La música, el hilo conductor del volumen “Melomanía (y otras rarezas)” de Alonso Fragua

Un libro que lo mismo en su título que en sus páginas tiene música, aquella planteada por su autor a manera de banda sonora, de lista con los temas que a lo largo de su vida lo han acompañado, matizando su labor periodística y de gestión cultural. Ese es uno de los aspectos del volumen Melomanía (y otras rarezas): crónicas culturales del poblanishment, de Alonso Pérez Fragua.

Recientemente editado por la Dirección de Fomento Editorial de la UAP, el libro fue presentado por su autor y comentado por Pablo Guinsberg, melómano y cinéfilo; Gerardo Sánchez, un cinéfilo, melómano y locutor; e Ireri Herrera, melómana y cinéfila, además del performance musical de N0D Ensemble, una agrupación poblana de música contemporánea que estrenó la obra Shaitterá, compuesta especialmente para el acto.

Precisamente, Pablo Guinsberg notó que en este libro Pérez Fragua deja ver su afición por la música, misma que cultivó siendo más joven, luego en un programa radiofónico y mediante sus crónicas periodísticas.


“En su libro no sólo nos comparte una gran idea de la melomanía que lo atraviesa, sino que habla de personajes como José Agustín, llevándonos de la mano para conocerlo, a pensar sobre este escritor, su contracultura y sus limitaciones. Con sensibilidad absoluta no dice que a pesar de la fractura, su estado neurológico era bueno tras su caída”, dijo el cinéfilo en referencia a la caída que el autor de La Tumba sufrió en abril de 2009 en el Teatro de la Ciudad, aquí en Puebla.

El amigo de Alonso Fragua acotó que además de José Agustín, en el libro aparecen otros personajes como José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska o Xavier Velasco, espacios como la Biblioteca Franciscana, o aspectos como la mexicanidad y la poblanidad.

“El arte lo ve como un divertimiento, pero también como una declaración de principios. Al espectador le lanza más preguntas que respuestas. Este libro de crónicas que intentan engañar al autor divididas en capítulos cuando están unidas entre sí, es una mezcla de textos sociológicos, filosóficos, antropológicos, económicos y políticos”, consideró Pablo Guinsberg.

Concluyó que en volumen Melomanía (y otras rarezas): crónicas culturales del poblanishment “hay periodismo pero también literatura”, rasgo que permite que el lector, al acceder a los textos, se acerquen al momento en que ocurrieron.

“El momento en que es leído es como si fuera hoy (porque Alonso) nos obliga a ir más allá del mismo, a escuchar, olfatear, buscar en otros lados, a degustar las palabras y tocarlas, a querer conocer más en vez de explicarlo todo. Son fragmentos sonoros y por tanto no es un libro para leer en una sentada.

El libro Melomanía (y otras rarezas): crónicas culturales del poblanishment integra 27 textos divididos en siete capítulos, cinco de ellos dedicados individualmente a una disciplina o área específica: música, cine, literatura, artes plásticas, y cultura popular.

Inicia con el capítulo Melomanías, con textos como Influenza y los cuervos germanos, y Estrenos que nunca fueron, en el que también se incluye el relato alrededor de la caída del escritor y melómano José Agustín Ramírez en el Teatro de la Ciudad.

La publicación continúa con la sección Otras rarezas: cinefilia, con artículos como El infierno a la distancia, La historia de esos días, El horno y Ay Ángeles, ¡arráncame la vida!

Asimismo, la sección Otras rarezas: bibliófagos, con textos como Bibliófagos centenarios, El mundo desde la visión de las víctimas y Demoniaco y rapero; seguido del capítulo Otras rarezas: artes plásticas y no tan plásticas, con artículos como Sonido plástico, La tarde que Puebla se detuvo y Preguntas más que respuestas: las implicaciones de la imagen.

La antología cierra con la sección Otras rarezas: eso que llaman cultura popular con textos como Paredes que hablan, Los quince años de Clara: de Santa Lucía al Gabacho y Barbacoa de hoyo para el cumpleaños de François, además del epílogo titulado Periodismo cultural desde la Angelópolis.




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