Gerardo Islas, en un callejón sin salida: no puede justificar a la ASF la entrega de los tinacos azules

Gerardo Islas Maldonado ha puesto a trabajar a la estructura de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) a favor de su proyecto personal de ser candidato a diputado federal o senador en el año 2018, pero se ha encontrado con un obstáculo –que dicen sus allegados– le quita el sueño y podría frustrar sus proyectos políticos, que es la incapacidad que tiene la Sedeso de poder solventar las observaciones fincadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por el polémico tema de la entrega de decenas de miles de tinacos azules.

Como parte de la revisión de la cuenta pública 2015–2016, la ASF ha puesto especial énfasis en el tema de los tinacos azules, que en el dicho de Gerardo Islas fueron más de 57 mil los que se entregaron, con un valor superior a los 103 millones de pesos de fondos federales y que tuvieron un sobrecosto de 26 por ciento.


Entre funcionarios de la Sedeso se dice que las dificultades para poder solventar ante la ASF radica en que como esos tinacos –marca Rotoplas– se usaron para comprar votos a favor del PAN, se entregaron muchos miles más de los que se reportaron oficialmente y como había que hacerlo mucho antes de las votaciones de 2016, dicha repartición quedó en manos de operadores electorales que en la mayoría de las ocasiones los regalaron sin que mediara algún justificante.

Por tanto no se tienen las listas de todos los beneficiarios y obviamente no se cuenta con el soporte para justificar por qué se les dio esos depósitos de metal a quienes se agraciaron con los mismos. Se supone que se entregaron a familias pobres, como parte de los programas de desarrollo social, pero en realidad se utilizaron como propaganda subliminal –al estar pintados de azul– y se usaron para comprar miles de votos.

Otro cuestionamiento –de la ASF– es que los tinacos Rotoplas no están en el catálogo de materiales que sirven para mejorar el desarrollo social, como son los insumos para que las familias puedan ser dotadas de techos, pisos o habitaciones adicionales en sus viviendas.

La distribución de esos tinacos azules, que se supone es un asunto que se denunció ante la Fiscalía Especializada de Delitos Electorales, en nada va a servir para impactar positivamente los indicadores de Puebla que miden el combate a la pobreza.

Quien en realidad fue responsable de arrancar ese programa de tinacos azules fue Luis Banck Serrato, cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social, pero al dejar ese cargo para asumir el puesto de alcalde sustituto de la ciudad de Puebla, la estafeta de solventar el gasto de la compra de dichos depósitos y justificar que se hubieran comprado con fondos federales destinados a combatir la pobreza recayó en Gerardo Islas.

Se sabe que a Gerardo Islas –quien llegó a la Sedeso en julio de 2016– le dieron la orden de que debe cuidar a Luis Banck y evitar que surja algún cuestionamiento en su contra por las complicaciones de los Rotoplas.

El problema que enfrenta Islas, quien antes de ser miembro del gabinete dirigía el Partido Nueva Alianza (Panal), es que llegó a la Sedeso sin un equipo con capacidad técnica para enfrentar los temas de desarrollo social, ya que la mayoría de sus colaboradores son amigos personales u operadores del Panal, que ahí encontraron trabajo temporal.

Toda la gente de Banck Serrato que operó el programa de los tinacos azules se fue con él al ayuntamiento de Puebla, entre ellos Juan Carlos Morales Páez y Alejandro Cortés, y en el lugar de esos funcionarios Islas nombró a personajes sin capacidad en los temas de la Sedeso.

Un ejemplo es el siguiente: Juan Carlos Morales Páez hasta hace algunos meses era el subsecretario de Vivienda y Programas Urbanos de la Sedeso, luego de que por varios años ha estado vinculado a áreas de la administración pública. Ahora el lugar que dejó el año pasado será ocupado por Roberto Villarreal Vaylón, quien antes de este puesto fue dirigente del Panal –de la mano de Gerardo Islas– por más de cinco años y es una persona sin experiencia en temas de desarrollo social.

Y es precisamente Villarreal Vaylón es quien tiene que encontrar respuestas al tema de los tinacos azules, que se ha convertido en un dolor de cabeza de su jefe.

Los pocos funcionarios de la época de Banck que se quedaron en Sedeso, la semana pasada amenazaron con renunciar –si no es que ya se fueron– por el clima de tensión que se vive en la dependencia porque pasa el tiempo y no encuentran solución a la comprobación de los tinacos azules. Además, de que les dijeron que podrían ser los chivos expiatorios y acabar inhabilitados del servicio público o en la cárcel.

El asunto de los tinacos se salió tanto de control, que se compraron cantidades en exceso que es la fecha que todavía no se acaban y se siguen regalando, igual que en la época de elecciones, sin el rigor necesario.