La exposición “In Tlilli in Tlapalli” muestra el conocimiento indígena legado en imágenes

In Tlilli in Tlapalli, gira en torno al Códice Florentino, es decir, a La historia general de las cosas de la Nueva España, una obra conformada por 12 Libros dispuestos en tres volúmenes que hicieron entre 1530 y 1575 por lo menos 22 tlacuilos del colegio de Santa Cruz Tlatelolco a petición de Fray Bernardino de Sahagún ■ Foto Abraham Paredes

¿De quién es el conocimiento?, ¿de quién es la historia?, pregunta la historiadora del arte y restauradora Diana Magaloni quien, al lado de la artista Mariana Castillo Deball, propone que una de las respuestas, por lo menos aquella que da luz sobre los documentos y códices legados, está en las imágenes: “Las imágenes son el conocimiento”.

El decir lo anterior constituye la materia de la exposición In Tlilli in Tlapalli imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista, que gira en torno al Códice Florentino, es decir, a La historia general de las cosas de la Nueva España, una obra conformada por 12 Libros dispuestos en tres volúmenes que hicieron entre 1530 y 1575 por lo menos 22 tlacuilos del colegio de Santa Cruz Tlatelolco a petición de Fray Bernardino de Sahagún.

Durante una rueda de prensa, la curadora Diana Magaloni, la artista Mariana Castillo, el director del Museo Amparo Ramiro Martínez, y la investigadora Tatiana Falcón, quien se sumó al proyecto con su amplio conocimiento de las tintas y sus procesos, abundaron sobre esta exposición que abrió este sábado 2 de septiembre en el recinto ubicado en la 2 Sur número 708, en el Centro Histórico de Puebla.


In Tlilli in Tlapalli, explicó Magaloni, es un proyecto gestado tres años atrás que surgió a iniciativa del Museo Amparo. “Mi especialidad como historiadora del arte y restauradora es estudiar la expresión artística de los indígenas en su continuidad”, dijo y precisó que esto fue aplicado a un documento clave como lo es el Códice Florentino, llamado así porque está en la Biblioteca Medicea Laurenziana, de Florencia.

La actual directora del programa Art of the Ancient Americas del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles señaló que no obstante la importancia de la llamada conquista, la mayor parte de los mexicanos no saben o saben poco de este momento de la historia. Completó que tampoco se sabe cómo los antiguos habitantes se incorporaron a su presente, ni la forma en que este choque violento significó también un choque creativo, como lo deja ver este códice. “Hay solo una historia oficial que hace una visión heroica de Hernán Cortés y una visión confusa y débil de Moctezuma y la parte indígena”, sostuvo.

Para entender ese momento, refirió, habría que imaginar cómo sería perderlo todo –quizá tras un sismo, o un huracán– y pensar en la manera de cómo continuar. “Cuando el tiempo se paró fue la conquista, y en lugar de la queja o la nostalgia del pasado, los indígenas tomaron las oportunidades para volver a rehacer, pintar su mundo”, confió.

En ese sentido, mencionó que la propuesta de In Tlilli in Tlapalli imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista, llama a otro momento: “Aquel en el que es preciso imaginar ese tiempo creativo de una fuerza humana y de una cultura que supieron sobrevivir las catástrofes”.

Diana Magaloni prosiguió que en esta muestra se concibe en varios niveles. El primero asentado en los documentos que son copias históricas originales de los siglos XIX, XX y XXI, provenientes de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), así como mapas del Archivo General de la Nación (AGN).

Otro nivel más, continuó la otrora titular del Museo Nacional de Antropología, es el video que es “una filmación especial” del Códice Florentino y los tres facsimilares venidos de la BNAH, con acercamientos a detalles del documento novohispano.

Acotó que el nivel siguiente son los murales pintados en las salas del Museo Amparo, en los cuales se utilizaron los pigmentos originales de La Historia General… Dicha acción, intervino Mariana Castillo, corresponde a la idea de aproximarse a la imagen, la cual yace no solo en la superficie del documento, sino como un soporte matérico en sí misma.

Así, enfatizó la curadora Diana Magaloni, el incluir los originales, el video y la recreación, es darle a la imagen “todos los niveles de existencia y activar su presencia en este presente”. “La imagen, hay que pensarlo, es algo que se ha hecho aparecer. Es un acto de creación, es casi un ritual, y cada pigmento es importante. Hay fuerzas celestes y telúricas que se juntan y se vuelven a juntar cuando las pintas. Esas imágenes existen: no son representaciones ni copias”.

Mariana Castillo Deball apuntó que In Tlilli in Tlapalli es una concepción indígena que refiere a El negro y el rojo, o El negro y el color. Refirió que tras el estudio químico hecho por Diana Magaloni en torno a los colores utilizados en el Códice Florentino, dejó ver que aquellos tonos presentes sobre todo en las viñetas, fue una “forma de colorear” que tenía como base el significado: no era lo mismo usar tintes naturales mesoamericanos –de origen vegetal o mineral–, que echar mano de tintes europeos.

En su caso, dijo que trabajó en las piezas Perfecta Luna y Materia de los días –que cruzan el vestíbulo del Museo Amparo–, a partir de la Scagliola, una técnica italiana del siglo XVII para restaurar esculturas e imitar piedras preciosas, y que tiene su propia alquimia, como la tenía la técnica indígena de pintar. Abundó que en el caso del mural es una interpretación del Libro 11 del dice Florentino, concebido como un verdadero Tratado de pintura universal, incluso paralelo a los producidos en ese tiempo, pues se explican todas las formas de extraer pigmentos y tintas naturales.

Destaca que, en dicha sala, la investigadora Tatiana Falcón incluyó un muestrario de los diferentes sustratos, así como pigmentos laca logrados con esta diversidad de materiales minerales y orgánicos, como la cochinilla. Es también la miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM la encargada del jardín ubicado en el patio virreinal del museo, en el que pueden ver ejemplos vivos, sembrados en tierra, de las plantas tintóreas utilizadas por los tlacuilos, mismas que están dispuestas según el color que producen siguiendo la orientación de los cuatro rumbos de la tierra de acuerdo con el Códice Fejérvary–Mayer que representa el calendario mesoamericano de 260 días, el Tonalpohualli, y los ciclos cósmicos de 52 y 104 años.

En suma, la exposición In Tlilli in Tlapalli imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista que estará abierta hasta el 12 de noviembre, es “un guiño y no tiene más que las buenas intenciones del disfrute honesto de crear algo, pues es una obra de colaboración, a partir de documentos, pues es una obra que activa el espacio, y no es un libro que defiende lo oficial”.