La reforma hacendaria y el CEESP

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señala que la propuesta de reforma hacendaria no ayudará a crecer y que resultará recesiva. Al sector privado le preocupa el fuerte crecimiento del gasto público, que crecerá muy por encima del pronóstico de crecimiento económico, financiado a través de un incremento en el déficit público. Les preocupa que ello aumente el endeudamiento del sector público y que ello origine menos disponibilidad crediticia al sector privado, y puede poner “en riesgo la estabilidad macroeconómica que tanto trabajo le costó lograr a México”. Cabe preguntar ¿a quién ha favorecido esa estabilidad macroeconómica que tanto le pregunta al CEESP? Ya que ello ha implicado menor crecimiento económico, alto desempleo y subempleo, mayor miseria y alta concentración de la riqueza y del ingreso, y que la economía dependa de las exportaciones y de la entrada de capitales.

La cúpula empresarial sigue sin darse cuenta de que cuando el gobierno no gasta y trabaja con disciplina fiscal se contrae el mercado interno, y caen las ventas e ingresos de empresas e individuos, lo que reduce la inversión y el consumo y la actividad económica, y ahora que deberían estar felices porque el gobierno finalmente decidió trabajar con gasto público deficitario, lo que permitirá incrementar demanda, así como las ventas e ingresos del sector privado para que éste pueda pagar sus deudas y aumentar su inversión, se oponen a ello.

El gasto público deficitario al impactar positivamente sobre la actividad económica e ingreso de las empresas hará que éstas sean sujetas de crédito, a diferencia de la posición del CEESP que dice que habrá menos crédito para ellos. La banca presta cuando la empresa tiene condiciones de pago de la deuda y el incremento del gasto público permitirá tal situación. Si la banca no ha venido prestando al sector productivo en los últimos años es por la contracción del mercado interno derivada de la política de austeridad fiscal que venía predominado y que la cúpula empresarial se aferra a defender.


El CEESP manifiesta su oposición a la reforma hacendaria por descansar en los causantes cautivos y no haber incrementado y generalizado el IVA. De hecho, si el gobierno hubiera procedido a ello, como quería la cúpula empresarial, sí hubiera resultado en contracción del poder adquisitivo de la población y de la demanda y de la actividad económica. Se oponen los empresarios a que hayan sido eliminadas las deducciones de impuestos a que estaban acostumbrados, como si tales recursos, ellos los canalizaran a la inversión y a la generación de empleos. Sus ganancias no las reinvertían para impulsar el mercado interno como dicen, sino las transfieren al exterior, como al sector financiero–especulativo, y es mejor que el gobierno grave tales recursos para canalizarlos a la inversión pública, como a gasto social.

El sector privado se opone a ello, como al gasto público deficitario, pues ello implica mayor participación del Estado en la economía y limita la de la cúpula empresarial. Señalan que la deducción de algunos gastos estimulaba a las causantes a exigir comprobantes de sus gastos acreditables, lo que contribuía a la formalización de la economía y a la mayor recaudación por parte del gobierno. Ello no reducía la economía informal como ellos mencionan. De hecho los datos reflejan el alto porcentaje que ésta representa en la economía, y tampoco la va a reducir la propuesta del gobierno de no cobrar en un inicio impuestos a las empresas que se incorporen a la formalidad, y de cobrarles poco en sus contribuciones al IMSS, como al Infonavit de sus trabajadores.

La informalidad es resultado de los bajos ingresos de muchas pequeñas empresas que no tienen para pagar impuestos ni prestaciones a sus trabajadores. Si el gasto público deficitario tiene alto efecto multiplicador interno podrá mejorar el ingreso de las empresas para que algunas que están en la informalidad pasen a la economía formal, pero para ello se tiene que revisar la apertura comercial y el tipo de cambio predominante, situación que no pasa por los tomadores de decisiones. Asimismo, el gasto deficitario no será inflacionario como dicen varios. Si dicho gasto se canaliza a incrementar la producción y la productividad para satisfacer la mayor demanda que va a generar dicho gasto, no será inflacionario.

Otros han dicho que va a desalentar la entrada de la inversión extranjera directa. Ello no acontecerá debido a que se reactivará el mercado interno, y si ello se acompaña con la revisión de la apertura comercial para evitar filtraciones de demanda al exterior, se estimulará la entrada de inversión extranjera. La reforma hacendaria debe ir acompañada de flexibilización monetaria y fiscal, como en la revisión de la apertura económica del país para evitar filtraciones de demanda y salida de capitales.