La fuerza del SME y las empresas recuperadas

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Al grito de “Aquí se ve la fuerza del SME”, los electricistas respondieron a las declaraciones de su dirigente cuando anunciaba que las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro serían recuperadas por el Sindicato Mexicano de Electricistas. Era el 16 de octubre de este año, en las instalaciones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), donde la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítica (SEPLA) cerraba su Encuentro a 10 años de su constitución “Crisis y desafío para la clase trabajadora en Nuestra América”, en una jornada donde trabajadores y académicos plantearon interpretaciones y luchas frente a la crisis y los desafíos que los aquejan. Ahí estuvieron representantes sindicales de los jornaleros del valle de San Quintín, trabajadores de los supermercados en California, del Frente Indígena Binacional, del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Trabajadores de la Unión Nacional de técnicos y profesionistas de Pemex, trabajadores de Sandak, universitarios, trabajadores de la Nueva Central de Trabajadores y el representante, del Tribunal Permanente de los Pueblos, capítulo México.

Si bien existía cierto hermetismo sobre la recuperación, ahí nuevamente el secretario general del SME, Martín Esparza, volvía informar de la negociación que finalmente se concretó y que permitirá recuperar las empresas y la reinserción laboral de casi 17 mil trabajadores que se negaron a aceptar su liquidación y se mantuvieron en resistencia, desde el 11 de octubre de 2009, poco más de seis años, cuando por decreto el gobierno de Felipe Calderón desapareció Luz y Fuerza del Centro, que se encargaba de generar y distribuir energía eléctrica para alrededor de 6 millones de usuarios en el Distrito Federal, estado de México, Morelos, Hidalgo y Puebla.

La dirigencia del SME informó, la segunda semana de noviembre, que junto con funcionarios federales se efectuó el protocolo de entrega–recepción al gremio de las plantas de Necaxa, Patla, Texcapa, y Tepexi, en Puebla; de Juandho y Cañada, en Hidalgo; Lerma, en Michoacán; Alameda, Temascaltepec, Fernández Leal, Villada, Tlílan, San Simón, San Pedro Zistepec, Zepayautla, así como la termoeléctrica Jorge Luque, en Lechería del estado de México. Las plantas y demás instalaciones que eran de Luz y Fuerza del Centro serán patrimonio de su Sociedad Cooperativa LF del Centro (La Jornada, 11/11/2015)


Además de las hidroeléctricas y la termoeléctrica, el SME recibió 36 predios y centros de trabajo del organismo para lo que será la cooperativa de producción y de servicio como forma de reinserción laboral de todos los trabajadores y la defensa de los derechos adquiridos de los jubilados. (La Jornada, 20/11/2015)

El SME logró prevalecer

Como informó su dirigencia el 6 de octubre de este año, el SME firmó el contrato colectivo de trabajo donde detalla las plantas a operar de las que fueron expulsados hace seis años y está acordado por la Junta de Conciliación y Arbitraje; así el SME logró prevalecer con el registro nacional de industria 760.

Diversas acciones desplegaron los electricistas para llegar a la situación actual, en un entorno de reformas impulsadas desde el gobierno, plasmados en tratados internacionales, que profundizan las privatizaciones y buscan reducir conquistas laborales y desaparecer sindicatos.

Para poder recuperar las fuentes de empleo y los puestos de trabajo, el SME creó una empresa cooperativa de producción y prestación de servicios conformada por los trabajadores en resistencia “LF del Centro”, dicha cooperativa fue constituida ante notario público el pasado 10 de junio y su objeto social, si bien es muy amplio, incluye los temas de energía y desarrollo de tecnología, ecología y agua (Proceso, 15/06/2015)

Dicha cooperativa, conformada con Mota–Engil, una empresa trasnacional portuguesa que cuenta con inversiones en 22 países, una nueva empresa Sociedad Fénix, con la que compartirá los derechos de explotación de los activos que le han sido otorgados, en una proporción de 49 por ciento del capital, lo cual le permite participar en el Consejo de administración, garantizar el buen manejo de la misma y participar en las utilidades y dividendos de la empresa, así como desde lo sindical, administrar el Contrato Colectivo.

Es, sin duda, una apuesta que implica una salida al conflicto que mantuvo en resistencia a 16 mil 599 trabajadores, que no aceptaron su liquidación y un respiro para el conjunto del SME, que se plantea como meta que sus agremiados vuelvan a trabajar, con miras a fortalecer su proyecto político. Un proyecto que mostró la valía y el papel de los jubilados y pensionados, que aportaron de sus ingresos recursos valiosos para solventar el proceso de resistencia, así como el tejido de alianzas que se construyeron desde los usuarios y diferentes organizaciones gremiales nacionales e internacionales.

¿Tiene riesgos? Muchos, ya que el SME y la sociedad cooperativa tendrán que no solo vigilar y realizar la gestión y operación de la Sociedad Fenix, SAPI de C.V., en la generación y suministro de energía a partir de las empresas recuperadas, sino que resolver las contradicciones que subyacen entre las ganancias empresariales y los salarios de los trabajadores presentes en cualquier empresa capitalista. Al mismo tiempo tiene la posibilidad de mostrar un nuevo camino en la lucha social de los trabajadores y de fortalecer el tejido social con los usuarios a través de la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica u otras organizaciones en su lucha por la tarifa social justa, pero también por un país diferente en donde no nos falten 43.

Un nuevo actor en la disputa de la Sierra Norte

La Sociedad Generadora Fénix, SAPI de CV (“SGF”) operará en la Sierra Norte de Puebla, las Centrales de Necaxa, Tepexic, Patla, Texcapa, lo anterior abre una serie de posibilidades e interrogantes frente a la problemática de la Sierra Norte, ya que ubica a la nueva sociedad y al propio SME en un escenario que no existía en 2009, cuando por decreto se liquidó a Luz y Fuerza del Centro. La Sierra Norte es hoy un territorio en disputa, con un fuerte proceso organizativo y de movilización de las comunidades por la defensa del mismo.

Reflejo de ello es la Declaración del 15 de noviembre de la “Primera Jornada por el Derecho a la vida y la Tierra en la Sierra Norte de Puebla”, convocado por el Consejo Tiyat Tlali y las organizaciones que lo conforman; Fundar, Centro de Análisis para la Investigación; el Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e investigación (PODER) y el doctorado en Economía Política del Desarrollo de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla, donde se realizó el acto, resaltando la existencia de 331 mil 729 hectáreas concesionadas a empresas extractivas en Puebla, 60 por ciento a la canadiense Almaden Minerals; ocho presas hidroeléctricas proyectadas y en operación para abastecer de energía a mineras, Wal Mart y otras grandes empresas, así como 233 pozos de fracking actualmente en operación y otros por licitarse sin conocimiento de las poblaciones. Señalando al gobierno federal y del estado de Puebla al servicio de las grandes corporaciones y haciendo un llamado conjunto a la defensa del territorio. En este tema ahondaremos en la próxima entrega.