En la música del trío Tsasná el huapango es una tradición viva: Alejandro Villanueva

La palabra huapango se deriva del vocablo náhuatl cuauhpanco, que significa “sobre la tarima”, aunque otros especialistas señalan que puede ser una deformación de la palabra fandango, que se refiere a las fiestas en las que se interpreta el son huasteco.

El trío huasteco Tsasná, agrupación que se conformó hace casi 10 años en la ciudad de Puebla, es un digno representante de este género musical pues ha basado su repertorio en huapangos originarios de Puebla o aquellos interpretados en la frontera totonaca entre Puebla y Veracruz.

Huapangos tradicionales que se han convertido en temas clásicos como El gusto, El cielito lindo o La Malagueña, así como otras piezas no tan conocidas, forman parte de su repertorio que se ha nutrido de entrevistas realizadas a músicos mayores de la región Huasteca.


Este fin de semana, Tsasná se presentó en el Museo Nacional de Culturas Populares, en la Ciudad de México, en el marco de la exposición Magia Artesanal de Puebla. Salvador Aquino García, en el violín; Danué Loaiza Bueno, en la jarana huasteca, y Luis Alejandro Villanueva Hernández, en la quinta huapanguera, integran este trío que en lengua totonaca significa “luz de luna”.

La producción de Tsasná, sincretismo musical de la región Totonacapan, entre los estados de Puebla y Veracruz, también comprende huapangos instrumentales, género muy característico de las comunidades que la habitan.

En ese sentido, el etnomusicólogo señaló que el huapango se empezó a cantar por los años 70 u 80; algo muy curioso es que se empezó a cantar en español o en castellano tarareando la letra, es decir, la gente no hablaba castellano, solamente tarareaba imitando los sonidos. Antes de que se difundiera por la radio, el huapango se interpretaba de manera instrumental.

Villanueva Hernández agregó que con Tsasná ha intentado recuperar y difundir la música tradicional mexicana; en particular la música de la huasteca poblana y el huapango antiguo, así como también algunos sones rituales que no siempre se graban y corresponden a un contexto muy local de las diferentes regiones. “Se nos hace interesante poderlos retomar para que se difundan y sean una vía de conservación y tradición musical”, expuso.

El músico agregó que, a diferencia de festivales que recuperan y representan la música tradicional que ya se perdió o no está presente en la vida cotidiana, en la música del trío el huapango es una tradición viva. “Lo que tocamos –añadió– se puede ver y escuchar si se va a la huasteca, a una procesión donde la música acompaña al santo, en una boda acompañando a la novia o se puede oír un huapango en una casa indígena cuando amanece”.

Hasta ahora, Tsasná cuenta con dos producciones discográficas: Con mi violín en la mano. Pasado y presente del trío huasteco en Huehuetla, Puebla, del año 2013, y Santos sones de Huehuetla, Puebla, de 2014, grabaciones producidas a través de los apoyos del Pacmyc. Además de encuentros de música tradicional en México, como el Encuentro Nacional de Tríos Huapangueros Huahuaxtla, Puebla, destacan las presentaciones del trío en el extranjero en Alemania, Rumania, Croacia, Polonia, Ucrania, Estonia o Lituania.




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