La realización de la IX Asamblea en Defensa del Territorio, más intensa y participativa

■ Fotos Aurelio Fernández

Una ceremonia al agua en el vigoroso manantial en el que se fundó San Miguel Tzinacapan, Cuetzalan, marcó el inicio de la IX Asamblea en Defensa del Territorio y la Vida de los pueblos maseual, totonakú y mestizos de la Sierra Nororiental de Puebla y de Veracruz.

El presidente auxiliar, el fiscal de esta comunidad e integrantes del Comité del Ordenamiento Territorial Integral de Cuetzalan (COTIC) sahumaron una cruz que encabeza el manantial, colocaron ofrendas de petición de sus beneficios a la fuente de agua y ofrecieron el compromiso de cuidarla.

Los indígenas pisan suave, dicen por ahí, y la marcha de miles de campesinos de los pueblos originarios se desplazaron silenciosamente del punto de encuentro inicial al centro de este pueblo, que hace seis años impidió que Televisa grabara un programa promocional de su firma a costa de los rituales locales, y echaron a los representantes de la poderosa televisora por acuerdo de una pacífica asamblea.


Al final de la asamblea de este domingo caluroso, el recuento de los asistentes superaba las cifras de las anteriores: algo más de 4 mil personas. Superaba también el dato en número de comunidades asistentes y de municipios: 102 y 21, respectivamente, y de dos estados: Puebla y Veracruz

La disposición para defenderse de las amenazas que representan estos que ellos llaman proyectos de muerte o megaproyectos es creciente. Los logros en cuanto a la situación de los amparos interpuestos por los representantes comunitarios contra mineras es un dato que demuestra a los participantes de esta asamblea, que son representantes de asambleas hechas en cada una de sus comunidades, que la unidad de los pueblos puede dar resultados. Lo mismo ocurre con la suspensión que se ha hecho de la construcción de cuatro hidroeléctricas a partir de la crítica técnica que se hizo a las manifestaciones de impacto ambiental recibidas por la Semarnat.

La singularidad de esta asamblea no fue solo la numerosa participación, sino el gran ambiente de fiesta reinante, expresado en los cantantes que en lengua maseualkopa hicieron reír y disfrutar a la concurrencia, la obra de teatro en la que denuncian las manipulaciones que el gobierno y las compañías mineras e hidroeléctricas pretenden hacer con la gente de los pueblos y un mimo que se transformó de emperifollado catrín a simple campesino de morral y huarache con el consecuente regocijo de la gente.

Fue muy intensa la ceremonia en la que el presidente auxiliar de Tzinacapan, Román Vázquez Varela, le entregó a la presidente del Órgano Ejecutivo y secretaria del COTIC, Rufina Villa Hernández, el bastón de mando, haciéndolo además mediante un discurso en la lenga propia en el que recordó el enorme significado del hecho, porque este símbolo representa a todos los pueblos indígenas de Cuetzalan y su compromiso con la naturaleza y la cultura locales y su defensa.

Doña Rufi, como se le conoce en la región, habló también en su lengua para aceptar el compromiso que representa recibir el bastón de mando, e informó de los avances de la organización en defensa del territorio, el agua, la vida y la cultura de los pueblos del Totonacapan.

En su turno, el representante del grupo Altapetajpianij, Nazario Rodríguez, y el ingeniero Leonardo Durán, del Comité del Ordenamiento Territorial Integral de Cuetzalan y Tiyat Tlaly, informaron de los avances de los juicio de amparo que se llevan a cabo en los juzgados federales, y mientras dura éste las empresas se encuentran impedidas de realizar cualquier obra en las instalaciones mineras, un lapso que consideran importante para continuar organizándose y profundizando con el apoyo de muchos académicos, investigadores y especialistas.

Durán puntualizó algunos aspectos legales e hizo énfasis en la importancia que tienen la forma en que las comunidades participan festejando la organización que les permite seguir en su lucha, además de los lazos que se han estrechado con otras comunidades de los municipios serranos y del estado de Veracruz. Una integrante de Jalacingo, Veracruz, saludó la realización de esta nueva asamblea y la unidad creciente de los pueblos que se encuentran en esta lucha.

El presidente del Órgano Técnico del COTIC, Luis Enrique Fernández, agradeció el esfuerzo de los san migueleños por la organización de esta fiesta por la vida, e informó sobre los otros megaproyectos de muerte refiriéndose a los graves daños socio–ambientales que provocaría la instalación de las cuatro hidroeléctricas en la gran cuenca del Apulco, y el gran logro de este movimiento de que se haya negado su construcción.

Aldegundo González leyó el resolutivo de la pasada asamblea del COTIC, en contra de la instalación de la empresa Coppel y Wal Mart en el municipio de Cuetzalan, por contravenir los principios del ordenamiento territorial y afectación a la economía de los habitantes. Asimismo, la ingeniera María Luisa Albores reflexionó e informó sobre la organización que se está construyendo en otras comunidades que serían afectadas por las operaciones mediante fracking para la extracción de hidrocarburos en las partes bajas de la sierra y otros municipios.

La asamblea concluyó con el compromiso de seguir cuidando del territorio de todas y cada una de las comunidades amenazadas, de fortalecer la organización y de realizar la próxima asamblea a fines de octubre.

La música siguió, las reuniones específicas empezaron y la gente comió los tamales y bebió el agua servida por los san migueleños. Una fiesta de la resistencia.