La elección de Puebla está en manos de unos 60 mil votantes switcher

Un sector clave que decidirá la contienda por la alcaldía en el municipio de Puebla son los ciudadanos del llamado voto switcher, que representan entre 8 y 10 por ciento del padrón electoral, y que es un núcleo muy influenciable por los mensajes con que cierran campaña los candidatos. Por esa razón, en los siguientes seis días seguramente se multiplicarán los mensajes de guerra sucia tendientes a impactar a esos electores.

Por ese motivo una parte fundamental de la lucha por la capital se ha trasladado a la Ciudad de México, en donde varios operadores dedicados a colocar contenidos en medios de comunicación están librando una batalla campal para buscar frenar o impulsar mensajes de guerra sucia en la prensa nacional, la cual tiene mayor peso en la opinión pública de la Angelópolis y en especial en los votantes switcher.

El grueso de los votos de las coaliciones Cinco de Mayo y Puebla Unida será resultado de la movilización de sus estructuras, es decir del llamado “voto duro”, que son electores que siempre han estado definidos por una fuerza política. Sin embargo, se estima que con dichos sufragios la diferencia entre los dos principales candidatos a edil, Enrique Agüera Ibáñez y Antonio Gali Fayad, será mínima, rozando el empate.


Por eso quien logre conquistar a la mayoría del voto switcher podrá obtener una ventaja que le dé el triunfo y que no pueda ser revertida en un litigio judicial.

Se estima que los votantes switcher de Puebla son entre 100 mil y 120 mil electores, equivalentes de 10 a 12 por ciento del padrón de posibles sufragantes.

En  las elecciones intermedias –como lo es la actual contienda– por lo general no acaba acudiendo a las urnas entre 40 y 50 por ciento de esos votantes switcher, mientras que el resto sí se presenta a las casillas , pero decide en los días previos o de última hora a favor de quiénes va a tachar las boletas electorales.

El votante switcher es un ciudadano bien informado, crítico y que tiene cimentada la cultura o el deber de votar. Estos electores también se destacan por no tener afinidad hacia uno o todos los partidos políticos, por lo cual tienden más a decidir su sufragio a partir de la personalidad de los candidatos o por los cuestionamientos que éstos reciben.

Dicho de otra manera, los switcher son quienes más influenciados resultan por los mensajes de guerra sucia, en primer lugar; así como la trayectoria o antecedentes de los aspirantes como segunda idea relevante, y las propuestas de campaña pasan al siguiente plano.

A los votantes switcher les gustan más los candidatos que tienen un perfil ciudadano y alejado de los grupos de poder de los partidos, o que representan la equidad de género o muestran una buena imagen pública, junto a temas de la familia, historias de éxito profesional o de haber resuelto adversidades.

En ese sentido, quien parece tener una mayor aceptación entre los votantes switcher es Enrique Agüera Ibáñez, quien nunca había tenido presencia en un partido político y su principal antecedente es ser ex rector de la UAP, la principal institución de educación superior en el estado, en donde desarrolló una larga carrera como académico.

A diferencia de Antonio Gali Fayad, quien es visto como un político elitista que logró ser candidato por su proximidad al grupo político del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, luego de que tuvo un pasado vinculado al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Incluso algunos lo recuerdan cantando en fiestas organizadas para ex gobernadores o altos funcionarios priistas.

Por esa razón, el equipo de campaña de Gali ha buscado por todos los medios intentar lanzar mensajes para que se vincule la imagen de Enrique Agüera con la del ex gobernador Mario Marín Torres, y para ello se echa mano de las fotos de una fiesta en la que ambos están presentes, pero que no constituye ninguna prueba de que haya existido un vínculo político o económico que vaya más allá de una horas de convivencia.

Se sabe que Gali buscará cerrar su campaña con ese tipo de ataques contra Agüera, y que el candidato del PRI se ha preparado para contraatacar.

Este intercambio de ataques es lo que en mucho definirá quién será el alcalde de la capital por los próximos cuatro años y ocho meses.