Fraude morenovallista o efecto López Obrador decidirán al próximo gobernador de Puebla

Dos serán los factores que decidirán el próximo domingo quién será el nuevo gobernador de Puebla: el fraude electoral del morenovallismo –que descansa en la compra de votos y las trampas en el conteo de sufragios– y la fuerza del llamado “efecto lopezobradorista”, consistente en que una cantidad similar de votos obtenidos por Andrés Manuel López Obrador se reproduzcan en la contienda por la titularidad del Poder Ejecutivo local.

Hasta ayer en los dos equipos de campaña el reporte final es que hay una diferencia de entre 2 y 4 puntos entre Luis Miguel Barbosa Huerta, el candidato de Morena, y Martha Erika Alonso Hidalgo, la aspirante del PAN y el morenovallismo. En los dos cuarteles de cada contendiente hay conciencia de que no está definida la elección del próximo domingo.

Todos los sondeos –serios– indican que Andrés Manuel López Obrador tiene el camino allanado en Puebla para ganar por una diferencia de entre 25 y 30 puntos contra Ricardo Anaya Cortés, el aspirante de la coalición “Por México al Frente”, cuyas simpatías y presencia en la entidad se esfumaron, en mucho por la ausencia de una campaña de promoción que se produjo por el distanciamiento que enfrenta con el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien actúa como amo, como propietario privado, del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano en territorio poblano.


Si el domingo entrante el voto diferenciado entre Andrés Manuel López Obrador y Luis Miguel Barbosa Huerta no es mayor al 15 por ciento, prácticamente Morena podrá ganar la contienda sin importar la compra de sufragios y las trampas que puedan hacer los morenovallistas.

Se dice que el grupo de operación electoral morenovallista tiene la capacidad de comprar o contener el voto a favor de Morena en más o menos unos 200 mil sufragios.

Por tanto, si no hay un voto diferenciado superior al 15 por ciento –es decir gente que vote por López Obrador y no haga lo mismo por Barbosa– el candidato de la coalición Morena, PT y PES, podría ganar a Martha Érika Alonso por entre 150 mil y 200 mil sufragios.

La situación no es fácil para Morena, ya que Rafael Moreno Valle Rosas el próximo domingo se juega toda su carrera política, debido a que si pierde se va a extinguir su poder político, de la misma manera en que le ocurrirá a Ricardo Anaya Cortés, quien llevó al PAN al despeñadero en el actual proceso electoral.

Hasta ahora hay por lo menos una lista de 23 trampas preparadas para ganar votos “a la fuerza” de parte del morenovallismo, que van desde ofrecer dinero u objetos materiales a los ciudadanos hasta comprar credenciales de elector –por un par de días– a los posibles votantes de Morena, sobornar a los que cuidarán las casillas o alterar los paquetes electorales.

No hay duda de que un tercera posibilidad es que el nombre del próximo gobernador se conozca luego de un largo litigio en los tribunales electorales, ya que los comicios del domingo prometen ser los más sucios de la historia moderna de Puebla.