La austeridad fiscal, la desigualdad del ingreso y el estancamiento

La política de austeridad fiscal frena el crecimiento actual y potencial de la economía, dado que se consigue a costa de restringir la inversión y el gasto público, lo que contrae la capacidad productiva. Ello nos condena al subdesarrollo, al mayor desempleo y a aumentar la miseria en el presente y en el futuro.

La autonomía del banco central le quitó el control del dinero al gobierno, lo que lo lleva a trabajar con austeridad fiscal o a caer en deuda, a costa de reducir su tamaño y desatender los objetivos de crecimiento. Tal política elimina cualquier posibilidad de reducir el desempleo, de incrementar salarios, los servicios públicos y el bienestar de la mayoría de la población.

El gobierno con la austeridad fiscal desplaza y sustituye la participación del Estado en la economía, y la da a la cúpula empresarial nacional e internacional el control de los sectores estratégicos, y le amplía su participación en el sector salud, en educación y demás servicios públicos, donde la sociedad tiene que pagar por ellos. Así se ha incrementado la esfera de influencia al gran capital, a costa de recrudecer la desigualdad del ingreso. En tales decisiones no hay democracia alguna. Se toman decisiones a favor del gran capital, quedando las grandes mayorías marginadas y afectadas por ello. En vez de avanzar, el país retrocede históricamente.


Las autoridades hacendarias justifican la austeridad fiscal como política responsable frente al contexto de incertidumbre que se vive ante las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el proceso electoral del próximo año. Tratan de ser bien vistos por los mercados financieros y los acreedores internacionales de que México es buen pagador de la deuda pública. Sin embargo, tal política, al atentar sobre los sectores productivos, reduce la capacidad productiva y competitiva de la economía para sortear los embates que se derivan de la continuidad o no del TLCAN.

La política de austeridad o superávit fiscal, junto a las altas tasas de interés, atentan sobre el crecimiento de la capacidad productiva, como de la generación de empleo, por lo que menos niveles de productividad y competitividad se tiene para salir airosos en el libre comercio que el gobierno promueve, por lo que proseguirán los déficit de comercio exterior, los altos niveles de endeudamiento, el desempleo y subempleo y el deterioro del nivel de vida de la mayoría de la población. De no continuar el TLCAN, el Plan B del gobierno es diversificar el comercio con otros países, pero no tenemos capacidad productiva, ni niveles de competitividad para que las exportaciones crezcan más que lo que se compra del exterior. Al no poder crecer en torno a exportaciones, el gobierno no considera un Plan C, de crecer en torno al mercado interno, pues tendría que dejar de lado la austeridad fiscal e incrementar el gasto público deficitario, así como la generación de empleo y los salarios para dinamizar la demanda, e impulsar el crecimiento económico.

El único que puede crear empleo sin fines de lucro es el gobierno, y menos lo podrá hacer con la política de austeridad fiscal. Los altos niveles de desempleo y subempleo, continuarán debilitando la posición de los trabajadores, lo que se traduce en bajos salarios, y acentúa la desigualdad del ingreso, que contrae el crecimiento del mercado interno y de la economía, reproduciendo el círculo vicioso en que nos encontramos.

La economía no tiene perspectiva de crecer en torno al mercado externo. Ya tenemos décadas con la estrategia de crecimiento hacia fuera, y el libre mercado nos ha llevado a ser deficitarios, es decir a que las importaciones, crezcan más que las exportaciones, lo que ha configurado un bajo crecimiento. Y a ello se suma que el gobierno de Estados Unidos disminuirá sus compras provenientes de México. El panorama se complica, con la austeridad fiscal, con el desempleo y subempleo y los bajos salarios y la creciente desigualdad del ingreso, que contraen el mercado interno. Si queremos retomar el crecimiento económico, como la generación de empleo e incrementar salarios, la sociedad debe manifestarse contra el libre comercio, contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, como contra la austeridad fiscal.