Con Fidel: Viaje a la semilla

Se escribe este editorial cuando la urna con las cenizas del Comandante Fidel Castro inicia su recorrido al revés del que él realizará desde Santiago de Cuba con el ejército de liberación organizado por el Movimiento 26 de julio, al culminar la victoria contra la dictadura de Fulgencio Batista en 1959. Vuelve Fidel abrazado por su pueblo a trepar la Sierra Maestra con mucho más pueblo en la revolución de los humildes que arrebató la soberanía que los yanquis y oligarcas pisoteaban y que los politiqueros entregaban al mercado imperialista como isla de sus placeres.

Estamos en 2016, caminamos por la cuerda floja de un planeta colapsado por el sistema capitalista y su producción de consumidores enajenados por un interminable deseo de lucro, de competencia y egoísmo que atenta contra la Madre Tierra. Fidel dedicó buena parte de su vida, en especial sus años más recientes a criticar esta ecología política.

Vivimos en un siglo XXI infestado de guerras contra los pueblos de parte de un imperio incapaz de sobrevivir sin deshacerse de lo que el capitalismo llama los países y pueblos desechables. En cada continente, por balas, por hambre y por violencias supuestamente religiosas y realmente racistas, patriarcales y expoliadoras, se mata a millones o se atrapa en un nuevo trabajo esclavo a la mayoría de la fuerza de trabajo pobre para beneficio de las transnacionales. Fidel -como otros dirigentes revolucionarios- construyó una estrategia de defensa de todo el pueblo para Cuba ante el más cercano de los imperios, el yanqui, y lo derrotó en cada una de sus expediciones, sobreviviendo a centenas de atentados contra su persona. Hizo su tarea acompañado de un pueblo internacionalista, consciente y a veces sufrido, pero siempre entregado a la hermandad en combates en Nuestra América, en África, en Asia y acompañando la resistencia y rebeldía de pueblos de Europa.


 

 

 

Como bien han recordado muchos, Fidel y el pueblo cubano no fueron por oro, territorios, ni a destruir la naturaleza como lo hace el capitalismo depredador, sus empresas, gobiernos y ejércitos. Fue como fuerza de apoyo de movimientos de liberación, emancipación y autonomías. No siempre los resultados fueron victoriosos y algunos procesos fueron revertidos por la contrainsurgencia de aquellos países; pero en el esfuerzo, la sangre e incluso las condiciones de vida de los cubanos, se pusieron adelante los valores de una humanidad dignificada. Esto sucedió a veces a pesar mismo del apoyo e intentos de sujeción al control geopolítico de la entonces Unión Soviética.

El caso de su relación con movimientos revolucionarios del mundo debe estudiarse con una memoria histórica crítica, pues son los pueblos y no las vanguardias autoproclamadas  quienes trazan el camino para su liberación.

Estamos en nuestro caso -mexicanos y nuestro americanos- viviendo un ánimo de unidad para generar una contraofensiva a la guerra contra el pueblo. En Nuestra América, además de golpes entre partidos corruptos como modo de imponer un capitalismo “sin límites”, se busca aniquilar a los movimientos sociales que luchan desde abajo y a la izquierda por la soberanía popular, autonomía y el poder del pueblo para decidir sus destinos. Eso pasa en México: la semilla de la lucha emancipadora está en los pueblos originarios de las comunidades rurales, así como entre pobladores de barrios, escuelas, centros de trabajo y de salud de las mega ciudades.

 

Fidel Castro y Ernesto Guevara
Fidel Castro y Ernesto Guevara

 

Los humildes, de quienes Fidel Castro tomó fuerza de árbol, realizan en México construcciones de redes articuladoras como la del Segundo Encuentro Internacional efectuado en Hueyapan, Morelos hace tres días. Está además en puerta la siguiente fase de la consulta para construir un Concejo Indígena de Gobierno de los pueblos  agrupados en el Congreso Nacional Indígena con el apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y que pudiera ser representado por una mujer indígena como candidata independiente en las elecciones presidenciales de 2018. Igual los maestros, los familiares de más de 100 mil víctimas del terror guerrerista que acumula en fosas y sitios desconocidos a muertos y desaparecidos por el régimen que mal gobierna.

Viajamos a la semilla, como en el relato de Alejo Carpentier, el escritor cubano. Quizás encontremos como la halló el comandante Fidel Castro, una estrategia para que crezca la ceiba gigante de un pueblo liberado: Hasta la victoria… ¡Siempre!

REVOLUCIÓN:

Es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Fidel Castro Ruz

 

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