Feminicidios

Antes del neoliberalismo, cuando había problemas, se creaban fideicomisos, hoy se crean Fiscalías, el propósito de ambos era solucionar problemas. En 2007 se promulgó la Ley General de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, un año después se creó la Fiscalía Especial para la atención de los delitos relacionados con actos de violencia contra las mujeres y trata de personas, desde entonces las defunciones por presunción de homicidio se han elevado: la tasa de defunciones de mujeres fue de 2.02 por 100 mil en 2007 y de 3.4 por 100 mil en 2009; la de hombres fue de 14.9 por 100 mil en 2007 y de 32.5 por 100 mil en 2009 (Feminicidios en México. Aproximaciones, tendencias y cambios, 1985–2009).

En el ocaso del siglo pasado Puebla fue una entidad ajena a las distintas formas de violencia que hoy conocemos, vivíamos con mayor seguridad que hoy, podíamos salir a comprar la despensa y regresar con el encargo y con vida. Hoy no podemos afirmarlo, múltiples formas de violencia nos acechan, entre ellas las perpetradas por el crimen organizado, que ubicábamos en las entidades de la frontera norte, en el estado de México, en Sinaloa y en Guerrero; pero que ya son una cotidianidad en las calles de la ciudad de Puebla.

La semana pasada, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio reportó que Puebla ocupaba el noveno lugar por el número de feminicidios cometidos en esa entidad, la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las mujeres y Trata de personas de la PGR registró que Puebla es el segundo lugar nacional en trata de mujeres, y la Fiscalía de personas desaparecidas ubica a la entidad en primer lugar en mujeres desaparecidas (La Jornada de Oriente, 6/10/16, página 3).


Distintas organizaciones estiman que los homicidios de mujeres en Puebla por razones de género varían entre 200 y 230 en los años 2013 al 5 de octubre de 2016; el gobierno de Puebla reconoce 99, de las cuales solo la tercera parte tiene abierto un proceso de investigación (Lado B, 4/10/16). La tendencia de los feminicidios es al alza: en el primer año de la gestión de Mario Marín Torres (2005) fueron 29; en cambio, en el primer año de gobierno de Rafael Moreno Valle (2011) fueron 79 las mujeres asesinadas por cuestiones de género (Animal Político, 6/10/16). No obstante la documentada existencia de asesinatos de odio contra las mujeres, el gobernador de Puebla no ha emitido ninguna alerta de género.

Este año, hasta el 6 de octubre, se cometieron 66 feminicidios en la entidad, cuatro de ellos sucedieron entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre: mujer no identificada de 17 a 20 años; Gizeth Castelán Castro, de 26 años; Tania Verónica Luna, estudiante de sociología de la Universidad Autónoma de Puebla, de 23 años, asesinada en su domicilio, y Karla Mireya García Paredes, de 17 años, quién fue ubicada muerta en San Pablo del Monte, Tlaxcala; Karla era sobrina de Abraham Paredes, fotoperiodista poblano desde hace medio siglo, reportero de La Jornada de Oriente y apreciado amigo. Cuántas muertas son necesarias para que las autoridades correspondientes actúen, no tan solo castigando a los asesinos, sino coadyuvando a una reproducción social sin violencia.