La fuerza social que construye el pueblo trabajador

En el mundo ha cambiado la composición económica y técnica del proletariado. Ambas formas de estructurar la vida de esta clase social  son además diferentes de su composición política, es decir de su disposición organizada a constituirse como fuerza social anticapitalista.

Económicamente las y los trabajadores han sufrido una cadena de derrotas por la lógica del capitalismo que al cubrir el conjunto del planeta y subordinar y despojar a las formas de producción y vida comunitarias, empobrece a su mayoría y los desarticula aunque todos y todas aporten al trabajo social que llevan los productos de procesos mundiales llamados deslocalizados.

Técnicamente, ese trabajador colectivo en el mundo se recompone e integra con la cooperación en los diversos procesos productivos, de circulación y de servicios. Ubica a su mayor parte (780 millones de mujeres y hombres que trabajan pero no ganan lo suficiente para salir de la pobreza de apenas dos dólares por día en un trabajo, según la OIT) en las zonas periféricas saqueadas por el imperialismo (África y los países pobres de Asia y América Latina), mientras concentra a un reducido número en países imperialistas y grandes urbes del mundo a los trabajadores “calificados” y al servicio de la explotación en plantas automatizadas y  “servicios” vinculados con las tecnologías de la información y la comunicación que utilizan en la producción, la circulación y la promoción del consumo de  mercancías y la especulación financiera.


Pero en casi todos lados, la composición política, como participación independiente y militante del nuevo proletariado es desigual y apenas se repone de la destrucción de los sindicatos independientes, de los contratos colectivos y las pérdidas de derechos sociales, como los de seguridad social, educación, salud y vivienda, expropiados para el negocio financiero de las pensiones, la educación, la salud y la vivienda.

En México, el pueblo trabajador, como múltiples explotados, despojados y excluidos, desde 1994 vive una línea ascendente de lucha por el aporte del trabajo comunitario y la lucha emancipadora de los pueblos indígenas y la persistencia del magisterio en acciones organizadas que van de lo social a lo político sin separar ambos niveles al confrontar al régimen con uniones menos rígidas (es decir menos gremialistas o sectarias).

No obstante esa tendencia aún es débil frente a la corriente que separa lo económico-social (las demandas, negociaciones y movilizaciones sectoriales y locales) de las acciones autónomas y gestionadas desde las bases (conocidas como acciones políticas de clase, o de frente popular).

Así tenemos movimientos con aportes que pocas veces son recuperados por la memoria de lucha:

  1. Los movimientos articulados de las comunidades y pueblos originarios, varios identificados hoy con el Congreso Nacional Indígena convocado hace 20 años tras el levantamiento del EZLN; los movimientos contra los mega proyectos que amenazan o despojan de territorios y los depredan y que han resistido como espacios de vida, lucha y  solidaridad de pueblos originarios, comunidades rurales y urbanas en defensa del territorio y el bien común;
  1. Los movimientos en defensa de derechos laborales y sociales atacados por el capital al desmantelar la salud, la educación, la seguridad social y la cultura, empeorar los contratos colectivos, las condiciones de trabajo y  atacar proyectos alternativos: ahí sigue la CNTE y quienes avanzan en el movimiento magisterial popular, las luchasde trabajadoras de salud como las enfermeras de Chiapas, las que resisten en el IMSS y en el sector salud, la lucha constante, aunque con dirección verticalista del SME, la lucha contra el pago de las tarifas eléctricas, prediales, del agua, bienes y servicios privatizados. Algunas luchas heroicas en empresas mineras, ferrocarriles, automotrices, los profesionistas y trabajadores de Pemex, operadores de transportes, jornaleros, trabajadores de maquilas, ensambladoras, grupos de precarizados en instituciones de educación superior y en el sector gobierno.
  1. Las luchas y paros de universitarios, normalistas (especialmente los rurales);
  1. Las movilizaciones por derechos humanos, contra la militarización y la impunidad; en particular la red de familiares de desaparecidos, destacando la de los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
  1. Las luchas de mujeres y agrupamientos de diversidad sexual, las luchas juveniles, las redes ambientalistas junto a comunidades y barrios y las luchas de medios democráticos, libres y comunitarios y de defensa de derechos humanos.
educacion
Lucha por la educación

La fuerza se construye en la lucha de clases, popular y comunitaria anticapitalista, antipatriarcal, por el bien común y por la vida.

 

La construcción de una alternativa de lucha anticapitalista

La definición de alternativas -con proyecto estratégico-táctico y de auto organización- es un proceso incesante de construcción de acuerdos basados en diagnósticos, experiencias sistematizadas y expresiones de las culturas políticas tradicionales o innovadoras que se dan en la lucha y que realizan los miembros activos, las direcciones y las colaboraciones de intelectuales o de organizaciones hermanas en el plano internacional.

En México hay mucho diagnóstico y poca resolución: lo que el espartaquismo de los años sesenta y setenta del siglo pasado llamó la hipertrofia de la teoría (gran cabeza y cuerpo reducido en la lucha popular). Pero hay mucha experiencia en los movimientos como prácticas y estilos de lucha, trabajo y dirección colectivas. Éstas se reaniman en momentos de auge, pero no siempre se evalúan, por lo que cometemos los mismos errores o aplicamos estrategias o tácticas viejas ante problemas nuevos.

San Cristobal de Las Casas, Chiapas. 19 de junio de 2013. Carmen Gomez Gomez (derecha), a la entrada del penal donde se encuentra recluido hace 13 anos su sobrino ALberto Patishtan Gomez protesta junto con aproximadamente 600 indigenas tzotziles integrantes del movimiento del pueblo del bosque por la libertad de Alberto Patisthtan y El Pueblo Creyente  en el CERESS no. 5 de San Cristobal de Las Casas para exigir la libertal del preso politico que hoy que cumple 13 anos de reclusion con una condena de 60 anos. Foto: Moyses Zuniga Santiago.
Mujeres en lucha

No obstante, se da una reflexión cada vez más frecuente y sólida que permite un recuento crítico y autocrítico de las respuestas de comunidades, pueblos y colectivos del gran pueblo trabajador que integramos. Esto sucede en los movimientos más consolidados y conscientes, por lo que se reconoce que las resistencias locales y regionales siguen dispersas, que las denuncias son más que las acciones que devuelven el golpe, sabiéndose organizar para no exponerse a una escalada mayor, y que la acumulación de fuerzas ha sido lenta aunque haya muchas iniciativas de unidad.

Pero la autocrítica para ser eficaz requiere la demostración de que se avanza y no mantenerse en una larga cadena de lamentos y diagnósticos. Así lo han señalado, desde abajo y la izquierda quienes se han reunido para compartir en Asambleas regionales, en comparticiones de pueblos originarios, en encuentros nacionales e internacionales, en las asambleas permanentes y congresos de las organizaciones más consolidadas.

 

Lo que se comparte y se aprende en común

Diagnósticos: Los espejos de Congreso Nacional Indígena y las bases zapatistas y su proyecto  de constituir un Concejo Indígena de Gobierno. El llamado constituyente popular que colectiviza, a pesar de divisiones, el obispo Raúl Vera para cambiar al país desde una nueva Asamblea Constituyente ciudadana. Los dos Encuentros  Internacionales de Resistencias originaron una red de comunidades y trabajadores en lucha y trabajos comunes de investigación, formación, comunicación y defensa. Y la Asamblea Nacional Permanente que enlaza a familiares de los 43 con la CNTE y organizaciones sociales.

Recursos y herramientas de comunicación de los de abajo (encuentros y talleres para tejer redes de medios libres, comunitarios o como se llamen para no depender de los medios comerciales y empresas del espectáculo neoliberal). Ha surgido también el espacio de convergencia de la revista Comunera de la Casa de los Pueblos-México para las luchas de los pueblos de México y Nuestra América con énfasis en  la construcción desde abajo y a la izquierda del poder popular.

Proyectos de articulación del movimiento político social comunitario y popular en una línea de construcción de poder popular y/o de autonomías desde abajo, con sentido de clase, género, culturas, ecológico y generacional frente al régimen. Agrupaciones perfiladas como no partidistas, anticapitalistas, anti patriarcales y en busca de un estilo de trabajo y una ética que no imponga el que por lograr el fin se justifique cualquier medio (como hacen colaboracionistas, oportunistas,  pragmáticos y  gradualistas).

Cada fuerza política plantea su proyecto con mayor respeto mutuo que el que se daba a finales del siglo XX: Los destacados son los del EZLN y de otras fuerzas insurgentes, cada una por su lado, con predominio entre los indígenas y sectores medios y juveniles, se acercan y coinciden con los proyectos populares donde incide la insurgencia social (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Michoacán, CDMX, Puebla, Edomex, Querétaro). Convergen también varios movimientos político-sociales que participaban en las coordinadoras de masas y en las experiencias de la Otra Campaña, la APPO y otras luchas regionales, sindicales, populares y estudiantiles. Sus lineamientos les permiten confluir en proyectos con las organizaciones que actúan entre explotados, pobres y excluidos. A ellos aportan, no sin conflicto y a veces con clientelismo y dependencia, las ONG y personas que no han caído en redes partidistas, en organismos neo corporativos como la UNT o en la vía electoral caudillista de MORENA.

Para una alternativa autónoma y anticapitalista del pueblo trabajador el objetivo del periodo es enfrentar la explotación, despojo y violencia capitalistas y generalizar la lucha contra el sistema, con autonomía y defensa de los territorios y espacios.

Necesitamos superar la rutina política que denuncia al gobierno en turno y al neoliberalismo, pero que no ve los agravios como parte de la estrategia de guerra capitalista a los pueblos. Necesitamos construir desde abajo unidad y solidaridad de los pueblos trabajadores por la paz y el bien común.

zapatista-portada
Contra el neoliberalismo

… El capitalismo moderno ha incrementado la clase asalariada de una manera vertiginosa. (…), el capitalismo, en esta su fase empresarial, ha conquistado el grueso de la fuerza de trabajo. El soporte mayoritario de lo que suele denominar sociedad civil no es otro que el nuevo proletariado dentro del cual queda incorporada la clase obrera tradicional. Como a los obreros industriales y agrícolas, se suman ahora los trabajadores asalariados del comercio y los servicios -las ramas con mayor dinamismo y crecimiento de la economía moderna- el nuevo proletariado, generado por el moderno capitalismo, es cada vez más numeroso y potencialmente de fuerza material y espiritual insospechada. El capitalismo expandido y concentrado se halla, (…) en un proceso acelerado de creación de su sepulturero. Y más aún si tomamos en cuenta que la sociedad capitalista no sólo es un régimen de clases, sino también de estructuras polares no clasistas, de desocupados parciales y de marginados permanentes,…

Frafmento del texto de Enrique González Rojo Arthur,  del libro Manifiesto Autogestionario, pp. 30-31

 

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