Gasolinazo, inicio y cierre de 2017

En el marco operativo de la reforma energética, 2017 inició y cerró con gasolinazos, entendidos estos como el incremento del precio de las gasolinas y el diésel. Lo cual ha afectado y lo hará en 2018, no sólo de manera directa para aquellos que necesitan el combustible para sus vehículos sino a toda la cadena de precios de productos y mercancías donde el transporte y los desplazamientos son inevitables para toda la cadena productiva, incluido el abasto a los centros de consumo.

Por qué el incremento, nos preguntamos. La respuesta tiene dos aristas en lo inmediato: la devaluación del peso y la liberación del precio. Como sabemos una buena parte de la gasolina consumida en el país es de importación y ante la devaluación del peso frente al dólar las importaciones se encarecen. Hasta la fecha la devaluación y la inestabilidad y fluctuación cambiaria no ha podido controlarse, a pesar del anuncio que la Comisión de Cambios de la Secretaría de Hacienda instruyó al Banco de México de Banco de México a fines de diciembre para que inyecte liquidez a través de la venta de 500 millones de dólares en coberturas cambiarias liquidables en moneda nacional. La devaluación impacta directamente en todos los precios de mercancías que tienen un componente de importación alto, que a la fecha son la mayoría de los productos de consumo nacional.

La segunda arista es la liberación de precios anunciada a partir del 30 de noviembre de 2017. Donde se liberalizaron  todos los mercados de gasolinas y diésel en el país, incluyendo en esta ocasión a los estados del centro y de la Península de Yucatán. Según el boletín de prensa CRE/ 32/2017 de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) la medida implicó finalizar con ello, el cronograma de flexibilización de los mercados de gasolinas y diésel. Vendiéndose a partir de esa fecha combustibles a precio de libre mercado en las 11 mil 774 estaciones de servicio establecidas en territorio nacional. La comisión deja de publicar en su página web el reporte de precios máximos, ya que es responsabilidad de cada permisionario determinar el precio al que ofrecerá los combustibles. Los precios reportados por los permisionarios se pueden consultar a través de la plataforma de Datos Abiertos del gobierno federal; en el buscador de precios reportados por permisionarios en la página de la CRE, la cual se ubica en la siguiente liga: www.cre.gob.mx/Consulta Precios/ GasolinasyDiesel/GasolinasyDie sel.html, así como a través de la Gasoapp, donde los precios se actualizan en tiempo real para la consulta de los usuarios.


El proceso de flexibilización comenzó el 30 de marzo de 2017, cuando se implementó la primera etapa en Baja California y Sonora, donde se ubican mil 97 estaciones de servicio. El 15 de junio se continuó con la segunda etapa, con 2 mil 225 estaciones de servicio ubicadas en los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y el municipio de Gómez Palacio en Durango. La tercera etapa comenzó el 30 de octubre en Baja California Sur, Sinaloa y el resto de Durango, donde se localizan 802 gasolineras.

En la actualidad, la CRE concretó la flexibilización de mercados de combustibles en los estados comprendidos en la cuarta y quinta etapas del cronograma aprobado el 26 de diciembre de 2016. Así, las 7 mil 650 gasolineras distribuidas en Aguascalientes, Campeche, Colima, Chiapas, estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y la Ciudad de México se suman a la liberalización de precios de las tres etapas anteriores.

Con la liberalización del precio de los combustibles en todo el país, se venden a precio de mercado 6 mil 944 millones de litros de gasolina premium, 30 mil 175 litros de gasolina magna y 12 mil 963 litros de disel. Lo cual se asocia también con la entrada al mercado de 30 nuevas marcas, además de Pemex.

Los dos elementos señalados están en la base de la inestabilidad y subida continua del precio de los combustibles, en un país donde la estructura de precios fundamentales de la economía refleja la fuerte dependencia hacia el exterior y los procesos concentración y monopolización frente al discurso oficial de la competencia que supuestamente nos beneficiaría porque abarataría los precios. La ficción del discurso se enfrenta de manera recurrente con la realidad, en un país donde los precios se mueven de manera ascendente siempre, amparados en la estructura económica y social prevaleciente.