La austeridad fiscal es dañina para la economía

El gobierno que asumirá el 1 de diciembre ha dicho que se amarrarán el cinturón, que trabajará con déficit fiscal cero y que el sector privado será el motor del crecimiento. El problema es que el sector privado depende del gasto público, como de la situación que acontece en el sector externo. Si el gobierno restringe su gasto, frena demanda, y por lo tanto las ventas e ingresos del sector privado, por lo que éste frenará su consumo e inversión. Por su parte, el sector externo no puede impulsar al sector privado, ni a la economía, debido a que la economía compra del exterior (importa) más de lo que vende (exporta), lo que afecta las ventas e ingresos de las empresas que son desplazadas por las importaciones. De tal forma, el sector privado nacional se ve afectado por la contracción del gasto público (derivado del hecho de que el gobierno se amarrará el cinturón y trabajará con austeridad fiscal), como por el déficit de comercio exterior, por lo que no puede ser motor de crecimiento. Además, es probable que aumente el déficit externo, debido a las imposiciones que el gobierno estadounidense está colocando en las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, debido a que quieren que México les compre más y que les venda menos. Ello contraerá más la actividad económica y las finanzas del sector privado se verán afectadas, por las menores ventas. Las finanzas del sector público se verán presionadas, tanto por la menor captación tributaria derivada del menor crecimiento económico, como porque seguirá el alza de la tasa de interés que incrementa el costo de la deuda. El nuevo gobierno ha dicho que no aumentará impuestos, ni la deuda pública, por lo que tendrá que contraer el gasto e inversión pública para no ver incrementado el déficit fiscal, por lo que más caerá la demanda y el mercado interno y la actividad económica, sin que el sector privado pueda contrarrestar tal situación. Es decir, no puede ser motor de crecimiento, pues también verá mermada su dinámica de acumulación, porque además no hay perspectivas de incrementar exportaciones.

Una cosa que deben entender los tomadores de decisiones es que a nivel macroeconómico el gasto es ingreso, por lo que al no crecer el gasto público, se contrae el ingreso del sector privado y la actividad económica, como el ingreso nacional y el ahorro, así como la captación tributaria. Al tratar de evitar caer en deuda el sector público, lleva al sector privado a ver incrementado sus niveles de endeudamiento ante sus menores ingresos.

El gobierno en su afán de mantener el equilibrio de las finanzas públicas y no caer en deuda, ni aumentar impuestos, terminará sacrificando los proyectos de inversión y el gasto social que ha prometido, pues el combate a la corrupción, no le generará los recursos necesarios para ello.


Las finanzas públicas no pueden estar en equilibrio si el sector externo tiene déficit, el cual actúa en detrimento de las finanzas del sector privado, debido a que las importaciones desplazan a la producción nacional, lo que frena el crecimiento de la inversión, el empleo y la actividad económica. La austeridad fiscal contrae el mercado interno, por lo que la economía no puede crecer ni para dentro, ni para fuera, pues no es competitiva, sus exportaciones tienen alto coeficiente importado y aparte importamos más de lo que exportamos.

La política monetaria y la política fiscal para estabilizar la economía deben encaminarse no a reducir la inflación, a través de contraer la actividad económica como ha venido aconteciendo, sino deben garantizar niveles de ganancias, que aseguren el reembolso de las deudas e incrementen la inversión y la productividad, y así estabilizar e impulsar el crecimiento de la economía y el empleo.

Las finanzas públicas deben trabajar con gasto deficitario a favor del desarrollo tecnológico y productivo para encarar los problemas que están detrás del déficit de comercio exterior, para reducirlo y aumentar los efectos multiplicadores internos a favor de los productores nacionales y del empleo, para incrementar el ingreso de empresas e individuos y así asegurar mayor captación tributaria, sin necesidad de aumentar la tasa impositiva. Ello le permitiría cerrar el gasto deficitario que impulsó la dinámica económica. Pero esto no pasa por la mente de quienes nos han gobernado, ni nos van a gobernar. Insisten en austeridad y equilibrio fiscal y en no aumentar deuda.

De continuar el nuevo gobierno con la misma política económica que ha predominado, seguirán los problemas que llevaron al PRI y al PAN a dejar de ser gobierno, y le podrá pasar lo mismo.