INAH: hasta 2020 podría recuperarse el total de inmuebles dañados tras el 19S en Puebla

“Las instituciones y el gobierno del estado” lanzaron brigadas de auxilio, labor a la que se incorporó el INAH, revisando la arquitectura histórica que está siendo atendida con recursos del seguro que tiene la propia institución para atender terremotos y sismos ■ Foto Abraham Paredes

En la recuperación del patrimonio material edificado dañado por el sismo del 19 de septiembre de 2017, cuantificado en 650 inmuebles, existen tres plazos: “el momento inmediato, meramente de recuperación de daños menores con una entrega pequeña dada en el mes de marzo; el plazo durante todo este año de un importante números bienes con daños menores e intermedios; y los de daños severos (que llevarán) por lo menos tres años más “de intervención, prolongándose durante) 2019 y 2020”.

En ello, repararon Víctor Hugo Valencia Valera y Salvador Camarena, delegado y miembro del Centro en Puebla del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), respectivamente, al ser cuestionados sobre el tiempo que deberá transcurrir para ver recuperado el patrimonio histórico del estado.

Entrevistados por Radio INAH como parte de la serie Somos nuestra memoria, la charla titulada  Patrimonio recuperado en Puebla, la entrevista –disponible en el sitio electrónico http://radioinah.blogspot.com/2018/07/entrevista-victor-hugo-valencia.html, arqueólogo y  arquitecto dan cuenta del estado de los más de 16 mil inmuebles en todo el estado, y los más de tres mil catalogado en la capital y municipios conurbados, así como de los más de tres mil sitios arqueológicos registrados.


“El evento sísmico fue una tragedia, hablar de dimensiones para Puebla y Oaxaca, es decir que la mitad de los daños de los 11 estados ocurrieron en estas entidades, con 65 por ciento de inmuebles con daños medios, entre el 10 y el 15 por ciento con daños severos, y solo el 10 por ciento con daños menores”, expuso el arquitecto Salvador Camarena.

En ese sentido, el arqueólogo Víctor Hugo Valencia acotó que la zona más afectada, fue la mixteca, particularmente municipios como Chiautla, Chietla e Izúcar de Matamoros, extendiéndose hacia las laderas del volcán Popocatepetl, pasando por Atlixco y llegando a Puebla capital, e incluso cruzando hasta la zona de Valsequillo y Amozoc.

“Lo atendimos, después del susto, con arquitectos en diversas regiones y zonas de trabajo, haciendo un censo de daños en inmuebles; un ejemplo fue Huilango en donde sólo quedó el altar, o Huaquechula que resistió una tercera parte de la bóveda, y otros que estuvieron infartados con un infarto a punto de caerse, pero quedaron en pie”, dijo el delegado del INAH en Puebla.

Acotó que “las instituciones y el gobierno del estado” lanzaron brigadas de auxilio, labor a la que se incorporó el INAH, revisando la arquitectura histórica que está siendo atendida con recursos del seguro que tiene la propia institución para atender terremotos y sismos.

Valencia Valera agregó que además de los recursos del propio INAH, se han solicitado recursos del Fondo Nacional de Desastres, se acuden a “padrinazgos” y a las donaciones que hacen las propias comunidades.

A su vez, el arquitecto Salvador Camarena dijo que el daño al patrimonio material no sólo es físico, sino que se extiende a lo emocional y pega en las comunidades, “por lo que de una manera natural, la población se vuelca hacia su patrimonio”.

“No son templos muertos sino vivos que funcionan y que se pide que sigan así”, sostuvo.

Sobre los “tres plazos” con los que trabajará el INAH para la recuperación de los inmuebles históricos, el delegado Víctor Hugo Valencia dijo que si bien en los tiempos “las instituciones y la burocracia” jugarán un papel importante, el trabajo se hará conforme a una “arquitectura nueva, con materiales contemporáneos sobre una arquitectura histórica”.

Acotó que al hablar de colapsos y demoliciones, también se habla de la parte interna del bien. Un ejemplo, expuso, son los daños que tuvo una escultura de Santiago Apóstol de Izúcar de Matamoros, consistente en una figura montada sobre un caballo de cinco metros de altura, que quedó “pulverizada” y con ello su técnica antigua de pasta de caña, por lo que la propuesta y el reto es recuperarlo como tal.

“Los daños se reflejaron en 650 inmuebles; si calculamos entre 10, 20 o 30 custodias, retablos o pinturas al óleo, hay una multiplicación de bienes muebles dañados”, notó Salvador Camarena.