La falta de financiamiento reduce viabilidad de pymes

Santander. Son el sostén del aparato productivo y el empleo, pero en el conjunto de América Latina nueve de cada diez empresas pequeñas y medianas no logran sobrevivir más de dos años después de que inician operaciones. Revertir esa tendencia, que se ha mantenido por décadas, “es una cuestión estratégica para robustecer la demanda interna y reducir la volatilidad en el crecimiento de las economías de la región”, que son altamente dependendientes del precio de materias primas, sostuvo el empresario mexicano Carlos Rojas Mota Velasco en un encuentro organizado por el Grupo Santander en esta ciudad de la costa norte española.

 

Una de las razones que explica el poco tiempo que logran sobrevivir las pequeñas y medianas empresas (pymes) tiene que ver con la falta de financiamiento por parte de instituciones de banca pública y privada, expuso Rojas Mota Velasco, presidente del Grupo Rotoplas, que tiene operaciones en 11 países latinoamericanos. Y, aunado a esa falta de créditos para crecer, las compañias en este segmento invierten escasamente en desarrollar sus propias tecnologías, procesos y sistemas para relacionarse con clientes y proveedores, expuso, en el segundo y último día de trabajos del XII Encuentro Santander-América Latina, organizado por el grupo financiero español.


 

América Latina es una de las regiones del mundo en desarrollo con mayores tasas de crecimiento económico en los años recientes, un periodo marcado por la crisis, e incluso recesión, en las economías avanzadas de Estados Unidos y Europa. “Claramente existe la posibilidad de que las pymes desarrollen un mercado propio en América Latina”, expuso Enrique Cueto, vicepresidente del Grupo Latam Airlines, controlador de LanChile y de la brasileña TAM.

 

El espacio de desarrollo para las pequeñas y medianas empresas existe, ampliado por el aumento de los ingresos en las familias latinoamericanas. Una de cada tres familias en la región está en un rango de ingresos entre 10 y 50 dólares por habitante y día, el parámetro utilizado para determinar quién pertenece a la clase media, según un reporte publicado este mes por el Banco Mundial.

 

“Después del proceso de la internacionalización por el que pasaron varias grandes empresas latinoamericanas, es necesario dejar claro que un país no puede funcionar si no tiene un tejido de pequeñas y medianas empresas sólido, que sea capaz de trabajar en el mercado interno y de relacionarse con otros países”, comentó Jesús Gracia Aldaz, secretario de Estado de Cooperación del gobierno español.

 

El crecimiento de la región se mantendrá este año en torno a la tasa de 3 por ciento anual, mientras Europa está en recesión y Estados Unidos sufre una desaceleración, planteó Rojas Mota Velasco, durante su intervención en el seminario. El desempeño económico latinoamericano genera atractivo para las inversiones y de ahí, dijo, la importancia de entender a las pequeñas y medianas empresas y su influencia en el crecimiento de los países de esta zona del mundo.

 

“Las pymes representan el mayor porcentaje de las empresas en el mundo y la región latinoamericana no es la excepción. Desafortunadamente, muchas ocasiones y por comodidad tienen la tendencia a realizar actividades dependientes de una sola empresa grande, que a veces las someten a prácticas de negocio de corto plazo que minimizan sus posibilidades de desarrollo”, dijo el empresario mexicano.

 

El sector de pequeñas y medianas empresas representan 99 por ciento de las compañías de la región y ocupan a siete de cada diez trabajadores, como se dijo en este foro el miércoles. A pesar de este peso, aportan sólo 35 por ciento del producto interno bruto, mencionó Rojas Mota Velasco.

 

“Las pymes son fuertes generadoras de empleo y sin embargo la mayoría de las veces no es el mejor remunerado por la baja productividad, que llega a ser una sexta parte el de las medianas empresas”, añadió. De ahí la importancia de que las pymes inviertan en lo que llamó “activos intangibles”, como la innovación tecnológica, el desarrollo de clientes y la gestión de las empresas. Rotoplas, dijo, gasta 2 por ciento de sus ventas anuales en investigación y desarrollo de productos, cuatro veces el gasto que destinan, en promedio, las pymes latinoamericanas a este rubro, que es de 0.5 por ciento de ventas.

 

A pesar de la importancia económica que tienen, las pymes en la región reciben sólo 12 por ciento del total de los créditos que otorga la banca comercial, menos de la mitad del 25 por ciento que se registra en los países desarrollados. “Al final, el resultado de la no inversión en activos intangibles es alarmante: de cada 100 empresas que se crean, 90 no llegan a los dos años”, apuntó.

 

“El reto principal que tenemos es cabiar la estadística de elevada mortandad que tienen, por un motor de crecimiento y estabilidad económica en la región”, añadió.

 

La contribución que hacen al empleo y su impacto en la riqueza de los países hacen de las pequeñas y medianas empresas un factor que puede robustecer el mercado interno y reducir la volatilidad en el crecimiento de las economías de la región.

 

“Apoyar a las pymes puede ser una palanca importante para el desarrollo económico, el combate a la pobreza y, por tanto, para la reducción de la inseguridad que tanto han afectado a la región”, sostuvo.

 

Inseguridad, problema de la región

 

Una de las dificultades para las inversiones y el crecimiento económico en Latinoamérica es la inseguridad y la violencia, afirmo Jesús Gracia Aldaz, secretario de Estado de Cooperación del gobierno español.

 

“Vemos América Latina con optimismo”, afirmó, aunque con “algunas dificultades”. Una de ellas, abundó, “es el tema de la seguridad, de la violencia”. A su juicio, “es incomprensible” que la región tenga el actual grado de violencia, vinculado, dijo, al crimen organizado.

 

“Es un problema de pervivencia de las estructuras del Estado y esto tiene que ir acompañado del fortalecimiento de las instituciones del Estado y la presencia del Estado en todo el territorio. Eso es fundamental para la seguridad de los ciudadanos y de la inversión”.