La Fonoteca Nacional recupera el mixteco, el tepehua y el popoloca de Puebla

■ Foto Abraham Paredes

¿Quién hablará el popoloca en sus fiestas en el futuro, a qué se le llamara entonces ngiwa nuestra lengua? ¿Llegará el día en que la cultura tepehua, tristemente, pueda decirle a su lengua: yo desaparezco contigo? ¿Será que al acabarse los bosques que llaman al temporal, se secará también en labios mixtecos la voz de la lluvia?

Esas son las tres preguntas que lanza la Fonoteca Nacional como parte del proyecto “Sonidos en peligro de extinción”, que en su sección de Lenguas indígenas recupera y resguarda el mixteco de la región ubicada entre Puebla, Oaxaca y Guerrero, así como el tepehua que se habla en el sur de la Huasteca, que comprende los estados de Puebla, México e Hidalgo, y el popoloca que se conserva en Tehuacán, municipio de esta entidad.

En su sitio electrónico http:// rva.fonotecanacional.gob.mx/fonoteca_itinerante/lenguas.html se encuentran disponibles una serie de cápsulas que llaman a conservar las lenguas indígenas de México, ello como parte de la labor de este centro en el que se “preserva la memoria sonora para el futuro”.


En el caso del mixteco de Yosondua se explica que solamente quedan mil 510 hablantes en la región ocupada por Guerrero, Oaxaca y Puebla.

“Ernesto Sánchez recita un poema en mixteco de su natal Yosondua. Es dulce el sonido de su lengua, es calmo. Como la niebla en la que suena usualmente, como la lluvia en la que aún se pronuncia en la mixteca”, se enuncia en el audio.

Se añade que los mixtecos viven en las montañas entre Guerrero, Oaxaca y Puebla, en una zona que abarca 40 mil kilómetros, entre cañadas y cimas, en “donde la neblina es compañera, no en balde mixteca es una palabra que en náhuatl significa ‘persona de las nubes’”.

Se explica que el idioma se nombra Tu’un Sávì, una palabra que significa “voces de la lluvia, palabra de la lluvia”. El Ysondua, además, es una variante que anda en boca de mil 510 hablantes en el mundo.

¿Será que esta lengua compartirá el destino de la tierra agotada a fuerza de lo que nuestro seco lenguaje llamamos ‘civilización’; será que al acabarse los bosques que llaman al temporal, se desecará también en labios mixtecos la voz de la lluvia?, preguntan.

En el caso del tepehua del sur, el audio recupera la voz anónima de un hombre que habla en su tepehua, y se aclara que “se llaman igual el idioma y la lengua”.

El tepehua, se explica, proviene del náhuatl y significa “poseedores de la montaña”, algo que “a la luz de su situación presente parece una ironía”.

“Los tepehuas viven en la zona del golfo de México y la Huasteca, pero han emigrado al estado de México y Puebla. Su idioma se habla al norte de Veracruz, al oriente de Hidalgo y el norte de Puebla, y como todas las lenguas es espejo de la cosmovisión de las personas”.

En este idioma, dice la voz grabada, los verbos tienen una conjugación especial para cuando el sujeto está acompañado; por ejemplo, el verbo correr con un par de letras más puede ser conjugado para expresar “yo corro contigo” o “tu corres conmigo”. Destaca que muy pocas lenguas expresan esta relación de compañía.

“El tepehua del sur tiene mil 794 hablantes en 40 localidades. ¿Llegará el día en que esta cultura, tristemente, pueda decirle a su lengua: yo desaparezco contigo?”, alertan.

Del popoloca se señala que los mestizos lo llamamos así y que en náhuatl esta palabra significa “personas de lengua extraña”. Paradójicamente, el hombre del cual se recupera su voz, llama a su lengua ngiwa que significa nuestra lengua.

Entre sonidos de fiesta, el audio narra que los popolocas viven en la región de Tehuacán, y que personalizan una serie de lenguas emparentadas entre sí. Añade que tradicionalmente los ngiwa trabajan la tierra, siembran el maíz y el cultivan el árbol del huaje que da unas semillas muy sabrosas para comer.

“Cuando no es tiempo de trabajar la tierra muchos hombres se dedican a la música. Hay en la zona múltiples bandas y hay fiestas patronales para todas. Pero no todo el festejable, ya que el popoloca del centro se habla solo en tres localidades”.

Se explica que en ellas quedan 641 habitantes, de los cuales solo 14 tienen menos de 15 años. “¿Quién hablará en sus fiestas en el futuro, a que se le llamara entonces ngiwa nuestra lengua?”

Destaca que según cifras del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) en México se hablan 68 lenguas indígenas con 364 variantes lingüísticas; de ellas, 64 se encuentran en alto riesgo de desaparición.

Alma Rosa Espíndola Galicia, directora general adjunta de coordinación del Inali, señaló que existen diversos factores que inciden en la desaparición de las lenguas; entre ellos, la falta de transmisión generacional, la discriminación y la marginación, así como las políticas de homogeneización lingüística y cultural.




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