La marina en el mar de Tláhuac

La Secretaría de la Marina Armada de México confirmó que durante un enfrentamiento con integrantes de un grupo delictivo que opera en la delegación Tláhuac fallecieron ocho presuntos delincuentes, entre ellos Felipe de Jesús “N” alias, “El Ojos”. En las inmediaciones donde se realizó el operativo fueron incendiados varios vehículos y se intentó bloquear vialidades, el 20 de julio del 2017. LA JORNADA/Alfredo Dominguez

El enfrentamiento de militares de la marina armada de México con integrantes de la “banda del narcomenudeo” de Felipe de Jesús Pérez Luna, “El ojos”, en la colonia popular La Conchita de la delegación Tláhuac, llevó al escenario el cierre del círculo de militarización que el Estado en obediencia del plan exigido por Estados Unidos ha llevado la guerra a la Ciudad de México (CDMX), que ejecutan militares de la Secretaria de la Defensa Nacional y de la Marina armada de México, junto con policías federales y estatales.

Si en otros estados del país el pretexto para militarización es la fuerza y dominio territorial de cárteles de la droga y la delincuencia organizada, en la CDMX se enmascara como una operación de inteligencia y fuerza operativa entre la secretaría de Marina y el gobierno de la ciudad encabezado por el ex procurador del DF, Miguel Ángel Mancera.

Yo no soy marinero por ti seré

¿Por qué utilizar marinos con armas y vehículos de alto poder a ejecutar a una banda de narcomenudistas como la de “el ojos”, a la que podría enfrentar la policía capitalina o incluso la federal? Varias hipótesis caben, pero es evidente que es parte de la campaña de autopromoción de Mancera para candidatearse a las elecciones presidenciales de 2018 por alguna coalición de partidos del sistema de dominación. La campaña aprovecha el que Mancera conduce temporalmente la CONAGO, coordinación de gobernadores, y se liga con algunos del centro y sur del país (Morelos, Guerrero, Puebla, Hidalgo, etc.) para “comandar” operativos sumando recursos y fuerzas policiacas que llevan como protagonista a Mancera.


Pero esa hipótesis no lo dice todo: Mancera ofreció desde su candidatura por el PRD a jefe de gobierno de la ahora llamada CDMX que él conocía al conjunto de las tribus, las mafias, los grupos de delincuencia, y organizaciones sociales, etc. como ex procurador del DF y que podría controlarlas. Lograr un éxito operativo contra sólo uno de los negocios urbanos de la droga estaba en sus posibilidades mucho antes, pero ahora tiene repercusiones políticas, pues sacude una delegación que gobierna un miembro del partido adversario (Morena) y porque implica un reordenamiento de la distribución de la droga que pasa a manos del Estado y su plan.

La base social de “el ojos” grita: Tláhuac no es cuartel…

En la Ciudad de México, el choque abierto entre población y fuerzas militares no era visible desde 1968 entre estudiantes y ejército. Los demás hechos represivos se encubrieron con las policías locales (comandadas, es cierto, por militares en activo, con licencia o jubilados), por paramilitares como “Los Halcones” o las múltiples bandas de sicarios y mafias utilizadas por el gobierno y los partidos para controlar la capital, y reprimir la resistencia y rebeldía popular.

Ahora se repiten choques callejeros como los vividos en Nuevo León, Chihuahua, Sinaloa, Michoacán o Tamaulipas, donde “la base social” de los cárteles de la droga, muchas veces ligadas a organismos de gobiernos estatales o municipales y otras a partidos combaten a marinos o soldados.

De 15 mil mototaxis en Tláhuac, 10 mil son del grupo de El Ojos. Foto: Alfredo Domínguez/La Jornada.
De 15 mil mototaxis en Tláhuac, 10 mil son del grupo de El Ojos. Foto: Alfredo Domínguez/La Jornada.

Las realizan en la CDMX jóvenes y mujeres beneficiadas por el padrinazgo o patronazgo de Felipe de Jesús Pérez quien les dio empleo, protección y apoyos que no vienen del capitalismo “legal” y los programas clientelares del gobierno. Lo muestran los intentos de bloqueo a marinos y policías, la quema de transporte público, la rápida movilización de alerta a la red de tienditas de la droga y la presentación de cartulinas y pintas de apoyo a “Don Felipe” y la presencia en el funeral del líder abatido por miles de vecinos de la zona de Zapotitlán, Nopalera, Colonia del Mar y de la Turba. Igual pasa con la movilización en defensa de miles de moto taxis bajo el control de “el ojos” o de otras mafias. “Es chamba”, argumentan familiares y vecinos de los moto taxistas desalojados o detenidos por órdenes de Mancera.

Esa base social se halla en una delegación que cuenta con pueblos con tradiciones de solidaridad comunitaria. Si perdió la batalla en el operativo, ya no está del lado del gobierno perredista, le molestan los retenes y revisiones indiscriminadas y agresivas. Su rechazo a que se detenga a jóvenes o se prohíba el servicio de moto taxis, situación que se extiende por Iztapalapa, altera la balanza de fuerzas con la que domina a pobres y excluidos este régimen corporativo y corrupto.

No hay salida institucional a la delincuencia de pequeña o gran escala, dentro y fuera de las instituciones. Salirse o romper esas redes, supone tener voluntad de lucha, de auto organización y abrir un camino popular digno de autogobierno que no pase por las manos del Estado, sus militares, padrinos y sicarios.

Enfermeros exigen a Ahued destituir a líder sindical por agresiones en el hospital de Iztapalapa

Con nota de Areli Villalobos, 27 julio, 2017 CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Por segunda ocasión en menos de un mes, enfermeros del Colectivo de Enfermería Operativa de la red de hospitales de la Secretaría de Salud capitalina (CEO-Sedesa) se manifestaron en repudió de las agresiones que sufrieron colegas del Hospital General de Iztapalapa (HGI) “Juan Ramón de la Fuente”, por parte del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTG-CDMX).

Luego de una marcha por la avenida Insurgentes Sur hasta llegar a la sede de la dependencia en la calle Altadena, el colectivo -compuesto por 13 de las 32 instalaciones que integran la red hospitalaria-, exigió respuesta a las demandas que hicieron llegar a su titular, Armando Ahued Ortega, en un mitin el pasado 17 de julio.

Se trata de la destitución del secretario general de la sección XII del SUTG-CDMX, Benigno Martínez Escalante, quien orquestó acciones violentas contra las enfermeras del HGI el pasado 26 de junio.

Ese día, un grupo de aproximadamente 20 enfermeras fue agredido por hombres integrantes del SUTG, minutos antes de las mesas de negociación que tendrían con las autoridades del centro hospitalario. La agresión quedó registrada en video que publicaron medios de comunicación locales.

Las enfermeras habían denunciado las malas condiciones laborales del HGI, la carencia de material médico y medicamento, así como la asignación de las plazas de trabajo controladas por el Sindicato que agrupa 42 secciones en la entidad.

Por estas razones, enfermeros de los hospitales General Iztapalapa, Materno Infantil Tláhuac, General Rubén Leñero, Pediátrico Legaria, General La Villa, General Balbuena, General Xoco, Servicios Médicos del Reclusorio Preventivo Oriente y de la Penitenciaría de Santa Marta se sumaron a las protestas.

Según Jorge Martín Valero, representante del CEO, las autoridades de la Sedesa se comprometieron a dar respuesta a sus demandas a más tardar el lunes 31 de julio.

¿De qué se ríe? (Fragmento)

Mario Benedetti

 

Aquí en la calle

suceden cosas

que ni siquiera

pueden decirse

Los estudiantes

y los obreros

ponen los puntos

sobre las íes

Por eso digo

señor ministro

de qué se ríe

de qué se ríe

Usté conoce

mejor que nadie

la ley amarga

de estos países

Ustedes duros

con nuestra gente

¿por qué con otros

son tan serviles?

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