“La Contabilidad: El Big Brother del contribuyente”

“Los campos de concentración no estaban pensados sólopara exterminar gente y degradar a los seres humanos,… además eran parte de un horroroso

experimento que consistía en eliminar, bajo condiciones científicamente

controladas la espontaneidad misma como expresión de comportamiento humano… porque la espontaneidad nunca puede ser eliminada por


completo… sólo en los

campos de concentración se hace posible ese experimento.”

Hannah Arendt

 

“El Gran Hermano”, un programa de televisión reeditado por más de 25 países, planeado por George Orwell con la finalidad de administrar las vidas de los protagonistas desde su inicio a su muerte, pareciera que dejó de ser un simple programa de televisión, pues en un Estado de seguridad pública, característica fundamental del Estado de Derecho del actual siglo XXI, es la esencia de las políticas publicas a la ciudadanía de la mayoría de las naciones, en donde el objetivo primordial es vigilar a los individuos de la propia planeación de sus vidas, –lo cual era un derecho básico– para ello se ha utilizado en los últimos años no al derecho, –pues este hace mención de sus fines como son la seguridad jurídica y la justicia, lo cual cada día esta más apartado de los Estados pos modernos en la creación de sus leyes– pero si la legislación, es decir se ha utilizado la ley para controlar a los ciudadanos comunes, por tanto, encontramos que: para apartar al ciudadano de la democracia se encuentra la legislación electoral, para controlar los ciudadanos molestos las leyes administrativas sancionadoras hacen su papel, para aislar a los incómodos la legislación penal, contando con un sinnúmero de procesados presos y no condenados, y ahora para alejar a la población de la economía: la legislación fiscal. Y una de sus medidas para éste año, encontramos la obligación de los contribuyentes “de a pie” de enviar a partir de la información contable de julio y cada mes al Servicio de Administración Tributaria por medio de Internet  –artículo 28 fracción IV del Código Fiscal de la Federación reformado para 2014–  iniciando con las personas morales, y continuando con esa misma medida para las personas físicas el próximo año.

Así, el gobernado en su papel de simple contribuyente estará vigilado en todo momento respecto a sus operaciones económicas, a saber: cuanto gasto, cuanto ingreso, en que gasto, en que ingresó, con quien gasto, con quién percibo. Cabe preguntarse: ¿De dónde provienen estas políticas que bien puede denominarse: “penitenciaras” a la ciudadanía?, en primer término, no es por el ejercicio de la soberanía del Estado, no debe perderse de vista que los estados dramáticamente han perdido su soberanía, y demuestra el poco poder con que aun cuenta hacia su población, y no desde luego, ante los organismos internacionales, ONG, o empresas trasnacionales, por lo cual se trata a la población como un dato económico más, con la finalidad de aislarlo de la competencia de las grandes empresas trasnacionales, bajo la justificación global del riesgo de grandes catástrofes y actos de terrorismo, por medio de operaciones económicas ilícitas, motivo por el cual el delito de mayor envergadura e incluso de moda: “El lavado de dinero” ha representado que se modifiquen leyes, instituciones, sistemas, pareciera que resulta más importante velar por la integridad económica que por la integridad humana, se han implementado más medidas de control, sistemas computacionales, que para evitar homicidios, desapariciones, secuestros, robos y genocidios, y desde luego que la medida de enviar la contabilidad por Internet en forma mensual para un simple profesionista, carpintero, mueblero, panadero, etcétera. Es uno de estos controles globales, para ciudadanos locales.

El enviar la contabilidad por Internet es una muestra de violaciones a los derechos de los gobernados, cita al respecto de estos fenómenos L. Ferrajoli: “Todo el proceso de integración mundial… un vacío de derecho público producido por la falta de garantías primarias y secundarias, esto es de límites, vínculos y controles… de los grandes poderes económicos” (Ferrajoli, Luigi, Principio Iuris Tomo II, Editorial Trotta, Madrid, 2011) y esta es una muestra de las violaciones de los derechos de los contribuyentes del día a día, como son: 1. Se trata de un incremento considerable en las obligaciones de hacer, cuando todo trabajo debe tener su justa retribución. 2. Es un acto de fiscalización permanente. 3. No se consideró que, no todos los gobernados están en condiciones económicas y culturales de “subir” la contabilidad, por ende es una medida discriminatoria. 4. Se contraviene la libertad de empresa, debido a que se incrementan los sistemas de control al contribuyente. 5. Subir la contabilidad a los medios de internet es propiamente un incremento en el costo de los impuestos, lo cual hace que el cumplimiento de pago de las obligaciones sea desproporcional. 6. Se contraviene la seguridad jurídica, pues no se conoce qué efectos, uso y consecuencias tendrá esa información. 7. De la misma forma se contraviene la seguridad jurídica del gobernado, pues será una medida imposible de cumplir por las condiciones operativas de muchos de los contribuyentes. 8. El derecho de audiencia es violado, pues no se sabe en que momento va a revisar y analizará la información enviada por Internet la autoridad fiscal. 9. Se vulnera el derecho a no ser juzgado en ausencia, pues la autoridad al revisar la información del contribuyente este no tendrá conocimiento de en qué momento y en qué condiciones se llevará a cabo dicha revisión. 10. Se contraviene el derecho a la intimidad y a la privacidad, ya que tendrá conocimiento la autoridad fiscal de las operaciones del contribuyente que son secretos profesionales e industriales que resultan el éxito en sus operaciones comerciales. 11. Es un acto de molestia generalizado, sin estar fundado y motivado, que no puede ser a todos el solicitar su información contable. Por ello es que ante estas medidas aun queda la esperanza de la voz de los tribunales, si bien limitados, pero que está en sus manos la gran oportunidad de demostrar la legitimidad de esa noble institución: El Poder Judicial, a pesar de que “la concesión del derecho a entablar demandas está lejos de ser suficiente para satisfacer las duras exigencias de la justicia” (Bauman, Zygmunt, La Sociedad Sitiada. Fondo de Cultura Económica, México 2011), es una de las pocas herramientas que le quedan, aun a los ciudadanos aplastados por la globalización, por ese simple hecho se debe ejercer.