates y únicamente ocho derrotas. Anotó 242 goles y permitió 78. Su máximo goleador fue Johnny Sherwood, quien durante la Segunda Guerra Mundial volvería a los territorios que recorriera como jugador, cayendo prisionero de los japoneses y siendo internado en los campos del célebre río Kwai. Este interior, quien profesionalmente jugó para el Reading, murió en 1985, dejando un libro con sus memorias.

Otro integrante célebre del Islington Corinthians fue su técnico Horace Harold Lowe. Nacido en 1886, ha pasado a la historia por ser el jugador de mayor edad de todos los tiempos en la liga de España, pues jugó un partido con la Real Sociedad (Donostia en aquel tiempo) a los 48 años de edad, el 24 de marzo de 1935, ante el Valencia. Como jugador vistió las camisetas de Norwich Victoria, Brighton&Hove Albion, Tottenham Hotspur, Fulham y Beckenham. Llegó a San Sebastián en 1930, para sustituir en el banquillo a otro histórico: Benito Díaz. Entrenó al club durante cinco temporadas, luego de lo cual pasó a dirigir al Islington. Falleció en 1967.

El resto de este plantel de aventureros se componía mayoritariamente de jugadores amateurs cuyos nombres seguramente se habrían perdido en el olvido de no ser por el incomparable viaje que realizaron. Y aunque Stanley Eastham, Alec Buchanan, George W. Dance y Pat B. Clark llegaron a jugar en equipos profesionales, resulta más que obvio que su actuación en los mismos no tuvo la trascendencia necesaria para que fueran recordados por la misma.

Fundado en 1932, el Islington Corinthians realizó otra gira –mucho más modesta– por Islandia en 1939. La Segunda Guerra Mundial provocó la desintegración de este club de entusiastas en 1940, el mismo año para el que habían planeado otro gran periplo, esta vez recorriendo América Latina. Sus integrantes jamás volverían a reunirse para jugar partidos de media semana, pero sus nombres serán siempre recordados por haber formado parte del equipo que le dio la vuelta al mundo en 97 partidos.

1 Las distintas versiones acerca del número total de partidos disputados por el Islington varían desde 95 hasta 98. No obstante, para este texto se revisaron los resultados de cada juego, dando el total consignado en el mismo.