La baja de la tasa de interés: medida buena pero insuficiente

Ante el debilitamiento de la economía nacional, el Banco de México (Banxico) decidió el viernes 6, bajar la tasa de interés de referencia, en un cuarto de punto, al pasar de 4 por ciento a 3.75 por ciento. Ello está encaminado a reducir el costo del financiamiento para empresas y personas para incentivar la inversión y el consumo y así la demanda y la actividad económica. Cabe recordar que esta es la segunda vez en el año en que Banxico baja la tasa de interés, ya que en marzo pasado la había bajado de 4.5 por ciento a 4 por ciento, cuando empezaba a manifestarse más claramente la desaceleración de la economía.

Ante las perspectivas de que continúe la tendencia decreciente de la actividad económica, debido a que los factores externos (exportaciones, remesas y flujos de capital), como los internos (inversión y consumo), están actuando en contra, se decidió bajar nuevamente la tasa de interés. Sin embargo, a pesar de la baja de la tasa de interés en el mes de marzo, el segundo trimestre del año fue peor que el primero, evidenciando que la baja de la tasa de interés por si sola es insuficiente para contrarrestar dicha tendencia que viene manifestándose desde mediados de 2012. El dato más reciente del Inegi, muestra una caída de la inversión fija bruta de 3.1 por ciento en el mes de junio del presente año en relación a igual mes de 2012.

Banxico espera que dicha medida impacte en menores tasas de interés de los créditos que otorga la banca comercial, y que se incremente la demanda y la oferta crediticia para así retomar la dinámica económica.


Cabe reconocer lo atrevido de la medida, en un contexto donde la tasa de interés de largo plazo en Estados Unidos está al alza como consecuencia del anuncio de la Reserva Federal de dejar de seguir aplicando la política de inyección de liquidez a los mercados financieros de su país. Ello ha venido ocasionado salida de capitales de nuestro país, como de otros países emergentes lo que está presionando sobre el tipo de cambio de éstos, donde destacan los fuertes deslizamientos en Brasil, como en India que los está obligando a aumentar la tasa de interés, y en cambio en nuestro país las autoridades deciden bajarla, para así intentar frenar la desaceleración de la actividad económica. Tal medida presionará por mayor flexibilidad del tipo de cambio lo cual es bueno para mejorar competitividad, y así actuar a favor del crecimiento económico, aunque habrá protestas por parte del sector financiero que está por la estabilidad del tipo de cambio, ya que tal sector pierde con la mayor flexibilidad del tipo de cambio. Si sigue la salida de capitales en el país, y las presiones sobre el tipo de cambio, Banxico tendría que subir nuevamente la tasa de interés, a pesar de la desaceleración de la actividad económica, lo que acentuaría más la caída de ésta. La apuesta de las autoridades es que ante la eventual aprobación de la reforma energética en las próximas semanas, no haya salida de capitales y éstos sigan viniendo a pesar de la menor tasa de interés, por lo que no se darían presiones sobre el tipo de cambio, sino hasta éste podría apreciarse más.

La reactivación económica no puede sustentarse exclusivamente en la menor tasa de interés, pues existen límites a esto, lo cual está en función de los flujos de capital que dependen de la tasa de interés internacional, como de las expectativas mismas de crecimiento y rentabilidad que ofrezca la economía nacional, y esto último no lo cambiarán las reformas estructurales como piensan las autoridades del país. Mientras siga la misma política macroeconómica, y de liberalización y desregulación económica, continuarán los problemas de acumulación que limitan el crecimiento de la inversión pública y privada, como el empleo y el consumo.

El sector privado productivo no invertirá a pesar de la baja tasa de interés si no siente confianza en la situación económica de que ésta pueda crecer y ofrecer expectativas de ganancia. Al continuar la economía con su política fiscal de austeridad y disciplina fiscal, los bajos salarios, el alto desempleo, así como la apreciación cambiaria, y la baja competitividad, no habrá perspectivas de crecimiento del mercado interno, ni de crecimiento hacia fuera, dado además la desaceleración de la economía mundial. La baja de la tasa de interés no contrarresta las fuerzas que provocan la desaceleración de la dinámica de acumulación que frena las decisiones de inversión.

Al predominar la política económica que no genera expectativas de crecimiento de demanda, y de rentabilidad en la esfera productiva, la baja de la tasa de interés no tendrá efecto sobre la inversión, y sobre la actividad económica y el empleo.

Si en realidad se quiere tener políticas contra cíclicas que contrarresten la caída de las exportaciones, de las remesas, como de la inversión y el consumo del sector privado, la baja de la tasa de interés tiene que ir acompañada de expansión del gasto público, como del empleo y de los salarios, a fin de favorecer el crecimiento del mercado interno. Para que ello impacte sobre la producción y el empleo nacional, tendría que revisarse la apertura comercial y financiera para asegurar efectos multiplicadores internos, como para evitar prácticas especulativas de salidas de capital. De seguir con la misma política económica que favorece a los financiero, México seguirá encaminándose a la recesión económica, como a la creciente extranjerización de sus sectores estratégicos como hasta ahora.

Por ello y por las expectativas de avances en el fortalecimiento de las finanzas públicas –derivados de la eventual reforma fiscal que propondrá el gobierno– la junta de gobierno de la institución decidió disminuir, de 4.0 a 3.75 por ciento su objetivo de tasa de interés.