Iniciativa Tamakepalis: una vivienda a prueba de sismos con bambú y solidaridad

Iniciativa Tamakepalis: la construcción de una vivienda a prueba de sismos con bambú y solidaridad en Santa Cruz Cuautomatitla ▪︎ Foto: Aurelio Fernández

Bambú, madera, cemento y botellas de vidrio se conjugaron para dar forma a la llamada casa–escuela, construida por la iniciativa Tamakepalis, constituida por la Unión de cooperativas Tosepan Titataniske y el Centro Universitario de Prevención de Desastre Regional (Cupreder) de la UAP; actualmente es habitada por la familia Aguilar Mondragón, una de las tantas afectadas por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Dicho modelo fue diseñado y probado con éxito luego del temblor de 1985 por el renombrado arquitecto de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Carlos González Lobo. Fue realizado con mano de obra poblana, entre la que se contó con las cuadrillas de albañiles llegados de Cuetzalan ante la escasez de mano de obra local. La tarea no fue fácil porque, además de la falta de trabajadores locales, no hubo suficiente disponibilidad de materiales de construcción, además de que estos encarecieron. Los recursos económicos primeros y mayoritarios para esta vivienda llegaron procedentes de las colectas de donadores nacionales e internacionales a la incitaiva Tamakepalis.

Albañiles de la unión de cooperativas Tosepan Titataniske ▪︎ Foto: Aurelio Fernández
Albañiles de la unión de cooperativas Tosepan Titataniske ▪︎ Foto: Aurelio Fernández

Con la suma de esfuerzos se logró dar forma a la vivienda, en donde ahora habitan Francisco Aguilar, su esposa Ofelia Rosalba Mondragón, junto con sus hijos Carlos, Maricruz, Daniela y Emanuel, de 19, 14, 11 y 8 años de edad, respectivamente.


El inmueble, pintado de colores mostaza y café, destaca entre el verde de la naturaleza de Cuautomatitla; consta de dos plantas de 7 x 3.5 metros, y la escalera por la que se accede al segundo piso es la que se encontraba en una edificación de la UAP que tuvo que ser derribada. A decir del arquitecto González Lobo cuando presentó a la comunidad el proyecto, la solidez de la estructura estaba garantizada en su sistema de cimentación, en los capiteles de las columnas y en el techo, es a la vez económica porque ahorra 50 por ciento de material en cimientos y losa del techo, además de que tiene la posibilidad de aumentar en su tamaño en cuanto la familia esté en condiciones de hacerlo; es “crecedera”, subrayó el célebre arquitecto.

Al ingresar a la casa de los Aguilar Mondragón se puede respirar ambiente de hogar que se complementa perfectamente con los pisos de madera y vigas obtenidas de los bosques de Santa Cruz y muros interiores de bambú traído de Cuetzalan, abierto longitudinalmente y trenzado, como el que se usó para las 17 viviendas provisionales que allí se hicieron en un tiempo récord.

En entrepiso fue hecho por el propietario del inmueble Pancho, y se elaboró con vigas y tablones cortados de uno de los troncos de ocote que se derribó con el temblor. Eso abarató los costos significativamente. El techo es medio cañón, lo que permitió reducir el costo a la mitad en comparación con una losa plana, también se le integró en el colado piedra pómez que abunda en la región por ser una zona volcánica para hacerlo más térmico, ligero y económico.

También cuenta con rosetones diseñados especialmente por la esposa de González Lobo, con botellas de vidrio de diferentes colores. En tanto que para colgar la ropa en los closets también se usaron varas de bambú.

Quiero tener mis propios logros: María Piedad

Junto con dos de sus amigas, igual de nerviosas y emocionadas que ella, María Piedad Carmona Carranza esperaba indicaciones para entregar un arreglo floral a Carlos Hank González, presidente de Banorte, como una forma de agradecer la casa que próximamente el banco le entregará a su familia.

Las paredes de su antigua casa se partieron, solo una habitación no sucumbió y es donde sus cuatro hermanos, su madre y un tío duermen.

Su futuro hogar contará con dos recamarás, sala, comedor, cocina y baño. Por ahora se encuentra en etapa de construcción y próximamente se colará el techo.

Piedad siente que este proceso marca un antes y un después en su vida, ya sin la preocupación de dónde vivir, ahora buscará estudiar el bachillerato para después cursar la licenciatura en Administración de Empresas.

“Solo estudié secundaría, pero sí he pensado en retomar mis estudios, salir adelante, irme a trabajar y tener mis propios logros. Ahora me toca vivir el futuro y tengo que aprender de muchas cosas”, expresó María Piedad con una mirada llena de nostalgia y emoción por lo que viene.