Ganó el repudio sobre la promesa de cambio del morenovallismo

El resultado electoral de este domingo arroja una verdad única: Morena logró derrotar las dos estrategias que usó Rafael Moreno Valle Rosas para extender su poder transexenal, que fue una potente campaña mediática para ofrecer a la población un cambio, es decir un gobierno menos autoritario, y el empleo de una maquinaría político–criminal que intentó cometer un gigantesco fraude en las votaciones de ayer, que incluyó grupos armados de asalto, el uso faccioso de la Policía Estatal y la compra masiva de sufragios.

Dicho de otra manera: se impuso más en el electorado el repudio hacia Rafael Moreno Valle Rosas y su esposa Martha Érika Alonso, la candidata de Acción Nacional a la gubernatura, que la promesa de cambio, de hacer un gobierno de apertura y menos autoritario al que encabezó el ex mandatario.

A la hora que este columnista se encontraba escribiendo la presente entrega había un ambiente de zozobra, pues la autoridad electoral –siempre controlada por el morenovallismo– se negaba a dar tendencias en la contienda por la gubernatura y todo hacía sospechar que estaba en marcha una operación fraudulenta para hacer ganar a la coalición “Por Puebla al Frente”.


Más allá de quién gane o pierda la elección de gobernador, la votación de este domingo dejó asentado lo siguiente:

Si llega a ganar Martha Érika Alonso, sería un triunfo sin legitimidad, ya que se daría luego de una votación plagada de anomalías como el robo de casillas por grupos armados, la compra masiva de votos y el uso de las fuerzas se seguridad pública del estado para amedrentar a los miembros y simpatizantes de Morena.

El uso de dichas prácticas ilegales es una muestra de que el morenovallismo tenía claro, desde mucho antes de los comicios, que no podía ganar la contienda sin el empleo de un sistemas de compra de votos y de generar miedo entre la población.

Es decir, los ofrecimientos de Martha Érika Alonso de encabezar un gobierno tolerante y de arreglar todos los abusos cometidos por su marido no le alcanzaron, pues en la población hay desencanto, enojo, miedo, por los abusos cometidos por el morenovallismo. Por esa razón ayer por la noche había un empate técnico entre Alonso Hidalgo y Barbosa Huerta.

Las prácticas que ayer se vieron en docenas de casillas de Puebla, San Andrés Cholula, San Martín Texmelucan, Tehuacán, Izúcar de Matamoros y Teziutlán, no se arman de un día para otro, sino que requieren de una preparación de varios meses. Eso quiere decir que desde el arranque de la campaña el morenovallismo tenía claro que requería de un fraude para competir con Morena.

Movimiento Regeneración Nacional y su candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa, enfrentaron una campaña electoral plagada de guerra sucia, limitada en recursos económicos y a un aparato que obligó a miles de poblanos a votar por Martha Érika Alonso. Sin embargo, lograron ponerle un pie en el cuello al morenovallismo. Un mérito que nadie había logrado.