La UPAEP nombra profesor emérito a Manuel Díaz Cid por sus 44 años de labor

Foto La Jornada de Oriente

Manuel Díaz Cid, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), recibió el grado de profesor emérito en una ceremonia presidida por el rector Emilio José Baños Ardavín, quien destacó que este reconocimiento se da por sus 44 años de labor, tiempo que ha ido “fraguando el estilo de liderazgo UPAEP”.

Acompañado por sus familiares y amigos, así como miembros de la Junta de Gobierno, académicos y estudiantes, Díaz Cid recibió este reconocimiento. En su discurso el rector Emilio José Baños enfatizó que con este reconocimiento, la UPAEP destaca “el testimonio de un líder de su tiempo, que no se conformó, que supo distinguir en las diferentes etapas de su vida y aún en el presente, los signos de los tiempos”.

Manuel Díaz Cid, completó Baños Ardavín, “siempre supo dar un paso al frente y poner todo su talento, toda su experiencia, toda su capacidad de convocatoria para tratar impulsar un cambio y tratar de modificar el estado de las cosas”.


Distinguió que como investigador, el ahora Profesor Emérito no se quedó en la superficie ni se conformó las explicaciones convencionales, que supo ir al fondo, a las primeras causas y a las últimas consecuencias de lo que acontecía. “Nos enseñaste, don Manuel, y nos has enseñado a ver más allá, y a imprimir en todo lo que hacemos y en todo lo que apreciamos de esta realidad, una realidad ulterior, una realidad trascedente, un modelo de profesor que necesitamos y que necesitamos emular, un profesor que ha dado cátedra con su propia vida, que en ese espíritu universitario, en ese buscar permanentemente la verdad, difundirla y defenderla, le implicó y le ha implicado su vida entera”, afirmó.

En su mensaje a la comunidad universitaria, Manuel Díaz Cid agradeció a la universidad y al rector por el reconocimiento. Dijo que la segunda década del siglo XXI se ha marcado entre otras cosas por una tendencia a la desinstitucionalización. En ese sentido, consideró que la universidad también resiste su propia crisis. Asimismo, opinó que la tentación de las instituciones educativas es justificarse con intenciones que alejan de su misión primordial, que es la búsqueda y la comunicación de la verdad.

Acotó que hoy, en plena crisis de la posmodernidad, la universidad está desafinada por las corrientes del pragmatismo que buscan el aplauso. “Hoy cuando los intelectuales del mundo presumen que con el filo de su inteligencia puedan cortar en rodajas al universo, se olvidan de que este mismo hombre es capaz de alentar manifestaciones de la violencia…” estimó.

“No me queda sino decirles adiós y al mismo tiempo hasta pronto. Deseo que disfruten sus años de estudio y que los recuerden cuando tengan que pensar en las generaciones que vienen detrás de ustedes para que, como yo ahora, les digan: Alegrémonos, pues, mientras seamos jóvenes”, concluyó.