La reforma educativa que viene debe ser para educar en la felicidad: Mariano Rojas

Quien gane la presidencia de la República, si en verdad quiere hacer una reforma estructural y de impacto sustancial para el país, deberá enfocarse en la atención a la niñez, haciendo que el sistema educativo no solo capacite a los estudiantes para ser productivos, sino para ser felices, aseveró el doctor en Economía, Mariano Rojas.

De hecho, señaló que los estudiosos de la felicidad aspiran a que en dos décadas o un cuarto de siglo el Producto Interno Bruto (PIB) sea solo un instrumento de medición para que la felicidad sea el verdadero objetivo de las políticas públicas.

El investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) participó ayer en el Tercer Panel de Discusión organizado por el Centro de Investigación y Estudios de Posgrado en Economía (CIEPE) de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), el cual tuvo como propósito evaluar el sexenio que está por terminar en dos vertientes: el efecto social de la política económica y el bienestar de la población, según explicó la doctora María de Lourdes Vargas Rojas, directora del organismo.


La exposición de Rojas se dedicó a desmantelar el paradigma económico de que el ingreso determina el bienestar de los individuos y a explicar por qué la felicidad debe ser el fin último de toda política pública en la materia.

Tras aseverar que científicamente se puede medir la felicidad, el autor de ¿Puede la Economía dar la Felicidad?, hizo una exégesis del abordaje científico de la felicidad, advirtiendo que ésta se puede medir, pero “no le corresponde al experto juzgar la felicidad de las personas, sino ir a preguntarles cuál es su idea y sus satisfactores de felicidad”, despojado de preceptos morales o intereses propios, entendiendo que “en la vida de cada uno cada quién es la autoridad”.

Mariano Rojas exhibió el error del enfoque clásico, el cual supone que las personas son consumidores sin relaciones sociales –familia, amigos, pareja– ni otras aspiraciones que no sean comprar, pero en realidad los individuos se mueven por muchos elementos más allá de la búsqueda de un buen ingreso.

Consideró necesario incorporar al análisis de la felicidad no solo principios teóricos de la economía, sino también de otras ciencias como la psicología y la sociología. Hizo menciones de algunos indicadores y bases de datos que pueden servir para los análisis como los que tienen el Inegi, Gallup y Latinobarómetro, por mencionar algunos.

No obstante, dejó claro que una elevación en el ingreso impacta con mayores repercusiones en quienes menos tienen, y puso como ejemplo que no es lo mismo un aumento de 2 mil pesos para quienes no perciben nada que 5 mil a quienes ganan 50 mil.