¿Qué son finanzas públicas responsables?

Las finanzas públicas deben comportarse en función del desempeño de los otros sectores de la economía, y de la economía en su conjunto, y no analizarla en torno a si misma. El enfoque teórico convencional que informa a la política económica predominante, señala que hay que tener un manejo “responsable” de las finanzas públicas a través de trabajar con déficit fiscal cero, es decir, no gastar más allá de lo que se ingrese, a fin de evitar caer en mayor endeudamiento. Tal postura es no entender cómo funciona una economía, y el papel que en ella tienen las finanzas públicas.

La responsabilidad fiscal se mide por el impacto de ésta política sobre la actividad económica, como sobre la generación de empleo y sobre la distribución del ingreso. El equilibrio fiscal atenta sobre el crecimiento económico, sobre el empleo y la distribución del ingreso. Una economía trabaja con tres sectores. El sector privado, el sector público y el sector externo. Cada uno de ellos está interrelacionado. Las finanzas del sector privado, dependen del comportamiento de las finanzas del sector público, como del sector externo. Si se trabaja con déficit fiscal cero, es decir, con equilibrio fiscal (gasto igual a ingresos), lleva a que las finanzas del sector privado dependan del comportamiento del sector externo. Si éste sector es deficitario, es decir, la economía importa más de lo que exporta, entonces el sector privado es desplazado por las importaciones y ello merma sus finanzas, y pasa a enfrentar déficit. Es decir, sus ingresos son menores a sus gastos, por lo que cae en deuda, que tendrá que pagar reduciendo inversión y consumo, lo que frena el crecimiento económico, como la generación de empleo. El gobierno federal ha venido trabajando con superávit primario (el que excluye el pago de impuestos), para tratar de evitar ver incrementada su deuda, lo que contrae demanda y ventas de las empresas y los ingresos de éstas, lo que sobre endeuda al sector privado.

Si el enfoque teórico convencional que informa la política económica predominante, habla de finanzas públicas responsables, aquellas que trabajan con equilibrio fiscal, es para reducir el tamaño y participación del Estado en la economía. Para conseguir esas finanzas “responsables”, el gobierno ha dejado de invertir desde hace años en Pemex, en la CFE, en infraestructura, etcétera. Y la contraparte es que la cúpula empresarial pasa a invertir donde el gobierno deja de hacerlo. De ahí la mayor privatización y extranjerización de la economía, y la creciente concentración de la riqueza en el país, y el bajo crecimiento económico. Las políticas no son neutras, responden a intereses de clase. Mantener dicha política fiscal, es proseguir con la reducción de la participación del Estado en la economía, continuar recrudeciendo la desigualdad del ingreso y la riqueza, como frenar el crecimiento de la demanda e ingresos de los que producen para el mercado interno, y de sobre endeudarlos, lo que termina frenando el crecimiento económico y la generación de empleo.


La economía como un todo tiene que estar equilibrada, pero eso no implica que cada uno de los tres sectores de la economía tenga que estar equilibrado. Si el sector externo de la economía es deficitario, que es una característica de la economía nacional, debido a su bajo crecimiento de productividad y los fuertes rezagos productivos, ello impacta negativamente sobre las finanzas del sector privado, como ya se dijo. Si a ello sumamos que el gobierno trabaja con equilibrio fiscal, más se merman la caída de ventas e ingresos del sector privado, lo que contrae inversión, consumo y la actividad económica. Lo que la economía requiere, es que el gobierno trabaje con déficit fiscal (que gaste más que sus ingresos) para expandir demanda y así los ingresos del sector privado, para que este pueda reducir su deuda, e incrementar consumo e inversión y la actividad económica. El mayor gasto público debe encaminarse a incrementar la productividad y la capacidad productiva para reducir el crecimiento de importaciones y el déficit de comercio exterior y evitar caer en deuda externa. Asimismo, la mayor dinámica económica aumentaría el ingreso nacional y con ello la recaudación tributaria (sin incrementar la tasa impositiva), lo que mejoraría las finanzas públicas y corregiría el déficit fiscal impulsor del crecimiento.

Decir que se mantendrá la ‘responsabilidad’ fiscal y que el mayor gasto se va a financiar con el combate a la corrupción y que “eso va a dar lugar a muchos fondos para el desarrollo”, no será suficiente para el crecimiento. El combate a la corrupción generará un efecto distributivo del gasto público, hacia los objetivos que trace dicho gobierno, pero al mantener el equilibrio fiscal, seguirán los problemas de bajo crecimiento, desempleo, de sobre endeudamiento del sector privado, como el resto de los problemas productivos de la economía y sobre el sector externo.

Esperemos que el papel que deben jugar las finanzas públicas esté en el debate nacional, dada la importancia que tienen para el desarrollo económico.