Pesa a industriales del vestido el ingreso de ropa subvaluada; no pueden competir en precio

El ingreso de ropa subvaluada a territorio mexicano está afectando a fabricantes de Puebla que les cuesta competir en precio con las prendas que llegan de otros países, toda vez que los importadores declaran un valor menor al que realmente pagan.

Álvaro Delgado Sánchez, presidente de la Asociación de Empresarios Poblanos de la Industria del Vestido, comentó que los fabricantes poblanos no escapan a esta práctica abusiva, y aunque no tienen cuantificadas las pérdidas, indica que la mayor competencia desleal que se genera se concentra en la comercialización de pantalones de mezclilla y playeras.

“Entra al país una ropa barata, que es desleal para nosotros porque nosotros sí debemos vendarla –ejemplificó-  a 100 pesos más nuestros impuestos, y ellos lo venden a precio de importación”.


Tan solo en el 2016 se estima ingresaron 21 millones de kilos de ropa subvaluada a México, de acuerdo a lo que declaró el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil, José Cohen.

Cada kilogramo tiene un costo de 80 centavos de dólar y consta de cuatro prendas, es decir que cada pieza costaría alrededor de cuatro pesos, lo que genera ganancias exponenciales a quienes las revenden.

Delgado Sánchez comentó que también sufren competencia desleal de egresados de carreras como Diseño de Modas, que abren sus talleres de confección  en total informalidad.

Álvaro Delgado comentó que al concluir sus estudios o durante los mismos, los jóvenes comienzan a producir y vender sin pagar impuestos.

“En las universidades empiezan a sacar a sus alumnos de Diseño, y cuando van a tocar a puertas no encuentran trabajo. Entonces a ellos se les hace fácil empezar a hacer sus propios talleres, empiezan a crear ropa, a hacer sus diseños y los mandan al mercado, a boutiques, pero no están dados de alta ante hacienda, no sacaron su marca y entran en un ramo de ropa irregular”.

Demandó que a las instituciones educativas, desde sus planes de estudio, fomenten la formalidad entre sus matriculados, a fin de que cuando egresen ya cuenten con una marca y estén conscientes de que deben darse de alta en Hacienda.