Igualdad de género en el deporte mexicano

En la actualidad, aquellas actividades deportivas que le eran ajenas al sexo femenino, mal llamado “sexo débil”, se han ido superando con el tiempo y alcanzando niveles de aceptación inimaginables. Como poblanos debemos recordar a la histórica teziuteca, medalla de oro en 1955 en tenis en dobles mixtos; en Chicago en 1959 oro en dobles y mixtos; y en 1963 medalla de oro en Sao Paulo, Brasil; nombrada la jugadora mexicana del milenio; integrante del salón de la fama de Wimbledon, y salón de la fama de Roland Garros; campeona nacional de México de singles en ocho ocasiones y clasificada en el ranking mundial en el número seis; me refiero a Yolanda Ramírez Partida, nacida en el año de 1935 en la perla serrana, e instructora de tenis femenil en un conocido club deportivo de esta ciudad, lamentablemente, debido al año en que alcanzó la gloria (1959), la igualdad de género estaba en sus inicios, era impensable y seguramente rocambolesco imaginar a una mujer dedicada a las artes marciales, al futbol, a la halterofilia, al billar, al pugilismo y automovilismo, como apenas a 10 años vista acontece, en donde hemos logrado campeonatos mundiales (boxeo), hemos participado en mundiales de futbol femenil, y demostrado sin cortapisas que aquél sexo débil desde siempre tuvo la capacidad, los méritos y la enjundia para encaramarse a los sitiales destinados de manera “exclusiva” a los hombres.

Yolanda Ramírez nos dio un ejemplo de lo que una mujer es capaz de hacer en un deporte de fuerza, resistencia, coraje y habilidad, que solo se consigue con la preparación tenaz y decidida de quien en su época resistió las ácidas críticas al romper moldes preestablecidos en deportes que solo eran considerados para el varón, y que de ser practicados por una mujer no solo carecían de interés noticioso o público, sino que, lamentablemente eran mal vistos.

Cualquier mujer que hace 30 años tuviera la ocurrencia de participar en el futbol, basquetbol, o base ball, no solo era objeto de críticas injustas, sino su preferencia sexual era satanizada e invariablemente se le etiquetaba como “machorra”, palabra despectiva que de ser utilizada en estos tiempos sería considerado como un discurso de odio y discriminación.


Para orgullo del género femenino, no solo hemos destacado en deportes como el basquetbol, el base ball, el futbol, el box, las artes marciales libres, esgrima, más aún, cada vez es más frecuente ver la participación de cronistas deportivas en estas ramas encasilladas en otros tiempos de manera exclusiva para el hombre. Hoy en día, igual podemos emocionarnos con una pelea de campeonato mundial en boxeo de una mujer mexicana que de un mexicano, entonces, los tiempos fueron cambiando para dar paso a un sinnúmero de actividades deportivas otrora reservadas de manera exclusiva para el deportista varón.

El esfuerzo y la lucha constantes que hemos venido ejerciendo las mujeres que de alguna manera participamos en estas actividades deportivas hoy es una realidad que permite que la igualdad de género que la Constitución General de la República concede en todos los ámbitos de la vida cultural, política, artística, y deportiva (motivo de esta participación), no requiere más de difusiones in extremis o convocatorias forzadas para formar parte de la vida deportiva en todos los ámbitos.

Es así como la evolución en el deporte mexicano va abriendo paso a cualquier actividad en donde incursionan las mujeres, y su desempeño hoy es visto sin la mínima presencia de prejuicios absurdos, por el contrario, provoca admiración observar que su inclusión en todas las ramas del deporte ya es fuerza viva del género femenino. Bienvenida la igualdad de género en el deporte mexicano, y por qué no decirlo, en las obligaciones castrenses a través del servicio militar.

 

*Presidente de la Organización Mujeres Impulsando Sueños AC.