La nueva televisión

En un pormenorizado, pero sucinto reportaje, Jenaro Villamil detalla el entorno del surgimiento de la nueva opción televisiva, el canal 3 llamado Imagen TV. En dicho reportaje, nos hace ver la trayectoria del Grupo Empresarial Ángeles (GEA), de Olegario Vázquez Raña, grandemente beneficiado por los últimos tres sexenios y que ahora ve cristalizarse uno de sus deseos más acariciados: tener una participación dentro del espectro televisivo abierto en nuestro país. Lo anterior es consecuencia de la reforma en telecomunicaciones que partió al menos en este caso, de que la idea de la competencia garantiza la calidad. Nada más lejano de la realidad. Villamil afirma que el “gran salto de Olegario en la industria mediática se produjo justo en el sexenio foxista, cuando adquirió también el Excélsior –la cooperativa periodística más antigua e influyente en los medios impresos hasta antes del golpe al equipo de Julio Scherer en 1976– y la señal del canal XHRAE TV, Canal 28, que durante años fue propiedad de un enigmático empresario bajacaliforniano, Raúl Aréchiga, dueño de Aerocalifornia”. A su vez, el GEA adquirió estaciones de radio y centros de apuestas con lo que incrementó su participación en numerosos espacios. Por supuesto que las resistencias de las dos principales televisoras no se hicieron esperar y no sería sino hasta este sexenio que sus deseos se verían realizados después de una licitación en suma dudosa. Como sea, Imagen TV. aparece en un momento complicado para la televisión en general pues se ofertan los llamados productos “Over The Top” (OTT) como Netflix que están atrayendo cada vez más participación del mercado televisivo muy a pesar del bolsillo de las grandes televisoras. Por supuesto, todo ello viene claramente por el enorme desprestigio que tienen Televisa y Azteca frente a amplios sectores de la población que prefieren la televisión por cable o los productos basados en la red.

Empero, Olegario Vázquez Aldir, hijo del empresario y director general de la nueva televisora afirma que la televisión sigue siendo un negocio rentable. Según recoge Villamil en su reportaje, Vázquez Aldir afirma que la “televisión abierta es, hoy por hoy, el medio más eficiente para anunciar productos y servicios a los consumidores. Es un medio que se mantendrá vigente por muchos años. Su cobertura llega a prácticamente todos los mexicanos: ocho de cada 10 habitantes ve televisión abierta. Y dos datos más: el sector de telecomunicaciones y de radiodifusión representan 3.4 por ciento del PIB, con una tasa de crecimiento cercana a 10 por ciento real, según el IFT”. Cierto, si vemos que apenas un 39 por ciento de los hogares cuenta con internet según datos del Inegi en su encuesta sobre Disponibilidad de y Uso de Tecnologías de la Información en los hogares de 2015 –también reportada por Villamil–; no obstante, hay contenidos que difícilmente están atrapando a las audiencias razón por la cual las “imaginativas” televisoras están modificando sus contenidos para captar mayor porcentaje de televidentes y están buscando también penetrar en el mercado de los formatos en internet –como Blim de Televisa y Total Play de Azteca. La apuesta por ofrecer mejores contenidos y proponer una televisión que transforme queda fuera de toda discusión.

En efecto, para las televisoras, de lo que se trata es de ganar dinero a costa de lo que sea… sin embargo, el dinero claramente no lo es todo en este mundo, no. De lo que se trata es de obtener poder también. Como apunta Pierre Bourdieu en un libro que recoge sus participaciones para un programa especial de televisión al que fue invitado en la década de los 90 llamado Sobre la Televisión, al exponer “cómo la televisión puede, paradójicamente, ocultar mostrando. Lo hace cuando muestra algo distinto de lo que tendría que mostrar si hiciera lo que se supone que se ha de hacer, es decir, informar, y también cuando muestra lo que debe, pero de tal forma que hace que pase inadvertido o que parezca insignificante, o lo elabora de tal modo que toma un sentido que no corresponde en absoluto a la realidad”. Lo anterior nos hace ver que la televisión bien puede servir como cortina de humo que distrae o que muestra lo evidente, pero de tal manera, que logra que aquello que reporta se normalice y pierda importancia. Para ello tendremos una nueva televisora y no es de extrañar que salga previo a la sucesión de 2018, momento en que jugará un papel decisivo. Para conocer cómo lo hará Imagen TV, basta escuchar su línea editorial en la radio, muy al servicio del sistema, con poca crítica al poder y sí mucha a la oposición. Por otro lado, como detalla en su reportaje Villamil, la programación es una calca de lo que proponen las otras dos televisoras, lo que quiere decir que habrá poca propuesta en la competencia y que la premisa de la que hablamos, la de la competencia que genera calidad, es una falacia. “La programación –dice Villamil– que hasta ahora se ha hecho pública a través de su sitio oficial descansa, sobre todo, en el entretenimiento con series de ficción (…) así como programas de variedades como el matutino Sale el Sol, en formato y contenido muy similar a los de Televisa y TV Azteca (…) El noticiario estelar de las 22 horas será conducido por Ciro Gómez Leyva, quien fue el director de noticias en Canal 40, en Milenio TV y actualmente conduce el noticiario matutino de Radio Fórmula”. “Nueva televisión”… ¡Pamplinas!