INMOBILIARIAS EN LA RECONSTRUCCIÓN

Empresas privadas y políticos han comenzado a lucrar con la reconstrucción de las pérdidas inmobiliarias de los damnificados por el sismo del 19s.

Ha iniciado la reconstrucción de los inmuebles afectados en Puebla por el sismo del pasado 19 de septiembre y han aflorado también anomalías y sospechas de actos de corrupción, por la intervención de empresas que están desplazando el acuerdo inicial de que se privilegiaría la autoedificación.

La desconfianza no es para menos: la clase política mexicana, y obviamente la poblana no es la excepción, ha ido afinando a lo largo de los años sus métodos para aprovechar al máximo las tragedias, como los desastres, y esta vez, a pesar de los discursos y las promesas oficiales, no tendría por qué ser la excepción.

La injerencia de inmobiliarias apunta a que se pretende hacer negocio con el dolor y la necesidad de los damnificados y que los políticos tienen la intención de sacar raja para una contienda electoral que en los hechos ya comenzó.


Es por eso indispensable que la sociedad civil en su conjunto vigile el proceso de recuperación en las comunidades siniestradas y que se considere por encima de cualquier interés los puntos de vista, deseos, objetivos y necesidades de la población que desde hace más de dos meses padece un grado de vulnerabilidad extremo.

Se antoja difícil que por su voluntad propia los empresarios y los políticos trabajen en pos de los damnificados sin esperar ninguna retribución, así que toca a los ciudadanos establecer medidas para que el desastre no adquiera más tintes de gravedad como los que ya saltan a la vista.