El FMI y la incertidumbre en AL

El FMI refleja su defensa por las reformas de privatización y extranjerización que se han venido instrumentando en México y América Latina. Foto: Internet.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hace pocos días alertó “acerca de la incertidumbre en torno a la orientación de política de América Latina después de las elecciones previstas en la región, en momentos en que México, Brasil, Chile y Paraguay se preparan para celebrar comicios nacionales en los próximos meses”.

Dicha institución financiera, impulsora de las políticas de libre mercado a nivel mundial a favor de las empresas transnacionales y del capital financiero, considera un “riesgo de que se adopten agendas populistas y se retroceda en los esfuerzos de reforma y de ajuste en curso que podrían reducir el optimismo y la naciente recuperación económica”. Tal postura refleja su defensa por las reformas de privatización y extranjerización que se han venido instrumentando en México y en la mayoría de los países, que no han impulsado el crecimiento económico, ni la generación de empleos bien remunerados que prometen, sino que han acentuado la desigualdad del ingreso y de la riqueza a nivel mundial. Para ellos, como para el gobierno mexicano, son políticas populistas aquellas que se encaminen a retomar el manejo soberano de la política económica para atender las demandas nacionales de generación de empleos, de incremento de salarios y de mejor distribución del ingreso.

El gobierno y la cúpula empresarial nacional e internacional, a la cual responde Peña Nieto y su partido, están preocupados de que haya cambio de gobierno que proceda a revisar tanto los contratos petroleros, como otras reformas estructurales y las políticas que el gobierno ha instrumentado a favor de ellos. Es obvio que tendrán que revisarse los contratos petroleros, donde el gobierno ha otorgado concesiones a exfuncionarios públicos y a empresas petroleras internacionales, lo que implica transferencia de propiedad, que viola el artículo 27 Constitucional, el que establece que el subsuelo es de la nación, y que el Estado debe establecer contratos y no concesiones. Además el artículo 134 señala que ningún contratista debe recibir mayor renta petrolera que el gobierno, y se otorgaron contratos a empresas que presentaban mayores costos de producción que Pemex, lo que les asegura mayores ganancias, pues pueden deducir costos de producción de las ganancias y el impuesto que pagarían al gobierno de 68 por ciento, sería sobre una monto mínimo, implicando ello que la mayor renta petrolera está siendo absorbida por los particulares, y de ahí que tales contratistas, defendidos y beneficiados por el gobierno, no quieren que se revisen dichos contratos.


El gran capital nacional e internacional son grupos poderosos, que no quieren cambio alguno de las políticas y corruptelas que los han favorecido y tienen el apoyo de instituciones financieras como el FMI, cuya directora gerente la señora Chrintine Lagarde fue juzgada por la Corte de Justicia de Francia, porque cuando fue ministra de Finanzas, benefició a un empresario amigo del presidente Sarkozy, lo que evidencia el tipo de gente que llega a los puestos de dirección a nivel nacional y mundial, que no responden a los intereses de las grandes mayorías de la población, sino a los intereses de los dueños del dinero.

El FMI se pronuncia contra políticas a favor de la generación de empleo, de mejores salarios, de mayor gasto de bienestar social, de mejor distribución del ingreso, las cuales considera políticas populistas, ya que atentan sobre los intereses de los grupos poderosos que ellos representan. Junto a ello, se opone a las políticas de mayor participación del Estado en la economía, pues ello implicaría que se reduciría la esfera de influencia del gran capital. A esto se suma también su oposición a las políticas proteccionistas que Donald Trump está impulsando, y que están presentes en otros países.

El FMI, como el gobierno mexicano, se aferran a las políticas de libre comercio que solo han favorecido a las empresas transnacionales, y no configuran condiciones de crecimiento económico y de empleo. La apertura comercial generalizada, ha roto cadenas productivas, ha aumentado el déficit de comercio exterior en la mayoría de los países, así como los niveles de endeudamiento, todo lo cual fragiliza la posición de la mayoría de los países en el contexto internacional. El FMI sigue recomendando reformas estructurales de privatización y extranjerización, que el gobierno mexicano sigue a pie puntillas, que supuestamente impulsan el crecimiento, lo cual no se cumple, y sin embargo, en esos procesos se benefician funcionarios y exfuncionarios y grandes empresas transnacionales, lo que acentúa las desigualdades de riqueza, así como la pobreza y los problemas de violencia en el país. De ahí la necesidad de generar niveles de concientización y politización para cambiar los rumbos del acontecer nacional.