Habrían ocultado a MEAH en el tercer piso de donde estaba la mapachera electoral

Existen elementos para suponer que Martha Érika Alonso Hidalgo, la candidata a la gubernatura de la coalición “Por Puebla al Frente”, sí estuvo en todo momento en la mapachera electoral del PAN que Morena descubrió, exhibió y desarticuló en el MM Grand Hotel, pues al filo de las 12:20 de la media moche de este martes se montó un operativo especial para sacar, a escondidas, a una persona que se ocultó en el tercer piso de dicho lugar de alojamiento.

Luego de que un grupo de candidatos, dirigentes y activistas de Morena irrumpió en el MM Gran Hotel para desnudar el lugar en donde se estaba confeccionando un fraude a la elección de gobernador, surgió la versión de que en un pequeño salón en donde estaba instalada la mapachera se encontraba Martha Érika Alonso. Eso ocurrió a las cinco horas de que inició el conflicto.

La primera explicación que surgió sobre esa supuesta presencia es que los morenistas habían visto en el lugar a Sandra Izcoa, la encargada del área de prensa de la campaña de Martha Érika Alonso, y la estaban confundiendo con la candidata albiazul a la gubernatura.


La justificación de esa supuesta confusión es el parecido físico que hay entre ambas militantes del PAN.

Cerca de las 10:30 de la noche, cuando los agentes de la Fepade se llevaron el último cargamento de las evidencias que se encontraron en el centro de operaciones electorales del PAN, junto con algunos de los detenidos, todos suponían que con ello se acababa el conflicto. Sin embargo, en uno de los salones del hotel permanecían varios panistas protegiendo el acceso a un pequeño espacio, que muchos decían que se trataba de un sanitario.

Más o menos a esa hora estuvo en el lugar Santiago Nieto, el ex fiscal de la Fepade y ahora cabeza del comité de defensa del voto de Andrés Manuel López Obrador. Se dice que el representante partidista quería entrar a hablar con Martha Érika Alonso, quien estaba en el MM Grand Hotel, pero que los dirigentes del PAN le comunicaron que eso no era posible.

Cuando ya se había ido Santiago Nieto, los agentes de la Fepade, la mayoría de los militantes de Morena y los periodistas, en un salón del hotel los panistas seguían al resguardo de alguien muy importante.

Era tan importante esa persona que, poco antes de las 12 de la noche, entró a hablar con ella el secretario de Seguridad Pública del estado, Jesús Morales Rodríguez, cuyo papel ha quedado exhibido como uno de los operadores del fraude electoral.

Poco antes de las 12:30 de la noche parecía despejarse la duda: del pequeño cuarto en cuestión quien salió fue Jesús Giles, el presidente estatal del PAN, quien era acompañado por su esposa y era custodiado por Jesús Morales. De igual manera se retiró Sandra Izcoa y la mayoría de los militantes panistas, junto con un nutrido grupo de agentes de la Policía Estatal, quienes en su mayoría vestían de civiles pero el corte de pelo a rape los desenmascaraba.

Cuando ya todos se habían ido, un grupo de agentes de la Policía Estatal, de los que estaban vestidos de “paisanos”, junto con el gerente del MM Grand Hotel, sacaron del cuarto misterioso a una persona, a quien trasladaron al tercer piso del edificio.

Un par de reporteras se dio cuenta de esa última operación, y cuando quisieron ingresar al tercer piso del hotel el propio gerente del establecimiento les paró el alto.

Es decir, la salida de Jesús Giles solamente fue una distracción.

Y queda claro que toda esa operación se hizo para proteger la identidad de alguien muy importante, cuya imagen no podía ser relacionada con el funcionamiento de la mapachera electoral.

¿Quién es la única persona con ese grado de importancia? No cabe duda que Martha Érika Alonso. O Rafael Moreno Valle, el ex gobernador que dirigió la campaña electoral del PAN.