Habitantes reportan la muerte de ovejas por ingesta de ceniza volcánica

El pasado sábado, investigadores del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder), de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) que continúan trabajando en el proyecto de reconstrucción y rehabilitación después del sismo del 19 de septiembre, en la comunidad de Santa Cruz Cuautomatitla, perteneciente al municipio de de Tochimilco, al sur del volcán Popocatépetl, recibieron el reporte de que al menos dos ovejas murieron a causa de la ingesta de ceniza volcánica.

Así los informó, la investigadora Mónica Olvera, quien indicó que aún es necesario corroborar que la muerte de los animales fue a causa de ceniza; sin embargo precisó que Javier Montiel, habitante de esa población, reportó la muerte de unos borregos por darles de comer plantas y forraje que contenían arena arrojada por el volcán y dijo que al abrir en canal a sus borregos “vio que la panza les había explotado y estaba llena de arenilla mezclada con la hierva; fue eso, la arena, no puede ser ceniza porque ésta es más gruesa”, apreció el poblador.

La arena mencionada es, puntualizó Olvera en entrevista,  emitida por los pulsos  eruptivos del Popo, “lo constatamos al observar las plantas, en los patios y las losas de las casas, los sembradíos de amaranto, los techos de lámina y otros sitios del lugar”. Hasta el momento, señaló, no hay informe de otros animales muertos presuntamente por esta causa, pero en los casi 23 años que lleva esta fase eruptiva del Popocatépetl es la primera vez que se recibe un reporte de esta naturaleza.


Ceniza del volcán Popocatépetl

Santa Cruz Cuautomatitla está localizada a 15.3 kilómetros del cráter del coloso por lo que las partículas de material expulsado por el volcán se desplazan con el viento hasta esta localidad; el tamaño de éstas depende de la distancia a la que se encuentra de la boca del volcán, es decir, las más grandes –que pueden ser del tamaño de un autobús– se quedan al borde del cráter, lo que significa que la explosión fue importante ya que el tamaño del material expulsado es más grande y grueso que la de la ceniza, precisó la arquitecto.

“Desde el día miércoles 18 de octubre la actividad eruptiva del volcán Popocatépetl no ha cesado de registrar sismos, manifestados en varios minutos de tremor armónico y sobre todo una gran cantidad de exhalaciones que han sido acompañadas de leves a moderadas cantidades de ceniza. El miércoles 24 hubo 240 exhalaciones, el jueves 25 los equipos del Cenapred registraron 480 exhalaciones, y viernes 26, 669 exhalaciones; inclusive, el día viernes a partir de las 16:27 hrs el sistema de monitoreo volcánico registró una emisión continua de bajo contenido de ceniza que se dirigió al sector sur-sureste del volcán, y de acuerdo a reportes emitidos por el propio Cenapred. El sábado, a partir de las 8:50 hrs, se observó desde la comunidad de Santa Cruz Cuautomatitla una emisión constante de ceniza de por lo menos 5 minutos y con dirección de la pluma al sur-este del volcán” reportó la investigadora.

Finalmente, destacó Olvera, durante el trabajo que hemos desarrollado en la comunidad, la gente siempre hace referencia a los “tronidos y temblores” que el Popocatépetl hace, y aseguran que después del sismo del 19 de septiembre han sido constantes los movimientos y vibraciones del suelo, situación que ha alarmado a los habitantes ya que en algunas zonas de la comunidad, parcelas y dentro de sus casas se han observado algunas grietas. Sin embargo, los científicos del Instituto de Geofísica de la UNAM han asegurado que no hay evidencias de que el sismo esté asociado a la actividad volcánica.

Ceniza del volcán Popocatépetl