FRACASO

Que 137 de los 185 policías municipales de San Martín Texmelucan se encuentren en calidad de detenidos por su presunta colusión con el crimen organizado en el robo de hidrocarburos en ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) es un hecho que no permite controversia sobre el fracaso de las políticas públicas de seguridad implementadas en los 24 años recientes.

En efecto, Texmelucan es una ciudad de máxima importancia para el país, pues su ubicación es estratégica, sobre todo para el comercio que va del norte al sur y viceversa.

Que hasta este momento las autoridades federales y estatales se hayan percatado hasta ahora que el 75 por ciento de la fuerza pública de San Martín ni siquiera contaba con las acreditaciones indispensables para ejercer de policías solo puede ser considerado como un acto de negligencia o de complicidad.


Peor aún es la situación del alcalde de Texmelucan, quien tiene muchas preguntas qué responder sobre las condiciones de los cuerpos policiacos a su mando.

La pregunta ahora es cuántos municipios padecerán una situación idéntica o peor a la de San Martín. El nivel de penetración que ha tenido la estructura gubernamental por parte del crimen organizado en todo el país es en verdad inadmisible y no se ve una salida inmediata o viable en el corto plazo.

Es necesario establecer una revisión y análisis de la situación de todos los municipios en los que se presumen situaciones tan graves como las de Texmelucan.