FIDEL CASTRO

 

    Murió el líder político y el referente antimperialista más importante de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días. Con sus luces y sus sombras, mucho más las primeras que las segundas, fue un ser humano inquebrantable y admirable, que aceptaba no sin cierta sorpresa las críticas que se le hacían. Me consta al discrepar de Fidel Castro en un encuentro latinoamericano acerca de la deuda externa.

Pero sin duda, fue nuestro gran héroe de quienes luchamos por instaurar el socialismo en el mundo. Lo cual no se pudo lograr debido a que no se dieron las circunstancias objetivas y subjetivas, para decirlo en el lenguaje marxista.


Ver subido en un auto a Lázaro Cárdenas defendiendo a los barbudos de la Isla Bella e instándonos a enrolarnos para defender la libertad de elección de Cuba fue no sólo emocionante sino clarificador de que  nuestro corazón latia a la izquierda.

 

 

Lázaro Cárdenas junto a Fidel Castro en la Habana
Lázaro Cárdenas junto a Fidel Castro

 

 

Escuchar mil veces la segunda declaración de La Habana fue lo que motivó a muchos a tratar de enfrentarse sin miedo a los Estados Unidos. A otros más incluso a tomar las armas para intentar poner fin a las injusticias que se vivieron. Hoy ya no hay guerrillas, pero la polarización, debido a la contrarrevolución conservadora, es   mayor.

Fidel Castro supo defender su país contra embargos, agresiones-fueron cientos los atentados en su contra que afortunadamente no fructificaron-, invasiones y manipulaciones. Nunca se le vio atormentado porque sabía que su razón era compartida no sólo por la mayoría de sus compatriotas, sino por millones en todo el mundo. Tantos que muchos quisieron seguir su ejemplo en infinidad de países.

 

 

Desaparece Fidel Castro personalmente,  no sus ideales por lograr un mundo sin injusticias, con educación para todos, salud de primer nivel y una distribución equitativa de la riqueza. Algo por lo que se continúa luchando de otras maneras. Adiós, Comandante, los que seguimos aquí te recordaremos en serio, sin aspavientos, pero con enorme alegría por tus enseñanzas.

 

 

Dedicado a Carmen Aristegui y Estela Damián, víctimas de los sátrapas

 

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44




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