Hay que dudar de todo

Hay que dudar de todo

                              (Punto de vista del optimista de la voluntad)

Si todo está en duda,


¿La pregunta guía al pensamiento,

la respuesta, no?

¿Por qué dudar y no dormir a pierna suelta

al lado de la belleza y de la ternura?

¿Seamos como el Che

o como James Bond,

uno alerta a “no confiar

ni un tantito así en el enemigo”,

y el otro con la Browning (o quizás Beretta) bajo la almohada,

la toalla y el martini?

Dudar de lo obvio,

del dogma y el rezo inacabables,

 sí, ¿pero de tus ojos?

Me resisto a la consigna,

dudo de ella, tiene algo de muerte anunciada.

¡Y queremos la vida,

sólo que digna, no en paz, menos en orden!

Mejor como Bretón, contribuyamos

a “alcanzar una época en la que no haya solo cuentos”.

 

Hay que dudar de todo

                          (Punto de vista del pesimista de la inteligencia)

Dudar es nocivo para la voluntad,

por eso mismo duda si la voluntad no es la tuya,

sino la impuesta por unos ojos que te conmueven

al primer guiño,

o por el televisor que te madruga,

o la voz engolada

del comisario político que no para de hablar,

o el que jura que no ha de fallarte,

mientras tú haces el amor,

recuentas los males del mundo cada segundo

para dudar que ese mundo vale,

y emprendes la revolución común

y desde abajito de las camisetas

que ensanchan las muchachas

con el Che dudando,

o inflan los fanáticos de los… Simpsom,

porque Bond ya es historia…

Duda de lo que te digo.

 

Hay que dudar porque el progreso no progresa, jode.

                                       (Punto de vista anticapitalista no instrumental)

“El carácter destructivo no vive del sentimiento  de que la vida es valiosa,

sino del sentimiento de que el suicidio no merece la pena”

Walter Benjamín lo dijo y, sí,  se suicidó…

Pero después de que como historiador

intentó ”cepillar la historia a contrapelo”.

 

No hay síntesis ni  dogma ¿o si?

 

De lo único que no dudo, aunque me de pena versificarlo:

Es mi voluntad no bajar los brazos,

sin negar el miedo que me da el que no estemos juntos.

Desorientar al enemigo hasta cuando baile y carcajearme,

y no perdonar ni olvidar

cualesquiera sean sus crímenes contra el pueblo.