La marcha

La manifestación celebrada ayer en las calles de Puebla es equivalente a la que se hizo contra Mario Marín luego de las revelaciones que esta casa editorial y otros medios hicieron de su comportamiento ante la arbitraria detención de Lydia Cacho. Lo es porque se trata, en ambos casos, de expresiones de hartazgo y rebeldía en contra de la soberbia y el despotismo.

Se puede decir que aquella fue más numerosa, y es cierto; pero hay que advertir que en esa ocasión hubo una movilización corporativa del sindicato de maestros por órdenes de Elba Esther Gordillo, con toda certeza en coordinación con Rafael Moreno Valle, obedeciendo a un bien planificado proyecto para llevar a la gubernatura poblana al pupilo de “la maestra”. También ocurría en ese momento un congreso panista que se sumó a la protesta, y ellos estaban en la jugada. Sin embargo, a la siguiente movilización convocada con el mismo propósito no llegamos más que una parte muy pequeña de ciudadanos, porque las huestes en contubernio ya habían pactado con el góber precioso la transición gubernativa, como luego se comprobó.

Es necesario aseverar que la manifestación del día de ayer fue auténticamente numerosa, que pocos de los grupos asistentes podrán negociar algo con el gobierno por este motivo, y que en ella estuvo la representación de la inmensa mayoría de los grupos opositores al régimen morenovallista con una larga lista de demandas de lucha que contrasta con la protesta concentrada en contra de Mario Marín por el caso Cacho. Se trató de un tipo de convocatoria que logró esta confluencia a partir de la consideración general de que el gobierno estatal debe ser detenido en sus políticas, no solamente las represivas, que son las más visibles, sino en las políticas sociales, electorales, ambientales y de todo tipo. Las cifras de los participantes son siempre un enigma; ahora pendularon de los 12 mil contados por los organizadores de la movilización, a los mil 250 que dijo el gobierno.


Pero al gobierno la gente no le cree nada, y menos esa ridícula cifra que les mereció el nacimiento del uno de esos que se llaman hashtag con el título de #YoSoy1251. En las denominadas redes sociales les ha ido al gobierno como en el rosario de Amozoc: nomás saca su propaganda y la gente los destaza como a chivo en la matanza de Tehuacán. Sería bueno saber cuántos millones y millones se han gastado en youtube, facebook y twitter para que sus  videos salten automáticamente al primer click. Pero, como dijera aquel cantante: “total para qué”; lo malo es que somos nosotros los que pagamos los muchos temores personales. La paliza al gobierno de Rafael Moreno Valle por la marcha de ayer se convirtió en lo más comentado en twitter; eso que denominan trending topic; no solo en Puebla, sino en todo México y muchas partes del mundo. La agencia española EFE respaldó la versión de los organizadores y dio por buena la cifra de 12 mil.

El gobernador tiene mucho dinero para actuar y conserva el poder derivado de su investidura, pero cada día cuenta con menos fuerzas que lo apoyen. Por el contrario, sus opositores son más con el paso del tiempo: partidos políticos, habitantes de juntas auxiliares, luchadores en contra del gasoducto y las minas, opositores al funcionamiento de RUTA, ambientalistas, intelectuales, estudiantes, maestros, periodistas de diverso cuño, campesinos, trabajadores y hasta simples ciudadanos. La soberbia de Moreno Valle y el miedo que lo lleva a actuar violentamente han logrado reunir y fomentar una creciente, consistente y cada día más poderosa oposición. Esta historia continuará.