La calle es nuestra III

Comienzo retomando las palabras de Anel Nochebuena, directora del IMAC: “un artista verdadero no tendrá objeción en probar su calidad” según registró nuestra compañera Paula Carrizosa en su artículo del 26 de junio.[1] Yo pregunto, entonces ¿cuál fue la objeción de Anel para no aceptar probar su calidad cuando fue increpada por los artistas urbanos, en específico por Villatoro? Ese, era el momento para salir, para entablar un diálogo, para escuchar, que esa es su función, de hecho –valga la redundancia- es la función de todo funcionario público, escuchar, no imponer, y menos a ciegas.

Corresponde a la Secretaría de Gobernación del Municipio el regular el espacio público, a este respecto cita el Regidor Miguel Méndez que uno de los objetivos del Programa de Artistas Urbanos es el de dotar de vida algunos de los espacios públicos más abandonados, para lo cual el ayuntamiento propone los siguientes para ser ocupados por los artistas urbanos en rotación:

  1. El corredor peatonal de la 5 de Mayo
  2. 3 mercados temporales (designados para los vendedores ambulantes)
  3. Callejón John Lennon
  4. Callejón de la fuga de Don Porfirio
  5. Callejón de los Sapos
  6. Jardín de Analco
  7. Explanada del Teatro Principal
  8. Ex-jardín del Carmen
  9. Parque Lombardo Toledano
  10. Mercado de Sabores
  11. Parque de Santiago
  12. Parque de las Ninfas

Como mencionamos en la entrega anterior, de nuestros parques se han dignificado dos: el Parque Colosio y el Lombardo Toledano. ¿Qué se entiende por dignificar? Aumentar en algo a una persona o cosa ¿Qué se ha dignificado de estos parques, qué calidad se aumentó y en qué? Si visitamos dichos lugares veremos que solamente se les han pintado los sardineles de blanco y azul, un par de colores fuera de lugar por completo y que, además, no figuran dentro de la paleta urbana. Esto no puede ser categorizado como dignificación. Lo fuera si se instalara mejor calidad de luminarias, con leds por ejemplo, si se hubiera dado un mínimo de mantenimiento en el revocado de sus elementos arquitectónicos, si el mobiliario estuviera en funcionamiento –como la fuente-, si se genera una limpieza tal que inspire confianza en permanecer un rato ahí…


También ha mencionado el Regidor Méndez en entrevista que se quiere dar vida a los espacios públicos, lo que no sabe el personal del ayuntamiento ni de obras públicas, es que no se puede dotar de vida sin antes conferirles de buen funcionamiento en todos los elementos que le componen. El espacio público, al igual que cualquier elemento edificado, si no se les da mantenimiento se van derruyendo, por lo que enviar a artistas a trabajar en zonas así no sólo implicará una pérdida de tiempo para ellos, sino que difícilmente podrán obtener recursos económicos, ni siquiera $37.45, aún estando todo el día en el mismo lugar.

También se deben de hacer estudios de uso, pues de la forma que el espacio ofrece, puede depender la atracción turística, el uso por barrio, de uso vecinal, por grupos de edad, por actividad, por tiempos, en fin, son muchas las características a estudiar y diagnosticar. Por ejemplo después de que el Jardín del Carmen se convirtiera en plaza dura, la actividad cambió radicalmente: son cada vez menos los vecinos de edad que utilizan este espacio para socializar, ahora es cada vez más utilizado por jóvenes para practicar en sus patinetas, dada la fisonomía que se le dio, obviando su historicidad.

La explanada del teatro principal, por otro lado, que con pésimo gusto se ha saturado de esculturotas y letrotas, no tiene cabida un artista urbano, no tendrá espacio de actuación y menos de expectación.

Dentro de este objetivo de recuperación del espacio público, el regidor Méndez ha dicho que esto contribuirá a la gentrificación de nuestro Centro Histórico. Vamos por partes, gentrificación implica el desplazamiento de la población original para que, una vez vacías las edificaciones, estas se modifiquen al gusto y necesidades de las nueva población que se piensa atraer, generalmente de mayores recursos económicos, cambiando radicalmente el rango económico de la zona, y con ello el estilo de vida, pero también afectando las costumbres, las tradiciones, el patrimonio intangible que ha distinguido a nuestro Centro Histórico por años, por siglos. A los burócratas se les olvida que precisamente ésta ha sido una de las causas por las que Puebla fue declarada Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1987, no sólo por el patrimonio edificado de su Centro Histórico, ni sólo por su traza, sino por el contenido humano y cultural. Aquí, nuestros artistas urbanos juegan un papel fundamental, ya que el arte es inherente a la cultura, debido a que posee un elemento social cambiante, por ello el arte –al igual que la ciencia- posee un carácter innovador, en donde coexisten la capacidad de ampliar y de corregir lo establecido.

La gentrificación es un proceso en sí, socialmente insensible, y humana y culturalmente dañino. El caso de Barcelona por ejemplo, no sólo se trataba de gente de escasos recursos, sino de población vulnerable por varios aspectos: migrantes, familias hacinadas, alto consumo y compra venta de fármacos, personas de la tercera edad en soledad y más, que por sus características de vida, les iba a costar mucho más trabajo que a cualquier otro sector de la población, el reubicarse, encontrar un lugar nuevo o diferente donde vivir. En segundo término se dio una sistemática destrucción del patrimonio edificado para realizar las adecuaciones arquitectónicas al gusto de los nuevos clientes.

Es por ello que en décadas pasadas llegó a ponerse de moda el concepto de “apropiación”, un concepto totalmente urbano y que responde a los cambios de habitación de la población, mismos que no serían necesarios si la gente permaneciera en su lugar de pertenecia, donde ha crecido, donde ha vivido, donde conoce y enriquece sus propias tradiciones culturales, su entorno patrimonial, sus elementos medioambientales.

Se trata, por ende de un proceso donde priman los interés económicos por encima de las necesidades poblacionales, y del respeto y conservación patrimonial.

Un ejemplo de este intento se realizó aquí en el Barrio de San Francisco, donde, después de décadas, los legítimos dueños siguen sin ser dueños después de haber ganado amparos, y donde se justificó la utilidad público para otorgarles las construcciones patrimoniales a cadenas comerciales trasnacionales.

El problema que tenemos en el Centro Histórico de nuestra ciudad es que mucha de las personas que originalmente le habitaban, desalojaron o se trasladaron a otras zonas debido a la falta de agua potable y demás servicios. Es por ello cuestionable que ahora se quiera gentrificar exponencialmente cuando aún no se ha trabajado en el suministro de servicios: no hay suficiente agua potable, predominan las calles obscuras, la inseguridad y un largo etcétera. Todo sin hablar del medio ambiente que sería amenazado por una sobrecarga de población.

Así vemos que, de acuerdo con los postulados del Regidor Miguel Méndez y de la Secretaría de Gobernación del Ayuntamiento, el Programa de Artistas Urbanos realmente no es parte del proyecto de gentrificación del Centro Histórico, para empezar porque hay una clara confusión entre causa-efecto ¿De verdad creen que la gente va a cambiar su lugar de vivienda porque haya uno u otro artista en según qué plaza?

Nuevamente, lo que predomina es la ignorancia.

Por si todo lo anteriormente planteado fuera poco, los artistas urbanos, de acuerdo con el programa propuesto por este ayuntamiento, no podrán hacer ni crítica social, ni crítica política… ¿no hacían eso también los juglares al contar historias? ¿no es parte de las carpas tradicionales? están terminando con una tradición legítima, propia de toda sociedad: la libertad de expresión, y la inmanente necesidad de burlarse de una realidad, muy propio de nuestro carácter mexicano.

Recién iniciada la administración de RMV se criminalizó el graffiti, se “normó” para que nadie atentara contra el gobierno y su dictadura, así se crearon murales sin sentido, pautados por el gobierno, desligándose del auténtico graffiti, de la razón de ser de pintar en un muro que se expone dominando al espacio público, pues desde ahí se manifiesta el original cuestionamiento a la pintura de caballete, al comercio de la misma, al arte autorizado de galería, se hacen críticas sociales y políticas. Por tanto, esta imposición gubernamental desatiende el origen y legitimidad del graffiti, pasando por encima del primer y más fiero (con justificadas razones) arte urbano en las postrimerías de las Primeras Vanguardias del siglo pasado.

La obra de arte y el artista forman parte del tejido de relaciones sociales. De acuerdo con J. Acha, el producto artístico, al igual que cualquier objeto producido por el hombre, está destinado a que en él coexistan diferentes estructuras y su estructura material da lugar a múltiples empleos desde las miradas del espectador.[2] Son muchas las vetas que podemos discutir sobre la importancia del arte, pero entre otras, contribuye al conocimiento de la sociedad que le alberga, pero también al conocimiento de las impugnaciones y protestas, el arte enriquece por los planteamientos de puntos de vista antagónicos, manejando una dicotomía en su propio papel social.

El arte público permite la presencia de diversas manifestaciones y su riqueza estriba en la multiplicidad de lenguajes ¿Desde qué punto de vista de aprobará o desaprobará tal o cual manifestación? ¡Ya! el que no haga crítica ni social ni política. Aquí vale citar a Tarrago-Cid, quien establece que la ciudad es un hecho civil en tanto su sentido sociopolítico y como hecho físico en tanto su sentido artístico; agrega que la ciudad es un sistema de comunicaciones a gran escala, y es en el espacio público donde se denotan las ideologías, pero también los alcances de las ciencias y de la estética, conformando un pleno de significados.[3] Sin olvidar sus constantes transformaciones, lo que le fragmenta y se traduce en variedad y dota de microidentidades (en este particular, los casos de los barrios de Puebla, por ejemplo).

Conclusión

De la misma forma impositiva, este ayuntamiento con su Secretaría de Gobernación, Regidores e Instituto Municipal de Arte y Cultural, están obviando las verdaderas necesidades de los artistas y del público, no se han dado cuenta de que antes de gentrificar, se tiene que dotar de infraestructura y equipamiento urbano a la ciudad, que se traduce en servicios y calidad de vida. Figura que para esto cobran. No se han percatado del hecho de que no hay espacios de ocio y esparcimiento, por eso el turismo es de paso. Necesitamos escenarios, foros, espacios para manifestaciones artísticas, actividades culturales bien gestionadas, no solamente comercializadas.

El Ayuntamiento y los servidores públicos deben:

  1. Trabajar de una manera interdisciplinaria a favor de la ciudadanía.
  2. Mejorar la infraestructura de nuestros espacios públicos.
  3. Mejorar el equipamiento de la ciudad de tal manera que sea polinuclear, para que todos nuestros espacios públicos tengan vida propia.
  4. Hacer estudios de uso (no sólo el que se tiene, sino, dependiendo de la población aledaña, el que se podría generar) para diagnosticar la infraestructura y mobiliario necesario y adecuado.
  5. Dotar de escenarios algunos de nuestros espacios públicos.
  6. Impulsar a los artistas urbanos sin limitaciones por críticas sociales o políticas, eso no corresponde a una sociedad democrática.
  7. Gestionar para el fomento de nuestra cultura popular, que es lo que nos distingue del resto del mundo, lo que nos provee identidad.
  8. Me sumo e insisto en la realización de un foro de arte urbano, para que artistas, espectadores y ciudadanía opinen al respecto, y no queden las decisiones en manos de personal administrativo burocrático que no tiene los conocimientos básicos para plantear temas de arte y cultura. No se trata de hacer una reunión en petit comité para que no vaya nadie más que los cuates, eso no es un foro, eso es un pequeño circo muestra de INCOMPETENCIA, eso es MIEDO.[4]
  9. Impulsar la organización interna entre los artistas para que no se den casos de competencia desleal, para que exista un orden, pero bajo la lupa de la democracia, ésta debe darse entre los mismos artistas, debe de ser una organización horizontal y no una imposición vertical. Para lo cual los artistas cuentan con asesoría legal y con el apoyo de los ciudadanos involucrados e interesados en sus derechos y legítimas manifestaciones.

Quiero finalizar con dos citas:

“El paisaje urbano, entre sus múltiples papeles, tiene también el de algo que ha de verse, recordarse y causar deleite”[5]

Kevin Lynch

Helen Escobedo cuando habla de escultura urbana expone su punto de vista que aplica a todo el arte en la calle:

El arte interesa “por la validez como punto de referencia, como definición de su entorno, como expresión de valores o deseos colectivos y como organización de la vida social”[6]

¿No es extraño que una Doctora en Estética ignore estos aspectos?

 

[1] http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/06/26/artista-verdadero-no-tendra-objecion-probar-calidad-dice-anel-nochebuena/

[2] Arte y Sociedad Latinoamericana: su producto artístico y su estructura. FCE, México, 1981, p. 51.

[3] La ciudad escindida, el impacto del capitalismo tardío en lo urbano. UB, 1990, pp. 69-70.

[4] http://quoruminformativo.com.mx/index.php/2017/07/11/con-reunion-a-escondidas-responde-imacp-a-la-solicitud-de-foro-publico/

[5] La imagen de la Ciudad, ed. Gustavo Gil S.A., Barcelona, 1998, p. 19.

[6] Monumentos mexicanos, de las estatuas de sal y piedra. CONACULTA, México, 1992, p. 7.