LA TRAGEDIA DE LOS DAMNIFICADOS

Este fin de semana en el municipio de Izúcar de Matamoros se celebró el X Encuentro de Nacional de Damnificados que tuvo como principal resolutivo exigir al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el derecho de audiencia para exhibir de viva voz las pruebas de las omisiones de los gobiernos y la federación después del sismo del 19 de septiembre.

La determinación no es menor, pues a 17 meses del terremoto del 19 de septiembre de 2017, afectados siguen sobreviviendo bajo carpas o techos que amenazan con caerse, con incertidumbre legal; en medio de la voracidad de empresas inmobiliarias y la más completa indolencia de las autoridades.

Por supuesto que hay responsabilidades en todos los niveles de gobierno, pero sin duda que se debe focalizar a los responsables de llevar, a nivel federal, el programa de reconstrucción, la mayoría altos ex funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Territorial el sexenio pasado.


En Puebla, fue la Secretaría de Desarrollo Social a cargo del hoy diputado local, Gerardo Islas Maldonado, la que debió haber garantizado el apoyo absoluto a quienes lo perdieron todo en el siniestro.

Pero el abandono no ha sido solo oficial. Mientras en los primeros días, semanas y meses posteriores al temblor la sociedad mexicana y, por ende la poblana, se volcaron en ayuda a los damnificados, hoy esa solidaridad también parece padecer de olvido.