Como bien mixto, la reserva de Tehuacán–Cuicatlán es ya Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

El valle, que se convierte en el segundo lugar mixto inscrito en la lista de la Unesco para México, es una valiosa reserva de cactáceas y especies en peligro de extinción, como el águila real ■ Foto Abraham Paredes

El valle mexicano de Tehuacán–Cuicatlán fue incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad en la categoría de sitio mixto,  una declaración de la Unesco con la que México suma 35 sitios inscritos en dicha categoría.

La reserva de la Biósfera Tehuacán–Cuicatlán fue incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad en la categoría de sitio mixto, una declaración de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), con lo que México presenta al mundo un cambio de paradigma conceptual y de perspectivas de evaluación de bienes con valores excepcionales.

Con la inscripción de este sitio en la Lista del Patrimonio Mundial, México reafirma su posición como el primer país en América y el séptimo a nivel mundial con el mayor número de bienes reconocidos por el organismo de las Naciones Unidas, con un total de 35 sitios inscritos: 27 culturales, seis naturales y dos mixtos.


El debate de su inclusión se prolongó durante dos días en la capital de Baréin, Manama, como parte de la 42 sesión del comité donde sesionaron las diferentes delegaciones. Al final, decidieron apoyar la candidatura mexicana que se presentó en 2017 para figurar en la lista de sitios mixtos de la Unesco, por su doble interés natural y cultural.

El comité centró su análisis en el “singular y complejo” sistema de riego que se creó en la zona, con pozos, canales, acueductos de piedra y galerías de irrigación, en su mayoría datadas entre 800 y 700 años antes de esta era. Lo anterior fue considerado “una evidencia del progreso humano en las comunidades agricultoras y uno de los primeros ejemplos de domesticación de plantas”.

La delegación mexicana destacó que el valle de Tehuacán–Cuicatlán es reconocido como una de las cunas de la agricultura y de irrigación, y un centro global de la diversificación. Se indicó además que el valle “refleja la gran complejidad de un bien mixto al ser un lugar que ocuparon las primeras sociedades de Mesoamérica que pasaron de nómadas a sedentarios a través de un largo proceso”, a la par de que los pueblos indígenas son depositarios directos del patrimonio.

La delegación desplazada a Manama subrayó que estos bienes “no se componen por atributos naturales y culturales aislados, divididos en realidades separadas, sino que están entrelazados”.

El valle, que se convierte en el segundo lugar mixto inscrito en la lista de la Unesco para México, es una valiosa reserva de cactáceas y especies en peligro de extinción, como el águila real. Allí se encuentra 70 por ciento de las familias de la flora mundial y es un centro mundial de agrobiodiversidad para numerosos grupos de plantas, destacando las que son endémicas.

Dentro de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, área natural protegida desde 1998, habitan pueblos indígenas que han encontrado y adaptado sus formas de convivir con la tierra, las plantas y los animales, generando una tradición cultural milenaria respetada por los actuales habitantes.

La superficie de 145 mil 255 hectáreas, se localiza dentro de la Reserva de la Biósfera Tehuacán–Cuicatlán, que a su vez abarca 490 mil 186 hectáreas distribuidas en 30 municipios del estado de Oaxaca y 21 de Puebla.

Destaca que durante la reunión se sugirió que se realicen estudios e investigaciones de los lugares del patrimonio cultural en el valle de Tehuacán–Cuicatlán y en las zonas aledañas que se centren en los sistemas de irrigación y asentamiento.

La inscripción como sitio mixto en la lista de la Unesco requiere de un doble informe: uno de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), sobre los aspectos naturales, y otra del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos, por sus siglas en inglés), que analiza las cuestiones culturales.

En ese sentido, la UICN hizo una evaluación positiva de los aspectos naturales y medioambientales, al considerar que “el país ha proporcionado evidencias convincentes de que el sitio incluye valores significativos y globales para la biodiversidad”. Una vez inscrito, se dijo que esta nominación fue “resultado del trabajo conjunto de las instituciones cultural, de medioambiente y de política internacional” de México.

La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, refirió que la inscripción de esta zona de gran riqueza natural y cultural es fruto del trabajo combinado de académicos, ambientalistas, antropólogos, promotores culturales y diplomáticos mexicanos.

Mientras que el antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, subrayó que con esta inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, se reconocen los valores naturales y culturales de este espacio de México como una riqueza perteneciente a toda la humanidad.