La cultura es un derecho, no un lujo, dice la Invasión de los niños comelibros

En el marco del Día Internacional del libro, y contrario a lo que organizaron las instituciones de cultura que centralizaron sus actividades en el primer cuadro de la ciudad, los integrantes de la Invasión de los niños comelibros salieron a las calles, a ocupar un parque y a acercar a niños y adultos a la literatura y a los libros.

Bajo el título de Pachangón, los Comelibros organizaron un festival como parte de las acciones comunitarias que realizan en el barrio de Analco “para festejar a los libros y a las historias que desencadenan”. Desde las 16 horas, los miembros del colectivo ocuparon el parque Jerusalén, ubicado en la 9 Oriente entre 12 y 14 Sur, con la idea de reactivarlo y de proponer actos para los vecinos.

El festival incluyó un rally que tuvo por tema a los libros y las historias que se contienen entre sus páginas, en el que se incluyeron talleres para niños, un par de conciertos, el primero a cargo de Nacho Pata y el otro de La Hormiga Juana, así como estampado de playeras y un “oráculo poético” para preguntarle cosas a los textos.


Durante una entrevista con Rosario Ramírez, Adriana Cruz, Isabel Hernández, Rosario Morales y Juan Manuel Gutiérrez, miembros activos y fundadores de la Invasión, señalaron que la idea de trabajar en el parque se gestó en diciembre de 2013 cuando hicieron un festejo decembrino.

“Se trata –expuso Rosario Morales– de difundir la cultura, de no centralizar, de hacer acciones en la periferia del centro, de generar una propuesta y darle continuidad”.

En particular el parque Jerusalén, señalaron, es un espacio que ha sido abandonado por los vecinos ya que ha estado ocupado por “La mafia”, una banda de jóvenes que a veces se drogan y delinquen. Recordaron que si bien ya se había intentado ocuparlo con algunas clases de yoga, los asistentes fueron desplazados por la misma razón.

El Pachangón, coincidieron los entrevistados, no fue un acto aislado, sino parte de un rico programa cultural enfocado a difundir y fomentar la lectura. “Estamos tratando de generar otras acciones, de romper con esas limitaciones hegemónicas que indican lo que es cultura y lo que no, de abolir esa idea de que la cultura es sinónimo de élite”, dijo Adriana Cruz.

En ese mismo sentido, Juan Manuel Gutiérrez agregó que es necesario modificar las políticas culturales y descentralizar los espacios institucionales –como Casa de Cultura o el zócalo– que ya están agotados. “Es necesario saber que pasa en lo real, los conflictos y problemas, e intervenir a través de la cultura”.

En su caso, como agregó Adriana Cruz, su principal crítica hacia las ineficaces políticas culturales del estado, es su propio trabajo, el que realizan desde hace casi cuatro años en los barrios de la ciudad de Puebla, en donde han fundado 24 libroclubes en el mismo número de vecindades.

“Somos ciudadanos generando un proyecto, saliendo del aletargamiento, atreviéndonos a mirar otras perspectivas. Haciendo hincapié que la cultura es un derecho y debe ir más allá del entretenimiento, ya que no es un lujo ni un objeto de cambio”, agregó.

Por último, Isabel Hernández señaló que este año seguirán fortaleciendo los libroclubes a la par del parque Jerusalén, además de dar algunos talleres y mirando al interior del colectivo, para capacitar a nuevos promotores y con ello extender su campo de acción.