IMPONERSE CON TODO

Mal terminará 2017. Peor vendrá 2018.

Tanto en asuntos económicos, ya que tendremos la inflación más alta en seis años: siete por ciento cuando menos (Carstens  ríe en Suiza). La violencia no tiene límites y en la CdMx hubo varios  asesinatos,  múltiples asaltos y unos marinos secuestraron a cuatro personas; mientras  en Temixco, Morelos, una familia resultó ultimada  a manos de policías. La impunidad continúa reinando, ya que sólo en Venezuela y acá no se ha llevado a juicio a los involucrados en la corrupción global de Odebrecht. Próximamente tendremos un Auditor Superior de la Federación (ASF) ligado al PRI (el caso del suspirante David Colmenares resulta evidente). Y en pocos días, la Ley de Seguridad Interior (LSI) será aprobada, como ya lo señaló el desacreditado Emilio Gamboa.

En este último caso, dicha ley ha sido impugnada por organismos internacionales y nacionales. Uno de ellos, por cierto, el INAI, ya cambió  su rechazo, lo que muestra nuevamente que los llamados organismo autónomos, muchos de ellos forjados por la sociedad y aceptados a regañadientes por el gobierno, han sido cooptados en gran medida.


No es el caso de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la cual ha dicho que la propuesta de Seguridad Interior (elaborada por priistas y panistas, entre ellos Roberto Gil Zuhart,  apoyos visibles  de José Antonio Meade), necesita discutirse ampliamente, ya que posibilita que los militares tomen decisiones que le competen a los civiles, hay opacidad en las acciones que realizarán los verdes  y únicamente el presidente de la República tiene conocimiento de asuntos que representan alto riesgo contra la población civil.

Una multiplicidad de voces está, hace rato, en contra de esta LSI que realmente militariza  el país.  Organismo como el IIJ de la UNAM y el Alto Comisionado de la ONU ven un retroceso tremendo. Y algunos plantean que ello nos llevará a lo que ocurre en Venezuela, donde un mandatario no rinde cuentas  y utiliza al ejército para fines personales y políticos.

Así pues, el PRI sigue los pasos  de Venezuela y no López Obrador. ¿Qué dirá ante eso Meade?

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@jamelendez44