José Emilio Pacheco, un escritor que supo entender su tiempo y escribir de él

Como un escritor que supo entender su tiempo y escribir sobre él, haciendo una “obra adaptada a su contexto para explicar el presente” fue definido el escritor, cronista cultural, ensayista, traductor y poeta José Emilio Pacheco Berny (Ciudad de México, 1939–2014), quien este 30 de junio habría cumplido 75 años.

Para conmemorar su aniversario, la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) a través de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura organizó una jornada para revisitar la figura y el legado de uno de los escritores fundamentales de la historia literaria de México.

En el Paraninfo del edificio Carolino, Jorge Arturo Abascal Andrade y Alejandro Palma Castro, el primero narrador, compilador y encargado de la librería de la Universidad Iberoamericana campus Puebla, y el otro académico, investigador y director de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), abordaron la obra de José Emilio Pacheco Berny.


Alejandro Palma Castro, con el texto La obra de José Emilio Pacheco, otra disertación sobre la consonancia, propuso debatir una idea común que pesó sobre la obra del escritor fallecido meses atrás: si valía la pena o estaba sobrevalorada.

“En sus inicios en la literatura y en la década de los 60, Pacheco publicó libros que son fundamentales para entender el resto de su obra”, dijo. Citó que ejemplo de ello son los poemarios Los elementos de la noche, de 1963 y No me preguntes cómo pasa el tiempo, de 1969; el libro de cuentos El principio del placer, de 1972 y la reconocida novela breve Las batallas en el desierto, de 1981.

En los poemarios, explicó Alejandro Palma, Pacheco “encuentra su tono y fija las principales direcciones de la obra”, pues ya desde Los elementos de la noche propone un rompimiento con aquello que era considerado como “Poesía” ligada al arte por el arte, frente a otra poesía conversacional, coloquial, con temas comunes que sitúan al poeta como un ser cotidiano que tiene que ver con su tiempo.

“Hay que leer la obra de Pacheco como un ser humano afectado por lo que tocó vivir, que buscó la manera expresiva más acorde para poderlo plantear”, señaló el académico y recordó la serie de poemas donde no sólo denuncia las circunstancias de 1968, sino que las reescribe y actualiza basado en los cantares de Tlatelolco y en las guerras floridas mexicas.

En el caso de El principio del placer, anotó Palma Castro, el premio Cervantes hizo “un ejercicio interesante al escribir cuentos distintos que tienen en común su procedimiento, ya que son situaciones coloquiales y personajes comunes con los que hace una crítica a la sociedad, a la modernidad, a la violencia”, mientras que en Las batallas en el desierto, obra “tachada de facilona” Pacheco propone otra lectura, una más profunda, sobre “el recorrido de un niño en una sociedad y época específicas, de cambio político y social”. Precisamente, concluyó el académico de la Universidad Autónoma de Puebla, esta novela breve debe leerse así: como el testimonio de algo que se acaba, de un pasado que terminó.

 

El cine, una etapa breve pero deslumbrante

 

En su caso, Jorge Arturo Abascal habló sobre la labor cinematográfica de José Emilio Pacheco, quien escribió los guiones de varias películas icónicas del cine nacional en la década de los 70 del siglo anterior, al lado del director Arturo Ripstein: El castillo de la pureza (1972), El santo oficio (1973), Foxtrot (1975) y El lugar sin límites (1977).

En particular, señaló Abascal, destacó el guión de El castillo de la pureza, ya que Ripstein apostaba por hacer un cine atroz y el guión de Pacheco “potenció y captó lo enfermizo, lo perverso y lo asfixiante de la condición humana”.

“Él hizo que los guiones se hicieran literatura y se leyeran como tal, haciendo que su paso por el cine fuera breve pero deslumbrante”, finalizó el también cuentista.