Como homenaje, dan a la Casa de Cultura el nombre del cronista Pedro Ángel Palou Pérez

La cultura oficial se mostró de luto. Ayer, en la Casa de Cultura de Puebla, la cual desde hoy lleva su nombre pese a que ya no existen ni fototeca, ni fonoteca ni biblioteca públicas por las cuales luchó, funcionarios de la cultura a nivel estatal y nacional, así como familiares encabezados por su viuda Victoria García y sus hijos Enrique, Pedro, Juan Ignacio y Javier, rindieron un homenaje al cronista Pedro Ángel Palou Pérez, fallecido el 11 de enero.

Solo él pudo lograr que el espacio que fundó en 1974 y que en años anteriores –durante el morenovallismo– no había sido ocupado por un acto institucional parecido, fuera abierto para escuchar su memoria y su palabra. Esta vez, no fue una de sus obras ni una charla lo que reunió a familiares, amigos, burócratas, funcionarios, cronistas y lectores. Fue su legado, su personalidad y su trabajo lo que hizo que más de un centenar de personas se reunieran para rendir un homenaje al “profesor”, como era conocido de manera coloquial.

A la despedida institucional del escritor, cronista, historiador y periodista oriundo de Orizaba, Veracruz, nacido el 11 de mayo de 1932, acudieron el gobernador, José Antonio Gali Fayad; el edil capitalino, Luis Banck Serrato, el secretario de Gobierno, Diódoro Carrasco Altamirano; y los subsecretarios de Cultura a nivel federal y estatal, José Saúl Juárez Vega y Moisés Rosas Silva, respectivamente, entre otros políticos.


Moisés Rosas ofreció un homenaje de palabras. En primera instancia dijo que Pedro Ángel Palou había sido uno de “los seres más queridos” en la ciudad por lo que en la “lista inmensa” de personajes que han pasado por esta urbe desde su fundación, él se coloca como uno de los “grandes pensadores”. “Su ausencia refleja su presencia en la vida cultural de Puebla, en donde tuvo una labor polifacética al ser un hombre curioso que todo profundizaba: era un espíritu inquieto, con talento, incansable, sabio y generoso socialmente”. Ante Saúl Juárez, otrora titular de Cultura en Puebla, Moisés Rosas hizo una petición institucional a la Secretaría de Cultura federal: que un homenaje se replique en la Ciudad de México, en el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec.

Fue Nuria Palou, nieta del también deportista, quien ofreció un discurso sensible recordando a “Quiquino”, de quien dijo marcaba la vida “desde el minuto uno de conversación”, a quienes se acercaban a él.

“Dejó su vida en la vida de muchos, en su incansable lucha por cuidar y promocionar la cultura… Fue una vida de acontecimientos y de anécdotas, de libros y personajes”, dijo con la voz entrecortada por el frío y el recuerdo de su abuelo.

Para cerrar el acto oficial, el gobernador Antonio Gali Fayad dijo que el valor de Pedro Ángel Palou se cristaliza en tres características: en la reunión que hizo de lo culto con lo popular, ya que creía que el “arte culto debe ir al pueblo pero no rebajarse”; en revisar la relación de las tendencias artísticas y la tradición, en donde él jugó como punto de equilibrio; y el entender toda su vida lo poblano, un afán que le llevó a ser moldeado por aquello que estudió, para ser un cronista que descubrió la poblanidad y reinventarse a sí mismo.




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