La próxima líder del PRD nunca ha estado en una sesión completa de la dirigencia del partido

Si alguien pensó que el PRD poblano ya no podía caer más bajo, luego del paso de Jorge Benito Cruz Bermúdez por la presidencia de esa fuerza política, se equivocó. La casi segura llegada a la dirección perredista de Saby Amaro Huerta significa una degradación del partido de izquierda, pues esta mujer se destaca por algo muy sencillo: nunca le dedicó más de 15 minutos de atención a una sesión del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) perredista, del que pertenece como una cuota que se le cedió a la sección 51 del SNTE.

O visto de otra manera: en todas las sesiones del CEE no se registra una sola intervención de Saby Amaro. Es decir, nunca habló, nunca participó, nunca puso atención, nunca tomó decisiones en el órgano directivo del PRD, al cual pertenece desde 2014.

Con mucho desagrado, la mayoría de los miembros del CEE del PRD la recuerdan como una mujer que llegaba a las sesiones a pasar lista y los 15 minutos que permanecía –nunca más de ese tiempo–, su atención se la dedicaba a la pantalla de su teléfono celular y cuando se retiraba, lo hacía sin nunca quitar la mirada del smartphone.


Saby Amaro no tiene militancia, identidad e interés en el PRD. Pese a ello, se ha decidido que sea la presidente interina del partido en caso de que mañana se de luz verde para que Jorge Benito Cruz Bermúdez se convierta en magistrado del Tribunal Superior de Justicia, pese a todos los cuestionamientos en su contra.

Hoy tendría que sesionar el Consejo Estatal del PRD para designar a Saby Amaro como presidente interna, pero ayer por la noche trascendió que la sesión se cancelará debido a que no fue notificado a tiempo el Consejo Electivo del partido a nivel nacional.

Hace cuatro años el padrón de militantes del PRD fue “inflado” para que de esa manera la corriente Nueva Izquierda, que es dirigida en Puebla por Luis Maldonado y Jorge Benito Cruz, pudiera tener mayoría en la conformación de los órganos internos perredistas.

Para aumentar esa militancia con prácticas viciadas de anotar a ciudadanos a la fuerza o sin su consentimiento, se echó manos de las secciones 23 y 51 del SNTE. En premio a esa labor, el morenovallismo le cedió al sindicato de maestros dos posiciones en el CEE del PRD.

Como parte de ese “pago de favores”, se incorporó al CEE perredista a Telésforo Américo Nava de parte de la sección 23 y a Saby Amaro de la sección 51 del SNTE.

En el caso particular de Amaro Huerta, nunca se le percibió como alguien con interés en el PRD. Incluso se tiene la sospecha de que no hace mucho ella estaba ya participando en el Partido Nueva Alianza, pero ahí le dieron a escoger entre el partido de los maestros y el instituto del sol azteca.

Como integrante del CEE, dicen actores internos del PRD, era puntual para cobrar su salario mensual de integrante del órgano directivo.

Pero fuera de la tarea de cobrar, nunca le ha dedicado tiempo, esfuerzo o interés al PRD, partido que podría empezar a dirigir en unos cuantos días.

Pareciera que el PRD no deja de caminar en la ruta de su extinción. Acaba de obtener el peor resultado electoral de toda su historia y ahora podría tener una dirigente que poco o nada lo importa el partido.