La derecha del país no quiere cambio alguno de la política económica

En este martes 12 se realizará el tercer debate entre los candidatos presidenciales. Los temas serán crecimiento económico, pobreza, desigualdad. Educación, ciencia y tecnología. Desarrollo sustentable y cambio climático.

La cúpula empresarial en sus declaraciones y desplegados públicos se ha pronunciado por que se respete la autonomía del banco central, así como la austeridad fiscal y el libre comercio. Los tres principales candidatos recogen en sus propuestas de política económica, tales peticiones. Ningún candidato parte de un diagnóstico de lo que ha significado la autonomía del banco central, ni la austeridad fiscal, ni el libre comercio, ni las consecuencias que tales políticas han tenido en el devenir económico del país y en el nivel de vida de la población. Nadie reconoce que la autonomía del banco central le quitó el monopolio del dinero al gobierno, lo que ha llevado a que éste trabaje con austeridad fiscal, a costa de sacrificar los objetivos de crecimiento económico, de generación de empleo y de distribución del ingreso. Tales políticas han reducido el tamaño y participación del gobierno en la economía, y han incrementado la esfera de influencia de la cúpula empresarial en la economía, con la consecuente mayor desigualdad del ingreso y la riqueza, y el mayor número de pobres y mayor delincuencia y violencia en el país. Todos los candidatos están a favor del libre comercio, de los tratados comerciales, sin presentar diagnóstico alguno de lo que ello ha implicado a la economía nacional. Ésta ha venido creciendo menos con tales políticas. Tenemos menos industria, pérdida de auto suficiencia en granos básicos, mayor economía informal, menores salarios, crecientes presiones sobre el déficit del sector externo, mayores niveles de endeudamiento interno y externo.  Con las políticas de más mercado y menos Estado la economía tiene menos condiciones productivas para crecer y ha incrementado su dependencia de la entrada de capitales, acelerando ello la extranjerización de la economía y subordinando más y más al Estado a tales intereses, a costa de relegar las demandas nacionales.

La derecha se opone a la intervención del Estado en la economía. Dicen que el gobierno no es la solución, y el problema es que el país está peor hoy día de lo que estaba en 1980 cuando el Estado era el rector y regulador de la economía. El gran capital está por la mayor reducción del Estado, porque ellos se han apropiado de los sectores estratégicos que eran de la nación. Defienden al libre mercado porque ello les permite imponer las reglas del juego a su favor y subordinar al Estado a sus intereses. El mayor mercado históricamente favorece al sector financiero y a las grandes empresas nacionales y trasnacionales, y siempre ha agravado los desequilibrios productivos y macroeconómicos, e incrementado la deuda todo lo cual desemboca en crisis económicas recurrentes.


Con el libre comercio y con la austeridad fiscal no saldremos de los fuertes rezagos productivos, baja productividad, desequilibrio del sector externo, altos niveles de endeudamiento y alto desempleo y subempleo que la economía enfrenta. El libre mercado ha crecido y con ello los problemas económicos, políticos y sociales. No hay constatación histórica alguna donde el libre mercado, la austeridad fiscal y la autonomía del banco central hayan conformado condiciones de crecimiento sostenido, pleno empleo y mejores niveles de vida de la población.

Para alcanzar los objetivos de crecimiento económico, reducción de la pobreza y de la desigualdad del ingreso, así como para mejorar la educación en todos sus niveles, e impulsar la ciencia y tecnología, necesaria para incrementar la productividad y el nivel de vida de la población, como para alcanzar el desarrollo sustentable y frenar el cambio climático, es necesario el cambio de la política económica predominante de libre mercado. Se requiere de expansión del gasto público y bajas tasas de interés encaminado al cumplimiento de tales objetivos y ello no sería inflacionario ni generaría presiones sobre el sector externo, debido a que se incrementaría la productividad y la capacidad productiva.

México debe hacer lo mismo que Estados Unidos. Establecer aranceles a las importaciones, estimular el crecimiento de la inversión con política fiscal y bajas tasas de interés para recuperar cadenas productivas, impulsar el crecimiento, el empleo, reducir el déficit de comercio exterior y nuestra dependencia a la entrada de capitales. De seguir con la misma política económica como hasta ahora, seguirán creciendo los problemas de la economía, que nos llevarán a una crisis.