La esposa de César Yáñez intentó frenar la operación de Morena contra la “mapachera” del MM Gran Hotel

Más allá del escándalo de su ostentosa boda con César Yáñez, el vocero del movimiento lopezobradorista, un asunto que no ha quedado claro es el papel qué Dulce Silva Hernández jugó en los hechos del 3 de julio pasado, cuando miembros de Morena tomaron por asalto una “mapachera” del PAN en el MM Gran Hotel. Ya que, la hoy esposa de uno de los hombres más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, intentó frenar esa operación que puso al descubierto el fraude electoral en los comicios de gobernador de Puebla.

En la tarde–noche del 2 de julio, es decir un día después de las pasadas votaciones, Alejandro Armenta Mier –entonces candidato a senador– les comunicó a los integrantes del “cuarto de guerra” de la campaña de Morena de la existencia de una “mapachera” de los morenovallistas, en donde presuntamente se estaban cuadrando las cifras entre los paquetes electorales y los números que iba a aparecer en el cómputo oficial de la contienda por la titularidad del Ejecutivo.

Armenta les informó que el día clave sería el siguiente miércoles, porque ese día en el MM Gran Hotel estarían todas las cabezas del equipo electoral de la coalición “Por Puebla al Frente” en las labores de borrar las huellas del fraude en la contienda del domingo anterior.


Se dice que Armenta propuso buscar la ayuda de la dirigencia nacional de Morena para que al otro día los agentes de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade) de la PGR llegarán a la “mapachera” a descubrir la alteración de los resultados de las votaciones.

A esa propuesta del ahora senador Armenta se opuso Luis Miguel Barbosa Huerta, el candidato a la gubernatura, al advertir que la Fepade era controlada por el ex secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, quien siempre brindó protección al ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas desde el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Finalmente se acordó que José Juan Espinosa Torres –entonces candidato a diputado local– entraría al hotel MM a constatar la presencia de los alquimistas electorales del PAN, para que después llegara un nutrido grupo de candidatos, dirigentes y activistas de Morena, junto con la prensa. Al final así ocurrió al mediodía del miércoles 3 de julio.

Para sorpresa de los miembros del movimiento lopezobradorista se encontró mucho más de los que se creía que había. Descubrieron paquetes electorales, vehículos oficiales, funcionarios gubernamentales, policías y hasta un magistrado del Tribunal Superior de Justicia.

Todo eso se empezó a reportar a la dirigencia nacional de Morena y se desató el jubilo en esa fuerza política, ya que estaban encontrando pruebas para denunciar y sustentar que se había cometido un fraude electoral en los comicios de gobernador.

Cuando el conflicto estaba en su parte más álgida, ya que por un lado se espera a los agentes de la Fepade y por otro, miembros del equipo electoral del PAN intentaban destruir evidencias en un salón en que se habían encerrado, dos de los principales líderes que encabezaban la operación contra la “mapachera”, Alejandro Armenta Mier y José Juan Espinosa Torres, recibieron por separado llamadas telefónicas que los desconcertaron.

Se trataba de Dulce Silva Hernández, novia de César Yáñez, quien les exigía frenar la operación contra la “mapachera”, abandonar el MM Gran Hotel, dejar la documentación que habían encontrado. En resumen, olvidarse del asunto.

Palabras más, palabras menos, les decía que Morena no avalaba esas acciones violentas, violatorias de la legalidad y que se ponía “en riesgo del triunfo de Andrés Manuel López Obrador”.

Minutos más tarde, cuando Yeidckol Polevnsky, la presidente nacional de Morena, empezó a declarar que se había encontrado un laboratorio electoral del PAN en Puebla, que era prueba del fraude, se dejó de hacer caso a las insistentes llamadas telefónicas de Silva Hernández.

Queda la duda de por qué si esta mujer estuvo presa en Puebla, durante la parte final del gobierno de Moreno Valle, el pasado 3 de julio actuaba como si fuera una aliada del morenovallismo.

Carlos Meza, hombre clave en la defensa de Morena

Durante la presencia ayer en Puebla de Cuitláhuac García Jiménez, gobernador electo de Veracruz, quien vino a respaldar a Luis Miguel Barbosa Huerta, llamó mucho la atención la presencia del destacado jurista Carlos Meza Viveros, quien ha estado alejado desde hace mucho tiempo de toda actividad partidista.

Su presencia se debe a que ha sido un importante colaborador en la defensa del voto que ha emprendido Morena y su candidato Luis Miguel Barbosa Huerta.

Meza participó en la presentación de una larga lista de amparos que habrían frenado una ola de órdenes de aprehensión contra dirigentes y activistas de Morena, como parte de una estrategia del morenovallismo de amedrentar a esta fuerza política con el uso de la represión judicial.

Carlos Meza es uno de los pocos litigantes en Puebla que ha colocado importantes asuntos de la vida nacional en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Por eso, su asesoría jurídica ha sido muy valiosa para Morena, que ha puesto contra las cuerdas al morenovallismo.